Opinión · EconoNuestra

Caixabank: ¿La obra social de un psicópata?

Guillem Bou Bauzá
licenciado en matemáticas, licenciado en informática y doctor en ciencias sociales.

Desde hace años un amigo de toda la vida me insiste que vivimos rodeados de psicópatas. Y, por añadidura, en febrero de 2018 el capitán José Manuel Quintana, criminólogo de la Guardia Civil, soltó aquello de “La mayoría de los psicópatas no son asesinos, trabajan en bancos”. “¿Lo ves?”, mi amigo me llamó de madrugada, “¡Ellos lo saben!”.

Si localizan la cita de Quintana en Google, podrán aprender qué es un psicópata en un plis plas. El capitán y mi amigo (hay que decirlo) se explican muy bien con muy pocas frases. Y coinciden en los rasgos fundamentales: un psicópata es frío, calculador, sin apego por nada ni por nadie, sin sentimientos, y busca su beneficio sin importarle el daño que cause. Para que no me acusen de usar pocas fuentes, añadiré un rasgo que he en encontrado en diferentes autores: el prestigio social atrae a los psicópatas como la miel a las moscas.

Y un servidor estaba en ésas cuando le llegó el caso de Bibiana. Era una mujer como cualquiera, con ingresos medios, con un trabajo, con deseos de independizarse y con aspiraciones de comprar una vivienda. A sus veintitantos años, en 2006 La Caixa(ahora Caixabank) le “colocó” un producto adecuado para ella: una hipoteca con cuota creciente, referenciada al IRPH y con diferencial de 0,5 puntos (!).

Si usted sabe algo de finanzas, al observar “2006”, “cuota creciente”, “IRPH” y “diferencial de 0,5” en una misma frase, se habrá desmayado del susto. ¿Me creerá si le digo que no es el único caso que he visto? Ello me lleva a pensar, por un momento en la obra social de Caixabank. Ahora que su vida está destrozada, ¿qué creen que siente Bibiana cada vez que se topa con anuncio de la gente feliz de la Obra Social? ¿Creen que este alarde continuo de Caixabank(esta búsqueda de prestigio social, en el fondo) ayuda a que Bibiana deje los ansiolíticos? ¿O creen que la indigna y la hace sentir burlada hasta el punto de llegar a las lágrimas?

Como ya les he dicho, no es el primer caso con que me encuentro. Me pregunto si no cuadrará Caixabankcon la definición de psicópata del capitán Quintana (¡y de mi amigo!). De hecho, los casos de cuota creciente que he observado se firman con personas de ingresos medios, a veces gente joven, que aseguran que la entidad les proporcionó “un chollo”, un préstamo con el que pagaban poco al principio, que no subía el interés demasiado, etc. Y, sobre todo, son personas que confiaban en el director de la oficina. Es como si el psicópata eligiera un mismo tipo de víctima.

Pero, a ver, ¿por qué es peligroso un préstamo de cuota creciente?

Si hablamos de préstamos y psicópatas a la vez es porque un préstamo a cuota creciente te puede atrapar de por vida (alargándose por años porque no se amortiza a un ritmo normal). Eso no lo digo yo, lo dicen los expertos.

Ahora bien, lo que sí les digo yo es que se trata de un producto muy engañoso. En primer lugar, porque empieza con cuotas más bajas de las que deberían ser. De este modo, te hace creer que puedes acceder a una cantidad determinada de dinero prestado y, encima, vivir cómodamente (“Hipoteca tranquilidad”, se llamaba algunas veces el producto). Lo malo es que las cuotas crecen cada año, y no está tan claro que tu salario vaya a crecer al mismo ritmo. Lo siguiente malo es que al principio amortizas menos que con otro sistema de pagos, por lo que pagas muchísimos más intereses que el resto de la gente (el banco se frota las manos contigo). Lo siguiente no ya malo, sino malísimo, es que si la cuota que pagas no cubre un mínimo, entonces no devuelves capital sino que aumenta tu deuda (!), y encima genera nuevos intereses, por lo que puede pasar que debas más de lo que pediste. Y lo siguiente, no ya malísimo, sino malo remalo remalísimo, es que te puedes encontrar, según lo que hayas firmado, que en vez de 20 años sean 40 de hipoteca, o que en 20 años no hayas pagado nada.

Total, que el riesgo, es mucho. Y dicho riesgo, en este tipo de producto financiero, no lo corre para nada el banco, sino la persona que firma. ¿Es de individuos en su sano juicio comercializar este producto con una persona de veintitantos años, que no entiende ni de hipotecas ni de finanzas, y que justo empieza su vida laboral? Un psicópata pensaría que sí, que es correcto. “Tendrá tiempo de sobra para pagarlo. ¡Ja, ja, ja!”, reiría para sus adentros un psicópata de película.

Litigios de cuota creciente: Confiemos en el Tribunal de Justicia Europeo

Resulta alentador observar como diversos juzgados de primera instancia ya se han pronunciado contra las hipotecas de cuota creciente (en especial, la del Juzgado de Primera Instancia nº 7 de Gavá). Que yo sepa, la Audiencia Provincial Civil de Madrid ya ha fallado a favor del consumidor en este tema, corrigiendo al juzgado de primera instancia que falló a favor del banco.

Pero, como bien saben ustedes, en otros países la justicia protege al consumidor. En el nuestro no. En el nuestro la justicia discute sobre si debe protegerle o no. Quizá la justicia gaste más tiempo y recursos discutiendo qué hacen con el consumidor que no protegiéndolo de una vez por todas. Porque ustedes ya saben que ahora las audiencias fallarán, y que se recurrirá al Supremo. Y, que éste, cómo acaba justo de decir, repetirá que si hay “enorme repercusión económica y social” entonces se lo va a pensar. Total, que ¿saben a dónde tendremos que ir a resolver este tema? Pues sí, al TJUE. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea, donde tienen un departamento dedicado a España que hace tres turnos al día, mañana, tarde y noche. Y ustedes no lo saben, pero los repartidores de Deliveroo, que no se cansan de llevarles paquetes, se refieren a ellos como “los pringaos”.

Epílogo: tranquilos, que no son psicópatas

Llegados a este punto, ustedes bien habrán adivinado que les he puesto el reclamo de los psicópatas para que leyeran el artículo. Aunque coincida con la descripción, no se puede calificar de psicópata a todo un banco. Ni de comportamiento psicopático, ni de no tener apego. Estoy seguro que la Obra Socialno es un elemento más de marketing ni de construcción de la imagen corporativa. Estoy seguro que Caixabank, en el remoto caso que tuviera pérdidas, antes reduciría drásticamente el sueldo de sus directivos que recortar en un solo euro la obra social.

Y hablando de directivos, se preguntó en enero de 2018 al director General de Caixabank, J. A. Alcaraz, sobre los desahucios en España. Según el Consejo General de Poder Judicial, desde 2008 hasta febrero de 2017 ya llevábamos 695.121. Según la PAH, que avisaba que las cosas iban a peor, se debían contar ya más de 721.000 familias sacadas de sus casas.

  • Los desahucios forman parte de la leyenda urbana – dijo Juan Antonio Alcaraz.