Ecologismo de emergencia

¿Por qué los supermercados venden tanta basura?

Respuesta rápida: porque no pensamos en nuestra salud y, menos aún, en la del planeta.

Antes de la crisis del coronavirus muchos decían que no tenían tiempo para cocinar sano, pero durante el confinamiento los productos con más éxito en los supermercados han sido cerveza y aperitivos (además del papel higiénico, por supuesto).

¿Cómo puede ser tan buen negocio vender basura? Los supermercados venden multitud de productos nefastos. Damos cuatro motivos:

  1. Los supermercados están llenos de productos poco sanos:

En un momento histórico donde los supermercados se abarrotan, decir esto parece demasiado antisistema, pero si pusiéramos etiquetas a los productos poco saludables (como ha hecho Chile, por ejemplo) pocos alimentos del súper se librarían. Encontramos muchas grasas saturadas, mucha sal, mucho azúcar, muchos potenciadores del sabor...

Algunos lectores tal vez estén pensando que para vivir necesitamos comer, pero consideremos también que para tener una vida sana necesitamos comer alimentos sanos. Los alimentos sanos suelen ser los más simples: verduras, frutas, semillas, legumbres... Los alimentos procesados industrialmente no son sanos, aunque estén sabrosos.

  1. Muchos ingredientes químicos o desconocidos

Una regla sencilla podría ser: no comprar productos con más de 4 ingredientes. ¿Has mirado los ingredientes de lo que compras? Casi todo tiene aditivos, aceite de palma, antioxidantes, colorantes, glutamato... ¿Es mucho pedir que sepamos lo que comemos? Hasta los jabones tienen compuestos impronunciables (parabenos...), con lo fácil que es hacer jabón en casa.

  1. Productos de alto impacto ambiental: transportados miles de kilómetros y en envases de usar y tirar

Comida basura, cosmética basura... todo con envases que son basura al llegar a casa. Millones de toneladas de plástico para usarse solo una vez. ¿Por qué no se reutilizan con un SDDR? Hasta las cajas de fresas deberían tener un SDDR.

Si además de eliminar los productos poco sanos, eliminamos también los productos envasados en envases de usar y tirar (latas, plástico o vidrio) y aquellos que han viajado miles de kilómetros. ¿Con cuántos productos nos quedamos?

Es mejor ir a fruterías (o cooperativas) y priorizar alimentos frescos y de temporada. En la frutería puedes preguntar. Haz este experimento: pregunta en un supermercado si un alimento es o no de temporada. Además, las fruterías suelen tener algunos productos ecológicos y, si preguntas, te los mostrarán. Mira las etiquetas para ver de dónde viene cada producto.

Pero atención, hay excepciones. Alimentos como carnes, pescados, lácteos y huevos casi siempre son de ganadería o pesca industrial y tienen un impacto negativo importante (para la salud y para el planeta). Desgraciadamente es bastante complicado encontrar esos alimentos de cercanía y ecológicos, pero incluso los ecológicos tienen una gran huella ambiental (por no hablar del maltrato animal inherente a esos productos), por lo que lo más ecológico es reducir el consumo de alimentos que procedan de los animales. Un estudio rebela que es más ecológico dejar de comer carne que preocuparse por comer alimentos locales. Decir esto no implica dejar de dar importancia a lo local, ni ser vegano, sino ser consciente.

  1. Los supermercados conseguirán que compres lo que tú no quieres comprar

Otra idea es: No compres lo que no comprarían tus abuelos. Si quitamos frutas y verduras, el 90% de lo que se vende en los supermercados no es bueno para ti (ni para nadie). Si entras para comprar esa mínima parte de alimentos sanos, será fácil que compres cosas que no son sanas. Ellos saben cómo colocar los productos para que piquemos. Si quieres entrar en un supermercado, hazlo, pero sé consciente de que te van a intentar colar productos que no quieres, que no necesitas y que te harán daño a ti, a los que más quieres y al planeta. ¿Conseguirán engañarnos o conseguiremos ser fuertes? ¿Aún bebes bedidas ultra-azucaradas? Tal vez, lo mejor es no entrar.

Un ejemplo: patatas fritas tóxicas

Un producto de gran éxito en los supermercados es la bolsa de patatas fritas:

  • Se venden en bolsas de usar y tirar. ¿De verdad crees que se recicla?
  • Con más de 5 ingredientes.
  • Tus abuelos no compraban patatas fritas de marca.
  • Es un producto frito. Evitar los fritos es inteligente, pero si quieres comer algo frito, al menos fríelo tú, para saber lo que comes.

Si aceptamos comer basura regularmente, estamos aceptando que no nos merecemos comer saludablemente. Por supuesto, podemos concedernos todas las excepciones que queramos, pero una cosa es hacer excepciones y otra cosa hacer algo mal regularmente.

Si no pensamos en nuestra propia salud ni en la de nuestros seres queridos, ¿cómo vamos a pensar en la salud de los que viven lejos o en la del planeta? Pero todo está conectado y el coronavirus nos lo ha enseñado.