Posos de anarquía

Feijóo arrasa a Casado

El líder del PP, Pablo Casdo, Casado y el presidente de la Xunta, Alberto Nuñez Feijóo, en un acto el pasado mes de noviembre. EFE

Los resultados de las elecciones ayer en Galicia y Euskadi nos deja varias conclusiones, pero sin duda la cuarta mayoría absoluta de Alberto Núñez Feijóo prescindiendo de Pablo Casado, incluso renegando de él, es una de las más sonadas. En estas elecciones se confrontaban dos modelos de hacer política: el moderado de Feijóo o el ultra de Casado e Iturgáiz. Con los peores resultados del PP en Euskadi, parece claro quién ha triunfado.

No es la primera vez que un presidente autonómico del PP opta por borrar de toda su propaganda y cartelería el logotipo del partido. Todo el mundo sabe a qué partido pertenece, pero tampoco hay por qué recordárselo todo el tiempo, especialmente cuando uno siente que hacerlo restará más que sumará. Feijóo no sólo ha optado por esto, sino que incluso ha dejado a Casado dándo mítines en solitario, sin su compañía. Con la lenguaraz Cayetana Álvarez de Toledo a buen recaudo para que no arme el revuelo que acostumbra con su talante escuela FAES, durante esta campaña hemos visto el hecho inédito de Casado apoyando al candidato en Galicia sin su candidato en Galicia.

Y la jugada le ha salido de maravilla a Feijóo, que vuelve a consolidar sus bases en el PP, aguardando el momento adecuado en el que quizás salte a la escena nacional para resucitar a un partido que Casado y la influencia resucitada de Aznar ha hundido. Su moderación ha arrasado al extremismo del 'masterizado' por Hardvard-Aravaca.

En Euskadi, en cambio, el batacazo ha sido de aúpa. Dejarse por el camino el 54% de lo que PP y Cs sumaron en las anteriores elecciones es para hacérselo mirar. Ese discurso agresivo y extremista, con una narrativa que a la mínima de cambio recurre a ETA y busca la descalificación de partidos legales no ha funcionado. La política de Casado llevó al PP vasco a perder dos activos como Borja Sémper y Alfonso Alonso, recuperando a un apolillado Iturgáiz que sigue anclado en los postulados de Mayor Oreja. ¿El resultado? Un clamoroso fracaso de PP y Cs en Euskadi... y un gran triunfo de EH-Bildu, que pasa a ser  líder de la oposición con un aumento de cuatro escaños.

Volviendo a Galicia, resulta imprescindible destacar también el ascenso del BNG, que subre 13 escaños y, como EH Bildu en Euskadi, pasada a ser el partido que lidera la oposición. Cuantas más banderitas de España y más se les llena la boca  algun@s con palabras de patriotismo hueco, más peso cobran los partidos nacionalistas, tanto en Comunidades Autónomas como en el Congreso de las Diputadas y Diputados. Una de las explicaciones de peso que encontramos para esto no se concretan en una cuestión de nacionalismos, no se equivoquen: lo que sucede es que mientras la preocupación de l@s patriotas no es más que enrollarse en la bandera, las formaciones nacionalistas presentan programas sociales y feministas que realmente calan en la sociedad... porque ante la miseria, se come con Estado de Bienestar, que el sabor a poliester rojigualda no alimenta.

¿Y la debacle de Podemos? Sin duda otro toque más de atención, el enésimo. ¿Serán capaz en esta ocasión de hacer análisis y autocrítica o será como en las otras ocasiones? La formación morada lleva años cosechando retrocesos en cada una de las elecciones a las que acude porque, no lo olviden, incluso en las que a nivel nacional la llevaron a formar un gobierno de coalición se pegó un batacazo. O se autodignostica su enfermedad o no habrá más oportunidades.