Cartas de los lectores

31 de enero

Otra vez
Los empresarios-especuladores han vuelto a engañar a los políticos. El cierre de Spanair ha sido un cúmulo de disparates. Esta compañía ha recibido ayudas de miles de millones de euros de la Generalitat catalana, entre otros, y a pesar de ello está en quiebra. Una vez más, el tándem especuladores-políticos conservadores ha malversado dinero público y las consecuencias son los miles de trabajadores que se van al paro. Además, en este caso, en vez de anunciar el cierre con antelación, callaron y siguieron vendiendo pasajes hasta el último minuto. Una estafa con nombres y apellidos. Así, de pronto, miles de personas abandonadas, desplazadas, sin dinero, tratadas con desprecio, sus niños sin comida, con visados caducados... pero a los especuladores les da igual, no dan la cara, están escondidos. De nuevo el dinero público acaba en manos privadas mientras los trabajadores se ponen en la cola del INEM.
José María Martínez-Cava
Madrid

El historial de un inocente
Ya está tardando el PP en restituir a Francisco Camps en el cargo de president de la Generalitat valenciana después del calvario que le han hecho pasar –pobrecito– policías, fiscales, jueces, magistrados, todos con carnet del PSOE, por supuesto. El dirigente levantino se ha salvado in extremis gracias a la lucidez de un jurado popular que lo ha encontrado no culpable. No culpable de haber mentido descaradamente cuando decía que no conocía al que resultó ser su "amiguito del alma". No culpable de asegurar haber pagado en metálico –sin aportar justificante– de los vestidos y atrezo de los que presumía. No culpable porque no fue por su condición de presidente, sino por su "cara bonita". Y, claro, no culpable de haber adjudicado a dedo sustanciosos contratos a los de la trama corrupta. Un santito, vaya –o como lo llamaba el Bigotes, un "curita"–. Y claro, con un historial así, ¿cómo podían declararlo culpable?
Marc Antoni Adell
Valencia

Por unos recortes más justos
Vengo de familia humilde, sé lo que es apretarse el cinturón. Cuando en una casa no se llega a fin de mes no se hacen recortes en educación: a una madre no se le ocurriría dejar de pagar los libros o la academia de inglés porque es algo importante para el futuro de sus hijos. En lugar de eso, unos padres dejarían de hacerse su almuerzo de todos los días y quizá tan sólo se lo permitirían los viernes. Del mismo modo, es impensable en una casa hacer recortes en la sanidad si alguien está enfermo, no se van a dejar de comprar los medicamentos necesarios, porque se entiende que la salud es algo básico. Así es como yo lo veo. Unos padres se sacrificarán por sus hijos, al igual que un Estado, es decir, los gobernantes, se sacrificarán por sus ciudadanos. Esos padres prescinden de lo necesario para asegurar lo básico, eliminando los caprichos propios. Como ciudadana estoy dispuesta a renunciar a mi paga, pero no es eso lo que estoy viendo. Quizá a ustedes no les educaron con los mismos valores, porque a mí, sinceramente, se me caería la cara de vergüenza.

Carmen Martín Linares
Valencia

Tras cien días de Gobierno
Nos prometió Rajoy, incluso en la sesión de investidura, que los pensionistas recuperaríamos el poder adquisitivo que el felón Gobierno anterior nos había arrebatado para solucionar la crisis económica. Ahora resulta que nos sale con una ridícula subida del 1% que no sólo no nos hace recuperar el poder adquisitivo prometido, sino que ni sirve para cubrir las subidas que nos aplica con el IRPF o el IBI. Tampoco sirve de consuelo que se pacte una subida salarial del 0,5 % con el beneplácito sindical para los asalariados porque ya se sabe que mal de muchos consuelo de tontos. La realidad es que todo el peso de esta crisis lo vamos a seguir soportando los mismos, y además de forma muchísimo más dura, porque el PP nos está demostrando qué intereses defiende, y desde luego no han sido, ni son, ni serán los de la clase trabajadora, aunque algún incauto se llegara a creer que eran el nuevo partido de los trabajadores. Pasado ya un tiempo razonable desde su llegada al poder ha habido cambios. Eso sí, a peor para la gran mayoría, la seriedad ni está ni se intuye, cada ministro va por libre y la vicepresidenta tiene que corregir al ministro de Hacienda o al de Economía y tenemos al presidente más calladito del mundo, que prefiere esconderse a dar la cara. Como decía Baroja: ¡qué país, qué paisaje y qué paisanaje!
Eduardo Calavia
Cádiz

El éxodo de la inteligencia
"SOS. España se desangra". Este podría ser el titular de portada de un periódico sensacionalista. Sin amarillismo fácil, y yendo al fondo de la cuestión, quería aludir a la inquietante realidad que puede dañar seriamente el presente y el futuro de este país. Me estoy refiriendo a la cantidad de jóvenes españoles que, con un alto grado de formación universitaria, comprueban con irritación e impotente rabia cómo en España se les cierran las puertas de ingreso en el mercado laboral. Másteres, idiomas, magníficos currículos, ilusión, años de sacrificio, esfuerzo y ganas de devolver con creces a su país lo que les ha dado se ven laminados y obstaculizados por una situación económica de parálisis, draconianos recortes presupuestarios, miedos y desconfianza crediticia e inversora.
Agustín Arroyo Carro
Madrid