Opinion · Bulocracia

Erasmus casero y Erasmus viajero

Erasmus Darwin fue el abuelo paterno de Charles Darwin, el científico naturista que publicó en 1859 El origen de las especies. Por eso el nieto es el Darwin más popular y ha eclipsado bastante al padre de su padre.

Pero Erasmus tenía una mente brillante. También era naturista y científico, además de médico, filólogo y estudioso del lenguaje y la comunicación humana. Escribió sobre todo ello y es reconocido especialmente por su obra Zoonomía, de 1794.

No se prodigaba mucho en crónicas más allá de esos argumentos, y menos si tenían lugar fuera de su Inglaterra natal. Pese a ello, ahora en las redes sociales, se cita un texto supuestamente atribuido a Erasmus Darwin en el que esa eminencia inglesa alaba el trato de los españoles a los indígenas américanos y cuestiona el de sus compatriotas.

A pie de página de ese texto completo puede leerse «Tierra, mar y aire» y en algunos tuits se menciona que esas líneas están recogidas en el libro de 2006 The Collected Letters of Erasmus Darwin, de Desmond King-Hele, pero no es así.

«En mis viajes por el inabarcable imperio español he quedado admirado de cómo los españoles tratan a los indios, como a semejantes incluso formando familias mestizas y creando para ellas hospitales y universidades, he conocido alcaldes y obispos indígenas y hasta militares, lo que redunda en la paz social, bienestar y felicidad general que ya quisiéramos para nosotros en los territorios en los que con tanto esfuerzo, les vamos arrebatando. Parece que las nieblas londinenses nos nublan el corazón y el entendimiento, mientras que la claridad de la soleada España le hace ver y oír mejor a Dios…».

Es poco probable que Erasmus Darwin escribiera esta alabanza ensalzando una España siempre enemiga de Inglaterra hasta entonces y después. Y sobre todo es poco probable porque, según su biografía, Erasmus nació en Nottinghamshire en 1731, murió Breadsall en 1802 y no abandonó Inglaterra en toda su vida. Así que difícilmente podría narrar de primera mano lo que se cocía en América, y aún menos en territorio español.

A ver si va a ser el de Rotterdam…

Quizá quien haya querido atribuir en las redes sociales ese texto a Erasmus Darwin haya confundido a este  inglés, miembro poco o nada viajero de la Royal Society, con otro Erasmus holandés que era todo lo contrario.

Erasmo o Erasmus de Rotterdam es el humanista que da nombre a las becas Erasmus, que permiten a estudiantes de toda Europa cambiar a otra universidad del Continente y aledaños durante unos meses, y también tener una buena excusa para poder salir de fiesta con similares de otros lares y en otros contextos. Él sí fue un viajero y, mucho antes de nacer Eramus Darwin, recorrió Europa cuando casi nadie lo hacía para estudiar en universidades de lo que hoy son los Países Bajos, Francia, Alemania, Italia o Gran Bretaña.

Pero, que se sepa, este Eramus, el de Rotterdam, tampoco halago a los españoles y a su Imperio, sobre todo porque le pilló un poco pronto, ya que nació en Rotterdam en 1466 y aún no se sabía de América ni se la esperaba, y murió de disentería en Basilea en 1536, sin haber estado en tierras americanas y cuando España aún se asentaba allende los mares.