El desconcierto

La pinza de Casado y Rufián

Los que apuestan por el enfrentamiento nacional de Cataluña con España, patrioteros de aquí y nacionales de allá, han intentado ayer que el gobierno de Sánchez fracasara, tal como les ha sucedido muy recientemente a los gobiernos de Conte en Italia y Rutte en Holanda. O sea, que se sumara a la  reciente crisis de estos dos gobiernos de coalición ; tras envolverle en la bien conocida dialéctica de los extremos , concretada en un doble chantaje basado en la misma exigencia de pagar un precio político, bien al Partido Popular, bien a Esquerra Republicana, para poder continuar hoy en la Moncloa. El patriotero Pablo Casado contaba ayer con el voto republicano de Rufián tanto como el independentista Gabriel Rufián con el voto españolista de Casado . El doble Todo por la patria contra el gobierno progresista de Sánchez

La doble vendetta común de populares y republicanos era la factura que pretendían cobrarle  a la Moncloa por el candidato Illa, que rompe todos sus cálculos electorales, y también por la fecha de las elecciones que no habían podido retrasar. Ciertamente, Salvador Illa puede ser un nuevo Maragall que aglutine mucho voto transversal fatigado de una pugna estéril que a lo largo de una década no ha superado el empate electoral de los dos bloques sociales de Cataluña. Es decir, un serio peligro tanto para el PP que vive del eslogan gastado de España se rompe, como para ERC que predica la ruptura de España mientras negocia a calzón quitado con el Estado español. Así se explica la pinza actual de la derecha catalana con la derecha española y populistas republicanos.

La votación de ayer sobre los fondos europeos marca el comienzo de la campaña electoral catalana justo antes de su  comienzo oficial. Partido Popular y Esquerra Republicana viven de su enfrentamiento mutuo. Casado no  podrá entrar nunca en la Moncloa si no logra enconar  la cuestión catalana, como tampoco podrá conseguir Rufián pisar el palau de San Jaume. Uno y otro nunca podrán ser relevantes si no arrastran a los electores de ambos bloques sociológicos a darse de continuas bofetadas. Tanto más lo necesitan por cuanto la pandemia británica se multiplica y la crisis social y económica amenaza  a corto plazo la estabilidad de las empresas, los  hogares y el Estado .

Pero la pinza del PP y ERC reventó con el voto favorable de Bildu al gobierno progresista de Pedro Sánchez, y la inteligente abstención de Vox  negándose  al juego de tronos de Casado. Otegi vuelve a  a demostrar que es uno de los más inteligentes políticos de una izquierda española no sobrada de ellos, con su sostén condicionado a la Moncloa, mientras Santiago Abascal se niega a ser la correa de transmisión del PP que, inesperadamente, ha vuelto a ser Ciudadanos. Probablemente, el factor electoral catalán multiplica el caos político en el que  vive hoy toda la sociedad menos, claro está, el factor vasco protagonizado por una insólita madurez política si se  compara con el infantilismo catalán.

La pinza patriotera de Casado con Rufían ha sido, finalmente, un bumerán. Ni el primero había previsto que Vox no es un eco del PP, ni el segundo la dimensión política de  Bildu, y tampoco ambos calcularon  el arma de la geometría variable de Sánchez.La votación de ayer fue un ensayo general sobre su probable utilización de cara a los próximos meses, en los que se perfilará definitivamente la actual legislatura tras los resultados electorales del 14 de febrero en Cataluña y el 30 de abril, en que el Gobierno de Pedro Sánchez deberá presentar su plan  de  reformas de las pensiones y del mercado laboral en Bruselas. De momento, tanto Pablo Casado como Gabriel Rufián, que pretendían extorsionarle, comprueban que el tiempo de los chantajes a la Moncloa  que comenzó en enero caducó en diciembre con la aprobación de los Presupuestos.