Punto de Fisión

El bombo made in Spain

Ayer en España se montó un pollo muy gordo con la historia de la bola que se cayó rodando por el suelo y que luego se introdujo otra vez en el bombo. O que no se introdujo, vaya usted a saber. Todo fue muy confuso, muy folklórico, muy typical spanish, como el acople de un reactor al tubo de la gasolina en pleno vuelo o la inseminación de una yegua por parte de un mamporrero. Había cientos de personas observando el acontecimiento en directo y millones por televisión, una cifra que se multiplicó exponencialmente a lo largo del día gracias a las repeticiones en diversas cadenas y la difusión en redes sociales.

No era fácil advertir lo que estaba sucediendo pero, afortunadamente, al pueblo español no se le escapa una. Por un momento el sorteo de la lotería navideña adquirió el lustre de un especial de prestidigitación, con Juan Tamariz sustituido por un señor muy soso a quien, en la repetición, mucha gente le descubrió el truco. Entonces se inició una protesta en masa, también muy typical spanish, en el que primero se pide la guillotina y la quema de ministerios y edificios públicos; después se comparten unos memes muy divertidos; y por último se cena, se cepilla los dientes y se acuesta uno en espera del siguiente sorteo.

Los más subversivos protestaban diciendo que había que repetir el sorteo íntegro, porque la bola caída no sólo podía ser el número de cada uno de los españoles a los que no les había tocado el gordo, sino que, efectivamente, lo era. Por todas partes surgían discusiones enconadas y apasionados debates sobre el funcionamiento del bombo, un aparato de fabricación nacional que muestra el genio indiscutible del espíritu hispánico, una versión esférica y tridimensional de la ruleta que se acompaña con otros artilugios de marcada raigambre nacional como la zambomba y el matasuegras.

En España no invertimos en Investigación y Desarrollo porque no nos hace ninguna falta. Al contrario, contamos con prestigiosas patentes de tecnología nacional que requieren el concurso de acreditados expertos, tales como la boina, el botijo, carreras de los sanfermines y las campanadas en Nochevieja. Por eso mismo, ayer se echó en falta una exposición didáctica en vivo y en directo sobre el proceso de reintroducción de una bola perdida en el bombo del mismo modo que nos explican la inercia de los toros en la curva de la Estafeta o el toque inconfundible de los cuartos en la Puerta del Sol.

Por culpa de una bola fugitiva, los españoles descubrieron ayer que la lotería nacional es un timo mediante el cual el estado se embolsa una millonada gratis sin necesidad de impuestos. Chúpate ésa, David Copperfield. Cualquier día de estos van a ponerse a indagar en los arcanos de ese otro invento de tecnología nacional, la libreta de Bárcenas, con el peligro de que alcance a resolver el misterio de quién diablos será ese "M. Rajoy" que cobraba montones de dinero negro. Lo mismo le da por sumar que dos y dos son cuatro. Al pueblo español, ya lo dijimos antes, no se le escapa una.