Jose A. Pérez

Me rebota y te explota

Para que Euskal Herria se libere de la opresora bota del Estado Español quizá haya que cargarse al 80 o al 90 por ciento de la población mundial. Eso debe de estar pensando estos días algún cerebro de ETA en la melancólica soledad de su minipiso franco.

Otegi se pasó meses amenazando con presentar la ilegalización de Batasuna al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, haciendo hincapié en la legitimidad que tendría dicha sentencia. Esta semana Estrasburgo ha ratificado una ilegalización que considera socialmente necesaria. Reacción de Otegi: en Europa son unos fascistas, no como yo, que soy un demócrata como la copa de un pino vasco.

En unas declaraciones más propias de un bar que de una sala de prensa, Otegi comparó la sentencia de Estrasburgo con la guerra preventiva de Bush contra el terrorismo. Es otro síntoma de vascocentrismo, esa patología ideológica que lleva a decodificar la realidad universal a través del prisma de la ikurriña y la txapela.

Al abertzalismo radical se le amplía el campo de batalla; ya no es sólo España y Francia, ahora es Europa entera y los USA que, recordemos, consideran a Batasuna una organización terrorista. De oriente a poniente, Otegi y sus amigos son vistos como una sospechosa asociación cultural con ánimo de lucro y cariz antisistema. Es absurdo, por tanto, que busquen complicidades (y dinero) dentro del sistema.

Ahora, sin opciones de diálogo con el Gobierno español y una vez quemada la salida Estrasburgo, Batasuna ya sólo puede recurrir al Supremo Tribunal Divino. Lamentablemente para ellos, son marxistas. Y Dios no habla con marxistas. Será facha…