Opinion · El rincón del ñángara

Viéndoles caminar así

La carretera que va desde Utrera a Los Palacios (Sevilla) es un erial con algunos olivos aislados y un sol de pesadilla. Por allí ha discurrido hoy la marcha de los jornaleros. 1356 jornaleros y 3 jóvenes italianos, que se les unieron en Málaga, recorrieron los 14 Km. en fila de a dos, con banderas andaluzas, republicanas y fotos del Che. Todo acorde con la liturgia que se desarrolla en los actos del Sindicato Andaluz de Trabajadores que tienen desde el inicio de los tiempos un marchamo propio.
Viéndoles caminar así, por las tierras del Bajo Guadalquivir, cuesta trabajo comprender cómo han sobrevivido todos estos años sin diluirse en el fragor del desarrollismo. Pero no solo no han desaparecido (“tampoco lo han hecho los olivos”, dicen ellos), sino que se han convertido en una fuerza inquietante para el Gobierno.
Allá por los años finales de la década de los setenta fueron una pesadilla para la UCD. Cuando Gordillo y Cañamero no peinaban canas, Felipe aún no había llegado y Suarez era el que prometía el cambio, los jornaleros vivían en los pueblos de la Andalucía profunda una realidad similar a la de Los Santos Inocentes de Camus. Para calmar sus protestas, que eran muchas, el Gobierno repartía el “empleo comunitario”. Una especie de limosna, predecesora del PER, que los gobernadores neo franquistas repartían con criterio: llegaba más dinero a los pueblos donde las manifestaciones, los encierros y las huelgas eran más potentes. Una prodigiosa política de parche que contribuía a que todos los días decenas de pueblos se levantaran.
Viéndoles caminar así se comprende que se están terminando los días en los que podían sobrevivir con cierta dignidad en los pueblos. En los tiempos que siguieron a los de la UCD, era posible mezclar sabiamente un poco de PER , un poco de trabajo en la construcción, unas peonadas en las campañas agrícolas, algo de trabajo estacional en la hostelería… y se podía ir tirando. Pero ahora la construcción está hecha unos zorros, la agricultura supermecanizada y el PER a punto de ser eliminado en alguno de los próximos recortes. Viéndoles caminar así, no es fácil averiguar cómo van a sobrevivir esta vez.
Hoy antes de salir de Utrera tomaron una sucursal del BBVA de forma simbólica (la marcha está llena de simbología) Esta vez sin detenciones. Cañamero , altavoz en mano, se dirigió a los muchos guardias civiles que vigilaban el inicio de la marcha. “La crisis nos afecta a todos, dijo, también a la policía que hace todo este despliegue. Esperamos que con las horas extraordinarias que estáis haciendo podáis compensar la paga de Navidad que os han quitado”.
Policía local y Guardias civiles custodiaban rigurosamente un local de Mercadona muy cercano, por cuyas cajeras esta tan preocupada la Defensora del Pueblo y marquesa de Salvatierra. Los jornaleros pasaron de largo. Tardaron 3 horas en llegar a Los Palacios bajo el sol de justicia del mediodía, deteniéndose en las sucursales de los bancos y coreando: “Aquí está la cueva de Ali Babá”. Delante de la Caixa Cañamero volvió a dirigirse a los suyos. “Cuando desahucian a la gente que no tiene trabajo, dijo, y les dejan sin techo ¿a dónde van? Además el banco se queda con la casa, la cierra y se llena de telarañas”.
Hoy duermen en Los Palacios. Mañana la marcha emprende su penúltima etapa y el viernes entrará en Sevilla