Punto de Fisión

Espejo público para nazis

Imagen de Espejo Público.- ANTENA 3

Tres días después del tiroteo en una discoteca de Marbella todavía no está muy claro lo que ha ocurrido, más allá de que el incidente se saldó con cuatro heridos de bala, uno de los cuales sigue hospitalizado. Al parecer se desató una pelea digna de un spaghetti western en la que, después de que le rajaran la cara, un holandés de origen marroquí sacó una pistola y se lio a tiros. Como dato curioso, en ese mismo momento celebraba ahí su cumpleaños Froilán, un chaval cuya breve biografía ya parece otro spaghetti western. En la discoteca Opium había narcos, había nazis y había un miembro de la Familia Real, todo en orden.

Al poco de dispararse con una escopeta en un pie, con sólo 13 años, Florián le pegó un cabezazo a su primo Pablo y quiso ensartarlo con un pincho moruno durante un curso de vela. Dos años después intentó colarse en una montaña rusa del Parque de Atracciones alegando que era heredero directo al trono: "¡Tú cállate, puto chino!", le gritó a un chaval que se interpuso en la discusión dinástica. En abril de 2015 se encontró un Rolex falso en plena calle y cuando fue a una joyería a que se lo tasaran, sus amigos se descojonaron vivos. Es difícil encontrar a alguien que nos represente mejor a todos los españoles; yo estoy deseando que llegue al trono para no parar de reírme.

Seguramente lo de que coincidieran el cumpleaños de Froilán y el tiroteo en una discoteca ha sido pura mala suerte, aunque, más allá de los heridos, para mí la verdadera noticia estaba escrita entre líneas y venía a decir que el nieto del rey Juan Carlos estaba disfrutando de unas vacaciones a mil euros la noche. Entre esos pequeños dispendios y el tren de vida de Victoria Federica -hoteles de lujo, yates alquilados a tres mil euros diarios, bolsos de cinco mil euros, pantalones de dos mil euros, etc-, se ve que la economía de la Familia Real española marcha viento en popa. Un nieto más de este estilo y tenemos que vender las Baleares.

Sin embargo, a pesar de estas monárquicas coincidencias, quien se ha llevado el protagonismo de la noticia ha sido un maromo que fue entrevistado en el programa Espejo público en relación con la balacera. Las barbaridades que expectoró sobre el micrófono, ante una audiencia abotargada por los calores veraniegos, venían precedidas por una camiseta en la que destacaba, en el centro del pecho, un símbolo de indudable filiación nazi. Todo lo que dijo sobre los holandeses nativos y los suecos de 1'80, rubios y de ojos azules, ya estaba anunciado a bombo y platillo en el símbolo nazi y los colores nazis que durante unos tres minutos ocuparon la pantalla. Ni recitando a continuación unos fragmentos de Mein Kampf sobre la superioridad de la raza aria les habría quedado una emisión más nazi. Mientras aguantaba la perorata xenófoba, la reportera intentaba tapar la camiseta con el micrófono estampado con el logo de Antena 3, aunque no se sabía que era peor.

Al día siguiente, miércoles, la presentadora Lorena García intentaba desvincularse de las declaraciones racistas vertidas por el testigo del tiroteo, olvidando que no era la primera vez, ni la segunda, que en el programa arrimaban la alcachofa a un nazi convicto y confeso. Fue una disculpa a toro pasado, como siempre, porque hace tiempo que la ultraderecha española salió del armario y cada vez encuentran más medios que le sirven de altavoz. Con la discoteca llena hasta los topes y el equipo de investigación no encontró ni una sola persona que relatara los hechos salvo un nazi con una camiseta nazi. También es mala suerte, con lo fácil que es no entrevistar a un nazi. Por lo demás, nadie detuvo la entrevista, nadie en el plató se escandalizó de las burradas que iba soltando el colega, quizá porque lo de Espejo público, más que un nombre, es una metáfora. Podían haber entrevistado a Froilán, a ver si les respondía a base de exabruptos o de pinchos morunos.