EconoNuestra

Los retos económicos y políticos de la UE

José María Mella
Catedrático de Economía de la Universidad Autónoma de Madrid y miembro de econoNuestra

Con motivo del lanzamiento del manifiesto 'Otro camino para otra Europa' de la European Progressive Economist Network y la asociación econoNuestra, se proponen a continuación algunas respuestas a preguntas que están presentes en el actual contexto de las elecciones europeas.

¿Qué se puede hacer para combatir el desempleo a nivel europeo?

La pérdida de empleo y la reducción de los salarios están siendo los "chivos expiatorios" en los que los ajustes de la crisis se están cebando. Las fuertes caídas salariales están alimentando a su vez las tendencias deflacionistas de los precios, lo que daña al crecimiento de la economía y destroza el tejido productivo de las pymes. Hay que invertir estas tendencias salariales, estimular la negociación colectiva y recuperar los salarios, para aumentar el consumo, la producción y el empleo. Habrá que crear también un nuevo marco de relaciones laborales europeo, negociando la duración de la jornada de trabajo a la baja y redistribuir el trabajo sin merma en las remuneraciones. Y hay que ver cómo se redistribuyen las fuertes ganancias de productividad actualmente existentes en favor de los trabajadores. La Comisión Europea deberá luchar directamente contra el desempleo (el juvenil, el de las mujeres y el de los mayores) y el desempleo de larga duración, promoviendo robustas políticas de formación de los desempleados para satisfacer la demanda de nuevos puestos de trabajo social y ambientalmente deseables.

Asimismo, la Comisión deberá poner en marcha una estrategia de crecimiento y reindustrialización basada en inversiones en telecomunicaciones, energía, infraestructuras, tecnologías verdes- financiada por el Banco Europeo de Inversiones.

¿Hay alternativas a las políticas de austeridad?

Sí, claro, es evidente que hay alternativas. El pensamiento único no tiene fundamento ni en la Historia ni en la Ciencia. Lo que pasa es que se desprecia e ignora lo que no interesa a las minorías dominantes. Los hechos son incontrovertibles: la austeridad no está permitiendo controlar el déficit ni la deuda pública, que está disparada y alcanza records históricos. Por tanto, hay que cancelar las medidas de austeridad y promover los servicios públicos en educación, sanidad y asuntos sociales. Este mayor gasto público deberá financiarse con más ingresos públicos, procedentes de una reforma fiscal que revierta la regresividad impositiva  en Europa, aumente la presión fiscal sobre las grandes empresas (pagan el 15% frente al tipo general del 30%, que recae sobre las pequeñas y medianas por su menor capacidad para aprovechar las desgravaciones del impuesto de sociedades), promueva la armonización de tributos y persiga eficazmente el fraude fiscal.

En este sentido, el presupuesto de la UE es a todas luces raquítico (un 1% de su Renta Nacional Bruta-RNB-). Para estar a la altura de las circunstancias, debería aumentarse progresivamente el presupuesto como mínimo al 5% del RNB para que la Comisión Europea pueda influir significativamente sobre la actividad económica y la creación de empleo. Y también para que haya transferencias de renta  y no se ahonde en la fractura Norte rico/Sur pobre, que impide que la solidaridad y la cohesión social y territorial sea uno de los pilares básicos de la UE.

¿Qué pueden hacer el Banco Central Europeo (BCE) y las autoridades europeas para hacer frente a los problemas de deuda?

Podrían seguir, a mi modo de ver, tres estrategias de política económica. La primera debería  consistir en mutualizar el exceso de deuda (ponerla en común en beneficio de todos los Estados miembros), creando eurobonos para financiarla y evitando así la especulación contra los países más débiles. La segunda tendría por objetivo un mayor equilibrio en las cuentas exteriores de los miembros de la Eurozona, para evitar que los excesos de superávit del Norte (Alemania) se traduzcan en excesivos déficits del Sur (España) (porque las exportaciones del primero son las importaciones del segundo y al revés). Y la tercera, la deuda no es financiable (ni tampoco pagable), mientras los países fuertemente endeudados sufran un coste de financiación mayor que el crecimiento real de la economía. De nuevo, aparece la necesidad urgente de una estrategia de crecimiento para Europa, que debería empezar por una política más expansiva de Alemania.

¿Es la Unión Bancaria Europea (UBE) una solución al problema de la falta de crédito?

La UBE, tal y como está concebida, no contribuye a salir de la crisis. Porque el BCE, actor protagonista de la UBE, no actúa como prestamista de último recurso de los gobiernos y no tiene objetivos de crecimiento y empleo. Porque no se sobrepone a los lobbies financieros que impiden su regulación, la especulación, la reducción drástica del enorme tamaño de las finanzas en la economía, la separación de la banca comercial (la que presta a pymes y familias) de la de inversión, y el establecimiento de la tasa Tobin sobre las transacciones financieras. Mientras la rentabilidad de las actividades financieras sea mayor que la de las actividades productivas, el crédito fluirá a las primeras y no a las segundas. Ése es el problema de la economía de "casino" en la que estamos y contra la que nada se hace.

Se habla insistentemente de crecer y crecer, pero no de distribuir; ¿es posible salir de la crisis sin tener en cuenta los aspectos sociales?

No sólo es posible, sino imprescindible. Sin mayor igualdad en la distribución de la renta no se puede salir de la crisis. No hay que olvidar que la desigualdad está en el origen de la crisis actual en Europa, porque cuando se redistribuye en contra de los salarios disminuyen el consumo, la inversión, las exportaciones netas y  el avance de la productividad con creación de empleo. Y es también un efecto de la crisis, con pérdidas salariales y precarización del empleo. De ahí que el trabajo decente y bien remunerado se presente como una salida inevitable de la crisis.

¿Se habla de la recuperación económica, ¿qué pueden hacer las políticas de I+D?

Son un factor fundamental, sobre todo si se desean economías competitivas a nivel mundial, que están basadas en el conocimiento, la investigación  y la innovación. No hay futuro sin inversión en actividades generadoras de alto valor añadido.

Y finalmente, ¿cómo  se puede responder a la pérdida de legitimidad democrática y de confianza de los ciudadanos en las instituciones europeas?

Pues con más democracia. Se reducen las competencias de los parlamentos nacionales, pero no se aumentan sustantivamente las del parlamento europeo. Se limitan constitucionalmente las competencias fiscales de los gobiernos (déficit público estructural cero, en el caso de España), aunque no haya base científica que lo justifique, pero sin participación de los ciudadanos, quebrando su derecho a decidir en materias que competen a sus propias condiciones de vida. Se imponen normas y decisiones -técnicas, se dice- para hurtarlas al debate de los electores, a la legitimación democrática y a la necesidad de  avanzar en la integración política de Europa.

En definitiva, se necesita una Europa más social y solidaria, con unión fiscal, elección directa del gobierno por el propio parlamento europeo, y unión política.