Cartas de los lectores

4 de febrero

Autocrítica en el PSOE
Tenemos el Código Penal más duro de la democracia, endurecimos la ley penal del menor hasta extremos inhumanos, expulsamos a más inmigrantes que nadie, mantuvimos un esfuerzo bélico muy superior a nuestros recursos, consentimos el tránsito y repostaje de aviones-cárcel por España, renunciamos al principio de Justicia universal (caso Couso); decretamos el estado de alarma por causa comercial sin que nos temblara el pulso y cedimos pasillos aéreos a intereses multinacionales. Hemos privatizado empresas y servicios públicos, hemos consentido la especulación inmobiliaria y la subida de precios en el transporte y en los suministros básicos (luz, gas y agua). Decretamos una reforma laboral y de las pensiones hirientes, y una reforma constitucional a las bravas. Llevo votando al PSOE desde el referéndum de la Constitución en 1978, con 19 años recién cumplidos, mi plural no es mayestático, me siento responsable por tanto desatino, ¿y vosotros, compañeros?
Luis Fernando Crespo Zorita
Alcalá de Henares (Madrid)

Contra las leyes progresistas
Cada día que pasa nos encontramos con una nueva ocurrencia de algún ministro. La última proviene del ministro de Educación, José Ignacio Wert, que se carga una ley progresista y lo hace con mentiras y manipulaciones. Para eliminar esta asignatura y contentar a la Iglesia católica, se ha inventado párrafos del libro que la editorial encargada de su publicación ha desmentido. También ha manipulado la cifra de los padres que habían denunciado para que sus hijos no estudiasen dicha asignatura y ha declarado que con ella se "adoctrinaba ideológicamente". Entonces yo me pregunto; ¿la asignatura de Religión no lleva ya muchos años adoctrinando? Y la tenemos que sufrir los laicos. Además de esto, van a diseñar otra ley de educación suprimiendo un año de ESO y aumentado el Bachillerato a tres años. Y también me pregunto; si se empieza el Bachillerato a los 15 años y sólo el primer año es obligatorio, ¿no se reduce un año la formación básica de toda la
población?
Santiago Muñoz

El objetivo del despido libre
Esperamos ansiosos la prometida reforma laboral, no porque vaya a solucionar nada en cuanto a la creación de empleo, sino para ver hasta dónde facilitan y abaratan el despido, ya que nuestro trabajo depende de lo rentable que resulte despedir. La anterior reforma llevada a cabo por Rodríguez Zapatero en junio de 2011 ya dio más facilidades para el despido (y pólvora al PP para disparar contra el Gobierno), y la patronal respondió como se esperaba de ellas: 1.140.000 parados más. Mientras, los empresarios de este país, que todavía se resisten a pagar indemnización por despido,
intentan ahorrar costes sirviéndose del trabajador. Hasta que se alcance el objetivo del despido libre seguirán recortando la jornada laboral, eliminando complementos por desplazamiento o antigüedad, despidiendo a aquellos que no se avengan a trabajar enfermos, obligando a realizar tareas que no están recogidas en el convenio colectivo (caducado en la mayoría de los casos). Como decía ese verso de Lope de Vega: "Quien lo probó lo sabe".

José María García Diago
Barcience (Toledo)

Función del Estado
Es una realidad que en los países con mayor nivel de vida, la función del Estado es primordial. Los elevados impuestos que tienen se emplean de manera ejemplar. Países como Finlandia, Suecia o Alemania tienen un enseñanza de calidad que forma a ciudadanos preparados y responsables. Disfrutan de una sanidad envidiable, tienen carreteras magníficas, ayudas a las familias, becas y educación universitaria financiada, si es necesario. Esto da lugar a empresas rentables, los empresarios retornan beneficios a I+D, crean más empleo y mejor. En los países donde la función del Estado está mermada, la situación es muy diferente. Sus políticos conservadores entregan al capital privado la gestión de los servicios públicos, lo que hace bajar mucho su calidad. En estos países, la banca es poderosa y lo puede todo, hasta el punto de que no devuelven a los ahorradores su dinero. Ahora mismo hay 13.000 millones de euros en estas circunstancias. Nuestro país está en este último grupo y concretamente ocupamos el tercer lugar por la cola en salarios, pensiones y ayudas sociales.
José María Martínez-Cava
Segovia

El timo del Casino
El entusiasmo que pone la presidenta de Madrid Esperanza Aguirre en la consecución del megaproyecto lúdico, que por cierto nadie se cree, sólo se corresponde con la sequía de ideas que debe de tener su equipo de asesores para salir de esta crisis estructural, y claro, toca recurrir los mismos métodos que utilizaba el mentor del pensamiento único, acuérdense, dosis de patriotismo a base de reivindicar el Peñón y distraer el hambre con fútbol, toros y boxeo. Pero mantener la ilusión es lícito y hasta necesario y, créanme, no se lo reprocho; lo que realmente me preocupa es lo que puede esconder la propuesta de la "ciudad de los casinos" y quién mueve verdaderamente los hilos, porque me temo que lo que se pretende es poner en valor ciertos activos inmobiliarios con el fin de mejorar la cuenta de resultados de alguna entidad y, de paso, hacer caja endosándoselos a algún incauto. Algo que, por otra parte, entra dentro de la economía de mercado, pero que no representa nada más que pan para hoy y hambre para mañana, manteniendo el problema intacto:
un modelo productivo agotado sin esperanza de futuro.
Francisco Javier España Moscoso
Madrid