¿Qué piensan hacer ahora para pararnos? (apuntes de acampadasol, 9)

20 Jun 2011
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19J: centenares de miles de personas toman las calles de toda España.

20J: Sr. Puig, señores políticos, policías, infiltrados, tertulianos, editorialistas de la “línea roja”, ¿qué piensan hacer ahora para pararnos?

 

El 15-M no es de izquierdas ni de derechas. El movimiento ha repetido eso sobre sí mismo una y otra vez. A la prensa parece que también le ha llegado el mensaje: tras los incidentes frente al Parlament, prensa de izquierdas y de derechas atacan al alimón al 15-M. Es algo muy distinto a lo que pasó cuando el “no a la guerra” o incluso cuando el 13-M de 2004.

 

Un tuit: “para conocer la propaganda del poder: la prensa. Para conocer lo que pasa: las redes sociales”.

 

Un amigo me pregunta si ese tuit insinúa que la campaña de simplificación/criminalización ha sido tan compacta y transversal porque estaba orquestada como una conspiración. Pienso que no, que hay explicaciones mucho más interesantes y satisfactorias. Guillem Martínez ha propuesto un término para describir la cultura dominante en España durante los últimos treinta años: Cultura de la Transición (CT). La CT defiende que la democracia española actual, tal y como es, es el único sistema posible de convivencia y organización de lo común. Más allá, sólo hay barbarie. La CT es sobre todo un marco a través del cual se ve la realidad: lo posible, lo justo, el ruido, el sinsentido, etc. Ese marco incuestionado que estructura la mirada de la mayoría de los medios de comunicación es el que salta como un resorte ante un cuestionamiento profundo de la democracia actual como el que propone el 15-M. “Lo llaman democracia y no lo es”: es la mayor ruptura que nunca hemos visto nunca en la CT, lo que algunos llaman un cambio de época.

 

La CT se ha asegurado durante décadas el control de la realidad mediante el monopolio de la palabra. Un sistema de información centralizado y unidireccional en el que solo las voces mediáticas tenían acceso, mientras que el público jugaba el papel de audiencia pasiva y existían temas intocables. Pero eso se acabó. A una de las campañas de criminalización más agresivas que yo recuerde, se le ha respondido en tiempo real haciendo circular por las redes sociales otras imágenes, otros testimonios, otras interpretaciones y otras versiones de lo sucedido que la cortocircuitaban. Autonomía del relato y del sentido, otra construcción de la actualidad, otro pueblo.

 

Una conversación en Facebook: “la gracia y la desgracia es que las redes sociales que nos permiten cuestionar la imposición mediática de sentido no son para nada circuitos autónomos o un contrapoder, es decir, no es indymedia o N-1 lo que tenemos más a mano para hacer circular otros relatos e imágenes, sino facebook, twitter y youtube, los negocios más capitalistas de mundo, pero que no son sólo eso. En esas paradojas nos la vemos hoy, la pelea está dentro y no sólo afuera”.

 

La respuesta a la famosa detención de la “cúpula” de Anonymous ya fue magnífica. La policía puso en escena las detenciones con toda la palabrería y la imaginería de las operaciones anti-terroristas: “desarticulada la cúpula… material incautado…”. Se trataba de inyectar miedo en el cuerpo social, presentando a Anonymous como la nueva ETA o la nueva Alqaeda. Pero el cuerpo social expulsó el miedo mediante la burla y el humor: las redes sociales juguetearon con las palabras y las imágenes del miedo, hundiendo toda la escenificación en el mayor de los ridículos. A través de las redes se expresa un nuevo poder social.

 

El 15-M es uno de los movimientos más inteligentes que yo he conocido, se las sabe todas con respecto a las estrategias de criminalización y al papel que juegan en ellas los estereotipos: “no son gente normal, son violentos, perroflautas, antisistema, en definitiva, lobos con piel de cordero”. El peligro viene del cualquiera. Nuestra fuerza viene de ser cualquiera, un espacio de cualquiera.

 

Algunas pancartas del 19J (columna Debod-Neptuno en Madrid): “Congreso de los imputados”, “Se buscan políticos eficaces… para la mayoría”, “Islandia, el camino”, “Por el despertar, esperanzados”, “Freedom Internet”, “Los violentos son infiltrados (y muy torpes)”, “Ni pacto ni hostias”, “Hoy comienza todo”, “Se vende: Estado del Bienestar”, “Plaza Pueblo Palabra”, “Políticos con control para relaciones con final feliz”.

 

Entre enero y marzo se produjeron en España más de 15000 desalojos forzados de vivienda. Yo me acabo de enterar. ¿Usted sabía algo, había escuchado alguna noticia sobre el tema? ¿Por qué aparecen ahora? Simplemente porque algunas personas han decidido interrumpir ese mecanismo automático que se nos presenta como una especie de fatalidad “natural”, como la granizada que cae una noche sobre el campo del agricultor. Hay quien llama a ese gesto que interrumpe la naturalidad de la injusticia un acto político.

 

Un amigo: “Creo que ni las acampadas ni las asambleas barriales son la última palabra del 15-M, que la creación política del movimiento está aún por llegar”.

 

Mensaje de un amigo en una lista del movimiento (28-5-11): “hemos hablado mucho de respeto como una de los conceptos clave de este movimiento. no sé si habéis hablado también de dignidad. solo quien tiene dignidad, es decir quien se respeta a sí mismo, es capaz de respetar y de indignarse. la dignidad tiene un sentido positivo (frente a la distancia que marca el respeto) que se comunica y crea la dignidad del otro. a mí todo esto me está ayudando a recuperar la dignidad. y hoy el movimiento ha dado una muestra impecable de lo que significa esta palabra. me siento muy digno de estar en esta ola.”

 

Una amiga: “Pensando sobre la consigna ‘Barcelona, no estás sola’ o ‘Portugal, no estás sola’. Curioso que no se use la palabra solidaridad (que remite a igualdad, pero sobre todo a pertenencia). No estás solo remite a la experiencia de la soledad y viene a señalar la caída del individualismo. Muy bonita e inteligente consigna (pensando yo conmigo misma en el tren)”.

 

Discusión con otra amiga sobre el difícil encaje del feminismo en el movimiento 15-M. Me voy a casa pensando que no he conocido ningún movimiento que haya puesto tanto énfasis en el cuidado (de los espacios, de los cuerpos, de los tiempos, de las relaciones). ¿No ha sido precisamente el cuidado una de las preocupaciones centrales del feminismo? ¿No habrá que mirar y valorar más bien ese tipo de disposiciones (aunque no se reivindiquen explícitamente del feminismo) que otros signos y señales más formales o identitarios en el fondo (el todos-todas, etc.)?

 

Estos apuntes de acampadasol ya no son de acampadasol, sino de… ¿en qué momento estamos, qué pensáis, alguna sugerencia?

 

[Me llega este último apunte, gracias!] Un folio que colgaba de una mochila en la mani de Valencia: “una mirada desde la alcantarilla / puede ser una visión del mundo / la rebelión consiste en mirar una rosa / hasta pulverizarse los ojos” (A. Pizarnik).