Opinión · Realpolitik

El pueblo ha hablado

El Pueblo ha hablado, pero parece que tenemos algunos problemas con la traducción simultánea.

Excepto en algunos lugares como Extremadura, Castilla la Mancha, Vigo, Mérida o Zamora en los que lo ha hecho usando palabras claras y comprensibles, el pueblo de las narices últimamente tiene la perversa costumbre de hablar con el incomprensible estilo de la pitonisa y los prophetai, intérpretes mancomunados (y muchas veces contradictorios) de la voluntad del dios Apolo en Delfos, esto es, otorgando tantas posibilidades de gobierno a la derecha como a la izquierda sin salir de la misma urna. Un verdadero infierno.

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Tengo la sospecha de que El Pueblo, en su infinita mala leche, se venga de esta sutil manera de haber sido convocado a tanta urna en tan corto espacio de tiempo y de que les hayan fastidiado dos domingos en los que además hacía día de paella en la playa, filetes empanados a la orilla del río, o tortilla (con cebolla) en el monte, que para eso estamos en la España plural.

Pero vayamos a lo mollar, quedan seis días para la constitución de los 8.131 ayuntamientos de nuestro país, un evento que a modo de conjunción planetaria se producirá al mismo tiempo en todos ellos en un alarde organizativo digno del ejército prusiano el próximo sábado día 15.

Y la cosa es que a una semana del magno suceso y a pesar de la turra que llevan dando algunos medios de comunicación llenando horas y horas de tertulias televisadas y radiofónicas, a estas horas no hay prácticamente nada decidido en ningún lado. Vayamos a las razones de fondo:

  • El PSOE está comenzando a darse cuenta de que el mismo efecto que le benefició y le otorgó pingües alcaldías y vicealcaldías en 2015, es decir, perder en casi todos lados pero abrirse a pactos con una fuerza emergente como el Podemos de aquellos ya lejanos años, puede volverse en contra a pesar de su victoria electoral por efecto del hundimiento de Podemos, la aparición de Vox y la estrategia de Cs, tan perseverante como suicida, de abjurar del centro.
  • Podemos bastante tiene con tratar de sobrevivir después de sus dos barrigazos electorales consecutivos, sabiendo además que esta vez su fuerza a la hora de negociar pactos, ya sean globales o locales tiende a cero (si exceptuamos algunas aldeas galas como Cádiz ) , y que por muchos aspavientos que hagan y amenazas que profieran, tendrán que conformarse con lo que la buena voluntad de los socialistas tenga a bien concederles, porque como sabe hasta el fan más desnortado de Iglesias, se juegan su propia existencia (y ser emplumados en plaza pública) si con su acción y omisión permiten el paso a un solo gobierno de la derecha.
  • El Partido Popular parece que por fin ha despertado de espejismo de una noche electoral en la que celebraron como púberes descerebrados dos derrotas electorales menores y cientos de hundimientos mayores de sus candidaturas por toda la geografía española. Triste celebración para un partido que hace escasos años no firmaba con otra cosa que gobernar en solitario en la mayoría de capitales de provincia y Comunidades y que ahora ha de conformarse con que la geometría electoral impida gobernar a la izquierda, conservar por los pelos alguna Comunidad y presentar un puñado de alcaldías más o menos potentes conseguidas en trabajoso pacto a 3 con Vox siendo parte de la ecuación, es decir, un dolor de cabeza permanente para los próximos cuatro años. Eso sí, no descarten una nueva celebración por todo lo alto en Génova 13 si consiguen arrebatar al PSOE alguna insigne pedanía en Murcia.
  • Lo de Ciudadanos entra ya en la categoría de las ciencias ocultas, tras su segundo intento por superar electoralmente al Partido Popular, hasta el estudiante de ciencias políticas menos dotado entendería que su oportunidad ha pasado y nunca van a ser capaces de sorpassar a un partido con el músculo territorial del PP, y que ha sido precisamente esa estrategia de correr alocadamente hacia la derecha la que ha otorgado al PSOE las contundentes victorias electorales que atesora en este años.
    Si tras los dos últimos fiascos no son capaces de reaccionar con una estrategia de pactos en geometría variable con PP y PSOE para recuperar eso que llaman “centro”, a pesar de lograr alguna alcaldía reseñable y unas cuantas concejalías de festejos, parques y jardines y cementerios, no parece que les espere un futuro demasiado brillante. A lo mejor deberían comenzar mirar menos a la CDU de Helmut Kohl y un poquito más al FDP de Hans-Dietrich Genscher.
  • Terminamos con la alegre muchachada de Vox, que además de tocar moqueta, quiere que Populares y Ciudadanos, especialmente estos últimos, pasen por el aro de realizar una genuflexión televisada ante el brazo incorrupto de Abascal si quieren su apoyo para gobernar.

Y a todo esto unan la negociación de las comunidades autónomas y del gobierno de España que lejos de otorgar marcos estables y sólidos, están encanallando las posiciones de todos los partidos que naturalmente buscan maximizar su beneficio en los tres tableros en juego. Una partida que ni siquiera el mismísimo Sheldon Cooper sería capaz de ganar en el ajedrez tridimensional del doctor Spock.

¿Y qué va a pasar hasta el sábado? Pues miren, les recomiendo un poco de paciencia, no parece probable que el sudoku comience a despejarse pronto, de momento la previsión meteorológica adelanta gran profusión de órdagos a chica, fanfarronadas, declaraciones grandilocuentes y vetos urbi et orbe que irán menguando a medida que se acerque el sábado.

Porque el sábado o se constituyen los ayuntamientos o se constituyen los ayuntamientos, y el ciudadano de infantería quiere que las calles se limpien, las piscinas municipales se abran, y que el camión de la basura pase a su hora. Y más les vale a los políticos llegar a acuerdos, porque con estas cosas, bromas, las justas.