Opinion · La oveja Negra

‘El porqué del color rojo’: inolvidable, como un buen vino

Reconozco que lo único que sé sobre el vino es que se bebe. Que si bebo dos copas me siento mucho mejor. Y que si sigo bebiendo la gente a mi alrededor se siente mucho peor. Mi ignorancia sobre el tema me llevó a pensar durante años que los taninos eran los habitantes del planeta Tanín y que el término vintage hacía referencia al nombre de una cadena de ropa de segunda mano. Para mí solo hay dos tipos de vino: los que hay que mezclar con gaseosa y los que no. Sé que este desconocimiento me hace parecer menos interesante, que me resta molonidad (término acuñado por el escritor Pablo García Naranjo) en este mundo en el que la apariencia es más importante que la esencia. Pero pertenezco al bando de los que beben para dejar de sufrir, para desconectar de la realidad, no de los que lo hacen por placer, de los que disfrutan bebiendo.

En El porqué del color rojo, la excelente novela de Paco Bescós editada por Salto de página, el vino aparece en el trasfondo de toda la obra. Llega la época de la vendimia en La Rioja Baja. Un tiempo de locura y actividad frenética entre temporeros llegados de todas partes, tractores que invaden las carreteras, olor a mosto y a sudor. El cadáver de un joven aparece entre unos viñedos. A la teniente de la Guardia Civil de Calahorra, Lucía Utrera, apodada la Grande por su tamaño y sobrepeso, le fastidia tener que hacerse cargo del caso. La policía judicial de Logroño se desentiende de él por considerarlos poco importante y para colmo Lucía acaba de ponerse a régimen, lo que siembra el pavor entre sus subalternos que ya han vivido lo que esto supone en el humor de la teniente. Pero a medida que investiga, la Grande se va dando cuenta de que el caso no es lo que parece. Islamistas radicales, tráfico de personas, explotación laboral y lo que es peor: un fantasma del pasado, de los brumosos tiempos del tiro en la nuca, de mirar los bajos del coche, de cuarteles con bañeras en las celdas, ha escapado de su encierro para aparecer precisamente en Calahorra.

El porqué del color rojo es una de esas escasas obras que lo tienen todo. Sentido del humor, una trama muy bien trabajada y creíble, personajes bien construidos, crítica social, emoción, originalidad… todo. Una demostración de maestría en el uso del lenguaje y en el manejo de los elementos de una novela negra. Un libro que se paladea, que se disfruta página a página. Descorchen la novela y disfruten de ella trago a trago, frase a frase. Hasta que se emborrachen. La obra fue galardonada con el premio Pata Negra concedido por la Universidad de Salamanca.

Aprovecho hoy esta columna para enviar un mensaje a un amigo desaparecido recientemente: el librero Paco Camarasa que el pasado jueves 19 hubiera celebrado su cumpleaños. Paco, al final no se cumplieron tus predicciones, no gané. Me debes una cena. Yo te debo mucho más.