Opinion · Crónicas insumisas

Un presupuesto regresivo y militarista

Pere Ortega, Centro Delàs de Estudios por la Paz

Con prisas, corriendo y en fechas insólitas, agosto, el Gobierno del PP ha presentado unos presupuestos para 2016 teñidos de electoralismo -las próximas elecciones están previstas antes de final de año- pues tras años de recortes se propone que el gasto social aumente un 3,8%, la I+D civil un 2,2%, la inversión un 1% y el salario de funcionarios otro 1%.

Pero a pesar de eso y que todos los ministerios vuelvan a crecer, como en los años anteriores, el presupuesto continuará siendo regresivo, antisocial y militarista. Regresivo, porque se bajan los impuestos de capital a sociedades, cuándo en junio pasado ya se había rebajado el IRPF, y ahora se anuncia una nueva rebaja del IRPF aunque no se refleja en el presupuesto. Antisocial, porque aunque este gasto aumente, las rentas de trabajo continúan siendo las que más deben soportar las cargas impositivas, mientras que las de capital siguen disminuyendo; y porque las pérdidas de años anteriores son tan cuantiosas que mientras no se recuperen los presupuestos seguirán siendo discriminatorios para la mayoría de la población. Recordemos que los recortes en los ministerios sociales desde 2008 han sido: Sanidad retrocedió un 12’9%, Educación un 22’5%, Cultura un 38’6%, Fomento del Trabajo un 38’2% y las inversiones en infraestructuras un 58’2% y la investigación (I+D) civil un 26’2%.

Y militaristas, porque continúan siendo una enorme estafa a la opinión pública y a la oposición política en el Congreso de Diputados pues se vuelven a falsear las cuentas, presentado un gasto militar muy por debajo del real. Así, mientras se anuncia que el presupuesto del Ministerio de Defensa aumentará un 3’5%, en realidad éste crecerá el próximo año no menos de un 30%, pues se amaga el gasto de las partidas en inversiones en compra de armas y el de las intervenciones militares en el exterior. Esto ha venido ocurriendo en los últimos cuatro años en 2012, a Defensa se inyectaron 2.762 M€; en 2013, 1.952 M€, en 2014, 1.860 M€; y este año ya se llevan incorporados hasta junio 1.506 M€ y que a buen seguro aumentarán antes de finalizar el año. Unos incrementos en el presupuesto de Defensa que varían entre 37% y un 28% según los años, con lo cual el engaño es bien patente.

El grueso de esos incrementos es para la adquisición de los Programas Especiales de Armamentos (PEAs), diecinueve grandes programas con un valor de alrededor de 35.000 M€, gran parte de los cuales (30.000 M€) se adeudan a las industrias militares españolas que los están fabricando, y que cada año se presupuestan con 6,8 M€ (así se consignan para 2016), cuándo los compromisos de pago requieren 1.000 M€.
Entonces se recurre a la artimaña de aprobar un crédito extraordinario a mediados de año para hacer frente a esos pagos. Hecho que ha sido llevado ante los tribunales por el PSOE y UPyD por considerarlo un fraude presupuestario.

Después están las operaciones militares en el exterior. Aquí ocurre algo similar, se presupuestan 14,3 M€, y luego se gastan alrededor de 800 M€ anuales, en esas autodenominadas eufemísticamente “misiones de paz”, en Afganistán, Irak, Líbano, Mali, RCA, en el Índico y repúblicas bálticas. Intervenciones que no obedecen a ningún plan de paz, si no a los intereses de política exterior del Gobierno del PP, por aquello de jugar un papel de en la escena internacional al lado de las grandes potencias aliadas, léase EEUU o Francia.

Presupuestos militaristas, porque además esos denominados PEAs se propone incrementarlos con cuatro grandes programas: los nuevos blindados 8×8, una fragata F-110, 4 drones (UAV) Reaper que podrán ir equipados con misiles, y tres aviones de abastecimiento. Programas que el próximo 2016 ya contemplan consignación presupuestaria, unos a través de ayudas en I+D desde el Ministerio de Industria -otro engaño para no incrementar el presupuesto de Defensa- y los drones a través de Defensa. Cuatro programas que ascenderán en su conjunto a la colosal cifra de 10.000 M€ en los próximos diez años que vendrán a sumarse a los 30.000 que adeuda Defensa y que incrementarán la inasumible deuda pública del Estado.

Para el gobierno del Partido Popular la seguridad de la población española no está en el bienestar social.