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Por Jesús Alonso Millán

La Defensora del Pueblo, haciendo honor a su nombre, ha enviado una recomendación al gobierno para que no se penalice el autoconsumo energético. Resulta que el gobierno está a punto de aprobar un decreto regulando este importante asunto, que incluiría en principio una serie de obligaciones burocráticas, impuestos y amenaza de multazos que convertirían la colocación de paneles fotovoltaicos en nuestro tejado en una heroicidad.

Si hace un tiempo se podía leer en el blog de El comidista "Cocinar es revolucionario", la verdad es que producir (al menos en parte) nuestra propia energía es más revolucionario todavía. Como es sabido, estamos en plena transición energética (en alemán: Energiewende) de un modelo a base de quemar combustibles a otro a base de captar energías renovables. Hasta ahí bien, pero lo que pone los pelos como escarpias al establishment (palabra antigua, pero no hay otra) es que la descentralización y la autosuficiencia vienen en el mismo paquete con las renovables.  Y ahí es donde las grandes compañías energéticas están poniendo pie en pared.

El bendito modelo tradicional (que es el que está en vigor) consiste en unas pocas grandes centrales de energía enviando su producto a millones de consumidores pasivos, cuyo papel se limita a pagar religiosamente (si pueden) el recibo bimensual. El peligroso modelo nuevo consiste en millones de pequeñas centrales de energía conectadas de manera compleja con millones de consumidores, muchos de los cuales son a su vez productores. Un verdadero contubernio.

¿Qué podemos hacer para ayudar dar paso a este nuevo modelo, mucho más sostenible y prometedor que el actual?

Haz saber tu postura al gobierno. En España no se estila mucho lo de escribir cartas a nuestro diputado (entre otras razones, porque no sabemos quién es) pero podemos sumarnos a las diversas campañas que existen en favor del autoconsumo no penalizado. Puedes encontrar información en la Fundación Renovables, por ejemplo. Y enviar una carta a la Defensora del Pueblo apoyando su Recomendación 175/2014 a la que nos referíamos arriba.

Empieza a reunir catálogos de instalaciones fotovoltaicas apropiadas para tejados y terrazas, incluso en la ciudad. Calcula cuánta energía podrías producir por tu cuenta. Si todo va bien, obtendrás una cierta autosuficiencia energética y contribuirás a un planeta más habitable, a medida que las enormes centrales térmicas y nucleares tan amadas por el establishment vayan funcionando cada vez menos horas o incluso cerrando.

Y no olvides hacerte socio de una cooperativa de energía. Obtendrás voz y voto en tu abastecimiento energético, ya no serás un simple consumidor pasivo y cada vez más mosqueado ante los crecientes recibos.