Dominio público

El "conflicto del feminismo" y los "divorcios duros"

Ana Bernal Triviño

Periodista

El "conflicto del feminismo" y los "divorcios duros"
A la izquierda, Alberto Núñez Feijóo; a la derecha, Pedro Sánchez.

El lunes, Carlos Alsina entrevistaba en Onda Cero a Pedro Sánchez. Tomando palabras de Nadia Calviño, el periodista preguntaba si el feminismo debe plantear sus políticas desde la conciliación o desde el conflicto. Y el presidente del Gobierno respondía que tiene la "impresión de que hay un ciudadano, hombres de 40-50 años, que han visto que algunos discursos, no tanto las políticas, han sido incómodos hacia ellos". Y, como prueba, mencionaba a algunos amigos. 

Por la noche, Feijóó dijo en la Ser sobre Carlos Flores, candidato de Vox al Congreso y condenado por un "delito de violencia psíquica habitual y 21 faltas de coacciones, injurias y vejaciones" que hace veinte años de aquello, que es catedrático y que fue un "divorcio duro". Tras todo esto, solo pude preguntarme: "¿Esto es una broma? ¿Alguien hoy está pensando en las víctimas?"

En primer lugar, las palabras de Calviño chocan con su actitud en múltiples eventos donde ella misma se ha negado a participar en conferencias o fotografiarse donde la presencia masculina era mayoritaria. ¿Hasta qué punto esas situaciones fueron un conflicto o una conciliación? ¿Si el Ministerio de Igualdad o la ministra y su equipo generaban un conflicto en la coalición, por qué se mantuvo? ¿Por qué si Pedro Sánchez sabía de las diferencias de la agenda feminista transmitidas por sus compañeras socialistas, y no estaba de acuerdo con los discursos que se hacían desde Igualdad, habla ahora y no lo hizo antes? ¿Acaso no será que el conflicto no es el feminismo en sí, sino las diferencias de la coalición trasladadas al movimiento, con cuatro años muy complicados y con despropósitos encadenados? ¿Acaso se sabe de las consecuencias de confundir feminismo con gestión?

Segundo, las palabras del presidente sobre la incomodidad de sus amigos... Hubiese estado bien saber a qué situaciones se refiere porque, ¿habrá que aclarar en pleno 2023 que el feminismo nace del conflicto de la desigualdad histórica entre hombres y mujeres? ¿Podemos tener memoria histórica feminista y de cómo los logros y avances de los derechos humanos de las mujeres no se consiguieron desde la comodidad, sino desde la denuncia y el cuestionamiento de todo un sistema? ¿Se es consciente de que este tipo de reflexiones, tan similares al relato de la ultraderecha, pueden pasar factura? ¿Si no teníamos dudas de que el terrorismo etarra era un conflicto... por qué no lo tenemos claro con el feminismo? ¿Acaso un socialismo sin conflicto, en su historia, hubiese conseguido algo? 

¿Acaso no será que esos amigos del presidente se han creído bulos de la ultraderecha, como que los hombres no tienen presunción de inocencia o que el consentimiento los deja indefensos? ¿Acaso no habría que pensar mejor manifestar esa "incomodidad" cuando hay 22 asesinadas este año, más de 1200 desde 2003 y una violación denunciada cada tres horas? ¿Acaso el verdadero conflicto no será que se niegue hoy día la violencia de género, llamar feminazis y amenazar a feministas o que no se guarden minutos de silencio hacia sus víctimas? ¿Acaso alguien pensó que más incomodidad es acelerar el paso ante tipos que nos acosan en la calle o en el trabajo, romper el silencio para denunciar sabiendo que tendrás gente en contra, cobrar menos que un compañero o soportar más cargas en el hogar? 

Tercero, sobre las palabras de Feijoó. ¿Sabe Feijoó que los maltratadores no dependen de que lo sean más o menos según su trabajo y que puede serlo desde un camarero a un juez o un hombre que esté en paro? ¿Sabe Feijoó que según la sentencia, Flores acudió en siete ocasiones, en un mes y medio, hasta la calle del domicilio de la exesposa y bajo su balcón gritaba "ladrona", "secuestradora de niños", "puta"? ¿Sabe Feijoó que todo esto ocurría delante de sus hijos y que en una ocasión la propia hija mayor tuvo que pedir ayuda a dos agentes de policía ante las situaciones que vivían? ¿Sabe Feijoó que el informe psiquiátrico forense de ella hablaba de "quebranto psicológico", y tal "temor a su exmarido" que le generó "problemas de ansiedad e insomnio", al punto de tener que marcharse a Barcelona? ¿Se sabe que los divorcios y separaciones son los momentos donde las mujeres tienen más riesgo? ¿Veinte años después esta señora tiene que escuchar cómo se la victimiza y cuestiona con una sentencia a favor? 

Por si ya no teníamos suficiente con la posición de Vox en este tema, este lunes hemos tenido que escuchar cómo los dos líderes de los principales partidos de Estado siguen sin entender qué es el feminismo ni la violencia de género. ¿Acaso saben que mientras se lamentan hay mujeres que hoy acuden a la justicia frente a su agresor, a defender la custodia de sus hijos, a un centro de terapia tras sufrir una violación o las que aún viven asustadas con su futuro asesino? ¿Acaso piensan qué sentimos cuando escuchamos hombres ofendidos mientras somos nosotras, nuestros cuerpos y nuestras vidas las que están expuestas? 

Antes de decir determinadas reflexiones con una visión electoral, sean prudentes. Piensen en las víctimas de la violencia machista. Como mínimo, por respeto. 

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