Fuego amigo

Se vende moral a buen precio

Según los casos de corrupción van acorralando a la clase política, con más fuerza surgen entre sus filas las voces que exigen un "rearme moral" de la sociedad, como si quisieran quitarse el muerto de encima, como si esa sociedad de la que hablan fuera en realidad la culpable, con su voto, de los delitos de los políticos corruptos.

Bueno, ya estamos acostumbrados a pagar. Ellos siempre comen gratis. Se sabe en qué consiste la corrupción (más o menos) pero el concepto de moral es como el comodín de las cartas, vale para sacarnos de cualquier apuro. Patxi López, recién lehendakari, ilusionaba a los suyos con un rearme moral ante ETA. Mayor Oreja hablaba de la necesidad de "rearmar moralmente a nuestra sociedad", como si él fuera el cirujano, y los demás el cuerpo enfermo. Hasta el diputado del PP Manuel Pizarro se atrevía a pedir, sin vergüenza, "un rearme moral de principios y de valores".

Este ejemplo, el de un empresario que se llevó de Endesa 13 millones de euros, el mayor pelotazo del siglo, ilustra a la perfección cuán distinto es el sentido que para cada uno tiene el concepto de moral. Cuanta mayor inmoralidad atesoran entre sus filas, con más ahínco venden moralina.

Y como ellos, con la ampliación del catálogo de ventas, pretenden pisar clientes a las religiones, la Iglesia Católica se siente también con el derecho a meterse en el negocio de los políticos. Lo que se dice, una merdé. Los obispos ya no se sientan en el Congreso por el morro, como cuando con sus bendiciones apuntalaban al régimen asesino, pero no renuncian a utilizar su poder sobre las conciencias amedrentadas para amenazar con la excomunión a los diputados que voten a favor de la nueva Ley del Aborto.

A saber, también, lo que los curas entienden por moral.

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Meditación para hoy:

Y hablando de curas y moral. Lo de ayer del curita de Valencia es muy preocupante. Os recuerdo lo que le decía al socialista Ángel Luna: "A usted le encantaría coger una furgoneta, venirse de madrugada a mi casa y por la mañana aparecer yo boca abajo en una cuneta".

El otro día os preguntaba si Camps, con sus desvaríos, está buscando la coartada de una locura transitoria en previsión de lo que le puede caer encima. A lo mejor pensábais que os lo decía de coña. Pero ayer lo explicaba muy bien Iñaki en su comentario 130: "Lo de Camps y las furgonetas es algo que el psicoanálisis tiene muy bien definido. Lo llaman proyección y en ese vocabulario de psicología que os dejo ahí abajo, Javier Echegoyen lo define como "mecanismo de defensa por el que el sujeto atribuye a otras personas los propios motivos, deseos o emociones. Es una forma de ocultación involuntaria e inconsciente de su vida psíquica consecuencia de la presión del superyó que sanciona como incorrecto el contenido psíquico o de los temores y frustraciones del sujeto. Como estrategia para salvaguardar la seguridad de la persona tiene un valor limitado y puede dar lugar a comportamientos poco adaptados que dificultan la convivencia".

La Wikipedia define la Proyección como "un mecanismo de defensa a través del cual el individuo se enfrenta a conflictos emocionales y amenazas de origen interno o externo atribuyendo incorrectamente a los demás, sentimientos, impulsos o pensamientos propios, que le resultan inaceptables o que le generan negación. Consiste en proyectar cualidades, deseos o sentimientos que producen ansiedad fuera de sí mismo, dirigiéndolos hacia algo o alguien a quien se los atribuyen totalmente. (...) el psicoanálisis entiende por proyección a uno de los mecanismos de defensa mediante el cual el sujeto, normal, neurótico o psicótico, expulsa de sí, en un proceso de segregación psíquica -localizando en persona o cosa externa-,sentimientos, cualidades, e incluso "objetos" que no termina de aceptar como propios. Con este mecanismo nos enfrentamos a un mecanismo de defensa muy arcaico que de modo patente se ve desarrollar en conductas paranoides o directamente paranoicas".

Creo que lo de Camps es muy peligroso. Hay furgonetas que las carga el diablo.