Opinion · Dominio público

10-N: el impulso que necesita España

Reyes Maroto

Ministra de Industria, Comercio y Turismo en funciones

En unas horas los españoles decidirán con su voto qué tipo de Gobierno quieren para los próximos años. A fin de contribuir a una reflexión tranquila de los electores, quiero en este artículo aportar datos y argumentos que, al margen del ruido mediático, las acusaciones y los reproches, sustentan la conveniencia de dar continuidad durante los próximos cuatro años al proyecto de país que lidera Pedro Sánchez, y del que orgullosamente formo parte.

Llevamos meses escuchando que “se aproxima una crisis”. Pero, hasta el día de hoy, la realidad se ha encargado de desmentir a los agoreros, que parece que confían menos en nuestro país que los inversores extranjeros. Todos los organismos internacionales y nacionales prevén un periodo de crecimiento, eso sí, menos intenso, con baja inflación y bajos tipos de interés. Nadie ve una crisis económica a corto plazo, menos aún en España. Las previsiones de los organismos sitúan el crecimiento en una horquilla en torno al 2% para 2019 y cerca de esa cifra para 2020, es decir, que se prevé que España siga creciendo, incluso por encima de los países de nuestro entorno. Estamos en una senda de ralentización, enfrentando importantes retos e incertidumbres, pero los fundamentos de la economía española son más equilibrados y sostenibles que en el pasado. También el mercado laboral continúa dinámico. La tasa de paro ha caído por debajo del 14%. Se crea empleo a tasas incluso superiores al propio crecimiento económico, sigue reduciéndose el paro y está recuperándose la actividad, un buen síntoma de la confianza de los ciudadanos en las oportunidades para encontrar un trabajo.

En estos diecisiete meses hemos trabajado intensamente con las empresas y los agentes sociales para poner en marcha un proyecto de país que impulse un modelo de crecimiento más productivo, donde la digitalización, la sostenibilidad y la internacionalización sean fuente de oportunidades y palancas para mejorar la competitividad de las empresas. Nuestra economía está evolucionando hacia la Economía 4.0, que se construye sobre los datos, la extracción de conocimiento y la automatización. Durante estos meses hemos reforzado el acompañamiento a las empresas para su transición al mundo digital, a través del programa de Industria Conectada 4.0, la creación del Observatorio de Comercio 4.0 y la Red de Destinos Turísticos Inteligentes.

Hemos trabajado intensamente para reforzar la política industrial, inexistente en el anterior Gobierno. Aún estamos lejos, creo que es factible alcanzar el objetivo de que la industria incremente su peso en el PIB hasta el 20%. Hemos aprobado las «Directrices Generales de la Nueva Política Industrial Española 2030», un marco para orientar la política industrial hacia la mejora de la productividad y la competitividad, la sostenibilidad y la descarbonización de la economía, la digitalización y la internacionalización. También hemos presentado un conjunto de Agendas Sectoriales, en colaboración con el sector privado; sectores tractores con empresas líderes, altamente digitalizadas y exportadoras, y con modelos de producción cada vez más eficientes y sostenibles.

En relación con los costes energéticos, que restan competitividad a nuestras empresas, el Gobierno ha realizado un gran esfuerzo, aprobando un Real Decreto-Ley con medidas como el Estatuto del consumidor electrointensivo o la prórroga de dos años de la vida útil de las plantas de cogeneración. Un esfuerzo materializado también en un incremento de los mecanismos de ayuda para compensar los costes energéticos, como las subvenciones para compensación de costes de CO2 o las subastas de interrumpibilidad, además de reforzar mecanismos comunitarios como el ‘border tax’, que ya está siendo debatido a nivel europeo. También hemos aumentado los recursos dirigidos a acompañar la inversión industrial a través del ‘Plan Reindus’.

Conscientes del complejo contexto económico internacional, hemos aprobado el Plan de Acción para la Internacionalización de la Economía Española 2019-2020 con el objetivo de orientar la economía al exterior, a fin de diversificar mercados, aportar valor añadido e incrementar el número de empresas que exportan regularmente.

Hemos trabajado para sentar las bases de una hoja de ruta inexistente hace año y medio. Una hoja de ruta creíble y realista para impulsar la modernización en sectores estratégicos como la industria, el comercio y el turismo. Hemos avanzado todo lo que nos ha permitido la situación de bloqueo político y la prórroga presupuestaria. En estos meses España no ha parado, las empresas no han parado, la actividad productiva no ha parado… y el Gobierno tampoco ha parado. Nos hemos esforzado para atender los retos del corto plazo y para iniciar el desarrollo de esa hoja de ruta para la transformación productiva, ecológica y social -la Agenda del Cambio- articulada en torno a tres ejes: responsabilidad fiscal, cohesión social y reformas estructurales.

Pero las grandes transformaciones no pueden abordarse con un Gobierno débil e inestable. Necesitamos tener cuanto antes un Gobierno fuerte y estable para continuar trabajando en la senda de reformas ya iniciada y para que los ciudadanos y las empresas puedan tomar sus decisiones con confianza y seguridad. Tenemos que avanzar, no retroceder. Porque España es un gran país, con un tejido empresarial profesional y competitivo, y un tejido social fuerte y solidario.

Necesitamos un Gobierno con experiencia y sentido de Estado, que promueva el diálogo en un marco de estabilidad parlamentaria que asegure la gobernabilidad y facilite alcanzar consensos. Un Gobierno prudente y responsable que garantice estabilidad económica y crecimiento sostenido, con disciplina fiscal y gestión responsable de los recursos públicos. Un Gobierno que transmita confianza, porque no ayuda ni el alarmismo, ni repetir cifras erróneas o descontextualizadas, ni quedarse paralizados. Un Gobierno progresista comprometido con el empleo digno, con la mejora del sistema educativo, con la revolución digital, con la transición ecológica, con la igualdad de género, con la reducción de las desigualdades y con la cohesión territorial. Un Gobierno capaz de mantener el país unido, con la base de la Constitución y los Estatutos de Autonomía. Unidad y firmeza de los demócratas frente al desafío independentista y unidad y firmeza frente a la demagogia y las falsedades de la ultraderecha, que están contaminando la opinión pública de manera preocupante.

Es hora de pasar del discurso de la crispación al de las oportunidades. Del discurso del miedo al de la esperanza. Es hora de demostrar que la política funciona, que está al servicio de la ciudadanía. La política tiene que estar basada en el diálogo, donde todos se sienten reconocidos y escuchados, comprometidos con un proyecto de país que impulse un crecimiento más sostenible e inclusivo, asegure el futuro de nuestras empresas y nos beneficie a todas y todos.

Creo que la candidatura que lidera Pedro Sánchez ha demostrado ser capaz de encarnar este modelo; capaz de afrontar los problemas reales con propuestas reales, sin quimeras ni retórica vacía. El Partido Socialista es experiencia, prudencia y responsabilidad. Hemos demostrado tener propuestas claras y equipos expertos para llevarlas a cabo. Nos guía el rigor y la visión de futuro. En este año y medio hemos hecho política útil, al servicio de la España, y nos comprometemos a seguir haciéndola con un Gobierno que seguirá ocupándose de lo que realmente importa y preocupa a la ciudadanía.