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Un rider te trae comida a casa mientras arde Barcelona: la foto que nos debería hacer reflexionar

Fotografía de Carlos Garfella Palmer para Público

Las jornadas de enorme tensión que lleva viviendo Catalunya desde que se conoció la sentencia del ‘procés’, por la que varios líderes catalanes han sido condenados hasta a trece años de prisión, están dejando imágenes y secuencias que quedarán para la posteridad.

Fotografías y grabaciones en las que se muestran calles cortadas, incendios y peleas entre manifestantes y Policía han ocupado portadas de medios nacionales e internacionales, pero sin duda, una de las imágenes más sorprendentes es la de un repartidor de Uber Eats trabajando a las diez y media de la noche de este martes por las calles incendiadas de Barcelona.

El fotógrafo que captó la escena, Carlos Garfella, cuenta a Público el momento exacto en el que tomó la fotografía: «Fue un segundo. Venía de la Delegación de Gobierno después de las cargas y decidí meterme en la calle Balmes. Estuve andando por la zona hasta que llegué a la calle Valencia. Había barricadas por todas partes. Fue entonces cuando escuché un petardo. Pensé que sería una pelota de goma de la Policía. Me giré para ver lo que estaba pasando y fue cuando vi al repartidor. Estaba a unos cuarenta metros, pero llevaba una mochila a la espalda, así que me acerqué para sacar la foto, estaba parado mientras miraba el móvil. Todo fue muy rápido, volaban botellas y en lo que miré el móvil el repartidor desapareció».

Para muchos, la imagen de este repartidor trabajando en uno de los sectores más precarios del siglo XXI en Europa, mientras las calles de Barcelona ardían por el conflicto territorial, es el resumen de la noche. Las redes han sido muy críticas con lo que revelaba la imagen: «Pedir Glovo, Deliveroo, Uber Eats, etc. está mal. Pedirlo en días de mucha lluvia o calor, aún peor. Pero pedirlo cuando arde el centro es de que te importen una mierda los demás», dice el tuitero Barqs.

Aunque esta imagen se ha convertido en uno de los iconos de las protestas en Catalunya, lo cierto es que el caso del repartidor de Uber Eats no es, en absoluto, un caso aislado. Las redes captaron a más ‘riders’ trabajando entre cargas policiales, contenedores quemados, gritos y selfies de los turistas.

Adrián trabaja para Just Eat y tanto él como sus compañeros estuvieron trabajando en horario de comidas y cenas durante las dos primeras jornadas de protestas. «Desde que se dictó la sentencia los pedidos han caído mucho, y los que se realizan son de larga distancia. El problema que tuvimos ayer con estos pedidos es que era imposible llegar por las calles principales ya que estaban llenas de Policía y manifestantes. Teníamos que dar mucha vuelta y hacer más kilómetros que la empresa no nos pagaba», explica en declaraciones a Público.

«La empresa nos dijo que fuésemos con cuidado y que siempre priorizásemos nuestra seguridad a los pedidos, pero lo cierto es que un compañero se quedó media hora atrapado entre los manifestantes cuando iba a entregar un pedido. También una compañera, intentado llegar a casa de un cliente, se acercó a un policía para preguntar por dónde podía pasar y el policía le sacó la porra mientras le decía que como no se marchase le iba a dar (…). Entiendo que le digan algo a los manifestantes pero ¿por qué tienen que ir a por los trabajadores? Nosotros no paramos, salimos tanto si hay paz como si hay guerra», comenta Adrián.

Ana también tuvo que repartir durante el periodo de cenas en el centro de Barcelona. “Tuve que entregar un pedido a la Barceloneta. Para ir no tuve ningún problema, pero para volver sí, ya que tenía que volver por Diagonal. A la vuelta me encontré con varias barricadas de fuego y la Policía te iba desviando, pero dabas vueltas absurdas y al final volvías al mismo punto. Al final opté por ir por la acera con la moto hasta que llegué a un punto en el que ya no se podía pasar porque había barricadas de fuego por todos lados. La empresa me dijo que no me preocupase en volver al restaurante porque sabían que era imposible», cuenta.

«Había repartidores de muchas plataformas trabajando. A mí me tocó quedarme hasta las dos de la madrugada porque no podía salir. Eran continuas las cargas. Hubo un momento en el que dejé la moto y me paseé para ver qué zonas estaban más despejadas para ver por dónde podía salir. Mientras buscaba la salida, en una calle paró un furgón de la Policía justo a mi lado, se bajaron cinco o seis policías con las porras y nos dieron por todas partes. A mí, por suerte no me llegaron a dar, pero sí en la mochila».

Rosa, en cambio, fue una de las personas que pidió comida ayer en Barcelona. Vive cerca de la Sagrada Familia y pidió por Glovo una hamburguesa de Goiko Grill. «Pedí porque llegué tarde a mi casa porque los cortes de las calles me hicieron demorar lo que no está escrito», explica. Además, asegura que de saber realmente lo que estaba ocurriendo en las calles no hubiese pedido la cena.

En Público hemos intentado recabar la opinión  de las empresas que enviaron a sus trabajadores a repartir durante la jornada de cenas. Glovo ha declinado hacer declaraciones hasta el momento.  Por su parte, Just Eat asegura a Público que es «de vital importancia velar por la seguridad y la salud de sus empleados y colaboradores» y que «por este motivo, desde Just Eat se monitorizó en tiempo real la situación en Barcelona y se desconectaron proactivamente 130 restaurantes que se encontraban en los barrios donde había disturbios o que tenían pendientes repartos en esa zona».

Con Uber Eats sido imposible contactar tras intentarlo por varias vías.