Con negritas

La segunda oleada de fusiones en las cajas

El Banco de España no ha escrito una de sus páginas más brillantes con motivo de la reestructuración de las cajas de ahorros. Y quizás a eso respondan las prisas por emprender ya una segunda oleada de fusiones, pese a que el sector todavía está exhausto por la primera. Además, el mandato de MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ ORDÓÑEZ vence en julio y de ahí su especial interés por dejar encarrilado el asunto.

La nueva oleada de fusiones tiene una doble motivación, según explicó la semana pasada este periódico. Por un lado, las futuras necesidades de capital de las entidades, cada vez más frágiles a causa de la morosidad y de la caída de los márgenes. Y, por otro, el tamaño que imponen los restrictivos mercados internacionales para facilitar el acceso al crédito.

En realidad, los cambios habidos hasta ahora no resuelven los problemas estructurales con que las cajas de ahorros están afrontando la crisis. Es verdad que las más pequeñas prácticamente han desaparecido del mapa o, como mínimo, han perdido buena parte de su independencia. Pero, si se deja aparte Caixabank y Bankia, lo que queda, en el mejor de los casos, es una amplia clase media a la que todavía le quedan por resolver muchos problemas.

Salvo honrosas excepciones, no van sobradas de capital y las que, de momento, han conseguido salvar los muebles mediante matrimonios de conveniencia siguen siendo aún relativamente pequeñas. Téngase en cuenta que el SIP formado por Unicaja y Caja Duero-España, que ocupa el tercer puesto del nuevo ranking de las cajas, tiene sólo 81.000 millones en activos; es decir, 15 veces menos que el Santander.

Por si fuera poco, en el furgón de cola de ese grupo hay cajas o grupos de cajas que ni siquiera tienen garantizada su continuidad tal y como ahora las conocemos. Es el caso de la CAM, intervenida hace dos meses, o el de Novacaixagalicia, que tiene dificultades para encontrar inversores privados. Si el gobernador consigue despejar estas incógnitas antes de irse, se puede dar con un canto en los dientes.