Cartas de los lectores

19 de diciembre

La parasitocracia indignada
La aristocracia también está indignada. A su manera y por sus cosas, claro. El mosqueo de los nobles tiene razones que la plebe no comprende. Por ejemplo, esa melancolía que siente el conde de Salvatierra por la vida en el medievo. Es lógico. En esa época todo estaba más claro. Los señores tenían todos los derechos y el populacho ninguno. Y si alguien se atrevía a cuestionar este orden se le acusaba de hereje, y santas pascuas. Asunto (y agitador) liquidado.
Por eso mismo anda el hombre mosqueado. Estos tiempos modernos con sus leyes "moñas" sobre derechos humanos no le permiten desarrollarse plenamente como el señor feudal que campa por sus nobles tripas. Si yo fuera él procuraría no andar evocando épocas pasadas. No vaya a ser que al pueblo llano, con nuestra natural burricie, nos dé por acordarnos de algún otro momento memorable de la historia como la Revolución Francesa. Y la liemos parda.
Ana Cuevas Pascual
Zaragoza

Joan Rosell, el empresario insaciable
Aprovechando que han ganado los que considera próximos, el presidente de la CEOE, Joan Rosell, se ha lanzado a tumba abierta contra el mundo del trabajo. Incluso antes de que tome posesión el nuevo Gobierno ha propuesto acabar con los puentes, que se abarate el despido, sustituir los convenios sectoriales por los de empresa e introducir los miniempleos de 400 euros mensuales. Su última ocurrencia conocida es que se pueda despedir a los funcionarios. No sé si sabe que el empleado público, desde el momento en que toma posesión de la plaza ganada por oposición, entra a formar parte del Estado (central o periférico), convirtiéndose en servidor del mismo, con independencia del color político que tengan los gobiernos de turno. Y, para aquellos funcionarios que no cumplan con su trabajo, existe un régimen disciplinario cuya legislación le invito amablemente a consultar (no tiene más que conectarse a internet). Si se aplica o no, ya no depende del trabajador, sino de quien le manda. En cuanto a que sobran funcionarios, le sugiero que deje de utilizar tópicos tan manidos y vea los datos de los países de nuestro entorno.
Enrique Chicote Serna
Arganda del Rey (Madrid)

Reforma ‘empresarial’ en vez de laboral
Hablar de economía en España y racionalidad es llorar. El nuevo mandamás de los empresarios trata de superar en desatinos y desprestigio a su predecesor en el cargo, Gerardo Díaz Ferrán, aquel que después de hacer aportaciones generosas a los chiringuitos de Esperanza Aguirre, hundió empresas y despidió a sus trabajadores, defraudó a sus clientes y desprestigió el turismo español. Sin embargo, no tuvo empacho en acompañar a sus colegas más poderosos en la Fundación Madrid Vivo para recibir a Ratzinger so pretexto de mejorar fuera la marca España.

Ahora Joan Rosell vuelve a insistir en el despido y la precarización de los trabajadores en general y de los funcionarios en particular. Bien harían los empresarios en mejorar su formación e imagen eligiendo mejor a sus representantes. Mientras no surja un mínimo de creatividad en la CEOE, frente al eterno mantra de la reforma laboral, lo que se necesita aquí es una reforma empresarial. Si no, que miren los índices de funcionarios o de recaudación fiscal en los países con mayor bienestar y con menor paro de Europa.
Antonio Martínez Lara
Linares (Jaén)

La Iglesia católica y su silencio ante la crisis
Estamos inmersos en una dramática crisis social y económica. Los datos son aterradores y, lo que es peor, las perspectivas más que inciertas. Por ello echo en falta un pronunciamiento de la Iglesia, tan diligente y activa a la hora de defender "el derecho de los padres a escoger la educación de sus hijos" o condenar la Educación para la Ciudadanía en las escuelas. ¿De verdad creen nuestros obispos que la campaña contra el matrimonio gay debe ocupar su atención más que la extensión abrumadora de la pobreza y el paro?
Ya sé que Cáritas realiza una gran y encomiable labor, pero no me refiero a la función de caridad cristiana, sino a promover las condiciones para lograr una respuesta social y política más justa y solidaria frente a la crisis. Ese es el mandato que se desprende de la relación que establece el cristianismo entre moral y economía. Echo en falta la movilización de la Iglesia para reclamar un reparto equitativo de los sacrificios y una solidaridad que implique que paguen más los que más tienen. Echo en falta la condena de los abusos, de los salarios de miseria o del fraude fiscal y la corrupción. Echo en falta que recuerde a los católicos la obligación moral de dar algo de lo superfluo para los que no tienen lo necesario, no sólo a través de las organizaciones de caridad sino también mediante los impuestos. Echo en falta, en fin, una actitud pública y constante de compasión.
Guillermo Medina González
Madrid

Apoyo público a Gaspar Llamazares
Mi esperanza estaba puesta en Gaspar Llamazares. Espero que los primeros problemas a los que se ha enfrentado el parlamentario asturiano sean sólo resultado de la inmadurez democrática y no de la mala voluntad política que tantas veces rompe la unidad de la izquierda. Espero que tanto él como sus compañeros tengan la paciencia suficiente para no perjudicar el proyecto de IU. Sigo pensando que son las personas como él las que dan sentido a la lucha. La paciencia es revolucionaria y casi siempre pedagógica.
Empar Peris Picot