Opinion · Ecologismo de emergencia

¿Por qué somos de Ecologistas?

Andrés Barrio 

Con motivo del veinte aniversario del nacimiento de Ecologistas en Acción, desde el blog Ecologismo de Emergencia queremos felicitar a la organización ecologista por su efeméride y agradecer su labor en pos del ecologismo social, tan necesario siempre y más en estos tiempos faltos de posiciones que no solo protejan, sino que den alternativas al actual modelo socioeconómico.

Por esta razón, después de darle vueltas a la cabeza, creo que la mejor forma de expresar esta felicitación es analizar por qué una persona decide entrar a formar parte de la familia de Ecologistas. Por qué, como es mi caso, es Ecologistas en Acción el sitio donde mejor se puede trabajar por ofrecer un modelo vital acorde a los límites del planeta y a la justicia social.

Lo primero que te viene a la cabeza cuando piensas en lo que suponen veinte años de lucha por el medio ambiente es la cantidad de trabajo que eso conlleva o la cantidad de mujeres y hombres que han dedicado su tiempo en hacer de este mundo un lugar mejor. Pero es que el trabajo no se limita a estos veinte años, ni mucho menos. A estos veinte años hay que sumarle el recorrido que las diferentes organizaciones regionales que conformaron Ecologistas en Acción en aquel 9 de diciembre de 1998 ya llevaban realizado.

Este nacimiento, a través de la unión de diversas organizaciones ecologistas en forma de confederación, es uno de los elementos diferenciales y de los que más te animan a acercarte a formar parte de ello. La descentralización y el sentido de colaboración mutua para generar una herramienta más fuerte hacen de Ecologistas en Acción un lugar de participación donde lo local se enlaza con lo global mediante el trabajo de las personas que la forman.

Porque al final se tiende o bien a solo preocuparse de lo cercano o bien a desdeñar lo cercano por pequeño y centrarse solo en lo global. Desde Ecologistas siempre nos mostraron cómo todo está conectado, que somos ecodependientes e interdependientes y que no podemos hacer frente a las luchas globales sin atender a nuestras pequeñas luchas ambientales de andar por casa y viceversa.

Este esfuerzo por demostrar nuestra interconexión no se ha quedado solo en el plano geográfico. Usar la ecología social como una herramienta de cambio supone el otro gran elemento que te hacen ver a Ecologistas en Acción como una organización especial. Ir más allá del conservacionismo para dar alternativas radicales a un sistema socioeconómico que depreda nuestro planeta y nuestros cuerpos es el eje principal del trabajo en Ecologistas.

Una cosa debemos tener clara: el ecologismo no solo debe avisarnos de los riesgos, sino que debe mostrar las soluciones que debemos aplicar para evitarlos y también para acabar con lo que los provoca. No podemos alertar de la polución que mata 400.000 personas en Europa y no desarrollar una alternativa sostenible de movilidad. No podemos pedir el fin de una agroindustria que desmantela nuestros pueblos y hormona nuestros ríos y no desarrollar un sistema productivo basado en la agroecología y el consumo de cercanía. No podemos luchar contra el fracking y no mostrar la oportunidad de futuro que supone descarbonizar nuestra economía y nuestros hábitos.

Con estas premisas es fácil entender por qué se embarcaron en aventuras como la querella Bárcenas, la denuncia de casos de corrupción y especulación urbanística como la Operación Chamartín o las cientos de construcciones ilegales de nuestras costas. Pero la mirada no se ha quedado en nuestro país. La búsqueda de justicia norte-sur está presente en el día a día de la organización, denunciando la violencia contra ecologistas por todo el mundo y las conexiones que nuestra forma de vida tiene con las injusticias que rellenan nuestros noticieros. La lucha contra el TTIP y los tratados internacionales son la última bandera que ha enarbolado Ecologistas en Acción, enseñándonos que no solo es posible otro tipo de comercio, sino que es necesario.

En sí, campaña a campaña, Ecologistas en Acción ha generado en estos veinte años un manual del buen vivir, de cuidados mutuos y de lucha por lo común como algo que necesitamos para estar vivos y vivas. Que este ecosistema, no solo natural, sino social y económico tiene sus límites y, que como tal, no podemos vivir como si no existieran.

Todos estos principios son elementos que desde el neoliberalismo se nos han negado, generando en cada uno de nosotros y nosotras un pequeño economista que desprecia lo que nos rodea y nos hace cada vez más individualistas y asociales. Por ello debemos agradecer que una organización realice la labor pedagógica de enseñarnos el significado de términos como antropoceno, ecofeminismo, decrecimiento o ecodependencia que traten de revertir las lógicas imperantes en este sistema.

Por último, voy a referirme a la necesidad de incluir la visión feminista en todas nuestras políticas. Pocas organizaciones muestran la importancia de esta como Ecologistas en Acción, ya que como dice nuestra compañera, Yayo Herrero, “el ecofeminismo habla de la política de lo cotidiano”. Hacer ver la realidad cotidiana del sistema patriarcal y como este nos ha condicionado en nuestras relaciones personales y con el medio es, definitivamente, una de esas razones por las que digo “sí, yo soy de Ecologistas”.

Con esto y con el respeto que les tengo a las personas que llegaron a Ecologistas en Acción mucho antes que yo, he querido resumir y compartir las razones por las que decidí ser de Ecologistas, para animar a participar y compartir esta lucha por otros veinte años más. Como el lema del aniversario decía, “no me voy a Marte, me quedo en la Tierra”, que tenemos al ecoactivismo para defenderla. Gracias y felicidades, Ecologistas.