Entre leones

El PP on fire

El PP on fire es un titular que vale para definir de forma permanente la estrategia del PP. Es decir, lo mismo vale para hoy que para dentro de tres meses. Por cualquier asunto, los populares se incendian, se ponen a cien, se rasgan las vestiduras, descalifican, insultan y desbarran.

Alguna que otra vez se apunta a la moderación –como ocurrió en la fallida moción de censura de VOX-, pero es por poco tiempo: el tremendismo le lleva a instalarse de nuevo en el terreno de la mala baba que Aznar ha vomitado días atrás, como botón de muestra, contra Pedro Sánchez.

En los días que corren, el berrinche del PP es por el apoyo que Bildu prestará a los Presupuestos Generales del Estado de 2021 que el Gobierno ha llevado a las Cortes.

Ya no se acuerdan en Génova cuando Aznar se refería a la mismísima ETA como Movimiento Vasco de Liberación. Ni de la negociación presencial que el Gobierno peperomantuvo con la banda terrorista, ni de los 426 presos que Aznar acercó a las cárceles vascas entre 1996 y 2004.

No se acuerdan porque, con Rajoy como líder de la oposición entre 2004 y 2011, el PP se dedicó a decir todo lo contrario y a torpedear las negociaciones que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero mantuvo con ETA para poner punto y final a esta barbarie. Que consiguió llevar a buen puerto, por cierto, a pesar de los palos en la rueda de los populares.

Ahora, con Casado en la oposición, el partido de Fraga vuelve de nuevo a la posición on fire y aprovecha el apoyo de Bildu a los Presupuestos para incendiar otra vez la vida parlamentaria con una utilización de las víctimas del terrorismo repugnante.

Afortunadamente, el discurso del odio no cuaja en muchos españoles, que entienden que se le pidió a ETA y a su entorno que abandonaran las armas, que dejaran de asesinar y que defendieran sus ideas en las instituciones, y eso es lo que precisamente está haciendo Bildu. Rodríguez Zapatero está entre quienes se esfuerzan por cerrar cicatrices; algo de lo que sabe bastante la sociedad vasca. Alfonso Guerra no se quiere enterar y en vez de mantener un silencio respetuoso, se rasga las vestiduras en un plató de televisión. Los Page, Vara y etc. están en lo mismo.

¿Hubieran preferido que ETA siguiera matando en vez de hablando?

Pero el PP más on fire de todos lo estamos sufriendo durante la pandemia. Cuando las primeras restricciones no paraban al bicho, desde muchas de sus autonomías del PP, con Madrid a la cabeza, pedían más madera en dirección al confinamiento total, con publirreportajes a diestro y siniestro retratando a la presidenta madrileña como una santa en cruzada permanente contra el Gobierno del ateo Pedro Sánchez.

Con todo, la primera ola dejó al descubierto la poca vergüenza que mostró Madrid con los ancianos que no tenían seguro médico privado, que se murieron en esta España dentro de España a ‘puñaítos’ sin derecho a una atención sanitaria como Dios manda.

Ahora, cuando el bicho se está comiendo la economía, las mismas reclaman libertad, libertad y maricón el último. ¿Que se muere la gente? De algo hay que morir, ¿no?

Ahora el PP está encantado de conocerse: otra forma de on fire. Tras bajar las cifras de infectados de forma casi mágica en la comunidad con menos restricciones de todas, Ayuso y sus voceros sacan pecho y dicen sin el mínimo pudor que su método están copiándolo otras comunidades e incluso otros países como EEUU, el Reino Unido, Francia, etc.

Al final, me temo muy mucho que estamos ante un nuevo pufo, como ocurrió en la primera ola con los ancianos. Al tiempo. Que hay pocos rastreadores -¿cuántos le ha pedido Ayuso a Margarita Robles?-, que los test masivos de antígenos son buenos, bonitos y baratos pero poco fiables, que las restricciones por áreas básicas de salud valen para poco o nada…

Para colmo, Aguado, que parecía el más sensato de esta tropa, sale con la propuesta de convertir a las farmacias españoles en dispensarios para hacer test del bicho. ¡Contraten médicos y enfermeros, los mismos que echaron en los últimos 20 años en el desmantelamiento de la sanidad pública madrileña! Cualquiera que conozca el funcionamiento de una farmacia, sabe que estamos ante una ocurrencia de 12.

Zapatero, a tus zapatos, y la COVID-19, con gaseosa, por favor.