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Belén, Joaquín y Gorka: personajes de ficción tan precarios como jóvenes españoles en la vida real

Aunque la precariedad es estructural en nuestro país, no siempre se muestra en el cine o en las series. No obstante, hay algunos personajes que representan a los jóvenes en este sentido. Personajes con sueldos precarios, con contratos temporales y condiciones laborales lamentables inspirados en la realidad de muchas personas.

Aunque desde el cuarto trimestre de 2018 la tasa de temporalidad entre los jóvenes es descendiente, actualmente se encuentra todavía en el 67,5%. Por otra parte, antes de la crisis del coronavirus, el 50% de los jóvenes cobraba menos de 1.047 euros mensuales. Todo esto, añadido a una alta tasa de paro, hace que estas generaciones tengan que independizarse  viviendo en habitaciones de alquiler porque sus ingresos no les llegan para poder pagar un piso. O directamente, no pueden iniciar su propia vida independiente y se ven obligados a seguir en casa de sus padres. En Mierda Jobs hemos seleccionado tres personajes televisivos españoles que representan a las generaciones jóvenes precarias que viven este tipo de situaciones.

Belén López Vázquez (Aquí no hay quien viva)

En mi opinión, este personaje es sin duda el máximo exponente de una generación precaria. Belén (interpretada por Malena Alterio) es una joven treintañera que lucha por sobrevivir de forma independiente pese a las nefastas condiciones laborales que se encuentra.

Todo su personaje está atravesado por una profunda precariedad laboral en la que empalma contratos temporales de limpiadora, de dependienta en una tintorería, de vendedora de seguros, de cajera, trabajadora en una hamburguesería o controladora de parquímetros. La joven lucha desesperadamente contra un día a día precario, en la mayoría de casos sin éxito.

Debido a su situación laboral, tiene que compartir piso y vivir en una habitación alquilada sin contrato. De nuevo, una realidad que caracteriza a multitud de jóvenes españoles que no pueden independizarse o tienen que independizarse en una habitación debido al elevado coste de la vivienda con relación a los salarios.

 

Joaquín Arias (La que se avecina)

Joaquín (interpretado por Guillermo Ortega) es otro treintañero absolutamente precario que, tras acabar la carrera, termina trabajando como comercial en una inmobiliaria. En la serie se hace referencia a su sueldo en varias ocasiones y cobra menos de 1.100 euros al mes. El personaje cabalga entre la ansiedad y los malabares para llegar a fin de mes.

Tras un tiempo trabajando como comercial, consigue por sorteo una vivienda pública que todavía no está construida, pero que tiene que ir pagando mes a mes, por lo que se queda con muy poco dinero y tiene que irse a vivir a casa de su hermano.

Sin duda, el principal miedo de este personaje es quedarse sin trabajo y no poder pagar las facturas, lo que le lleva a tener que tragar con carros y carretas y a suplicar a su jefa que no le despida cuando algo malo ocurre. De hecho, su vulnerabilidad laboral hace que todo el mundo se aproveche de él: en el trabajo le obligan a hacer lo que nadie quiere utilizando el chantaje del despido, su hermano le trata como una persona inferior por ser precario y las ancianas que ocupan el piso piloto (interpretadas por Mariví Bilbao y Gemma Cuervo) juegan con su miedo al despido para que sea cómplice de la ocupación.

Gorka (Física o Química: El reencuentro)

El personaje de Gorka (interpretado pro Adam Jezierski) en Física o Química: El reencuentro muestra la precariedad en la hostelería. Aunque su profesión no es principal en la trama, sí que se le muestra trabajando en este sector y en la serie pretenden dejar claro que lo hace por un salario muy bajo y con unas condiciones laborales bastante precarias.

La temporalidad de los contratos y la realización de horas extra son dos condiciones precarias que se dan en este sector. La hostelería realiza el doble de horas extra no pagadas que el resto de los sectores. De hecho, cuando el Gobierno aprobó la obligación de fichar al entrar y al salir del trabajo, el INE reflejó que el sector de la hostelería era el número uno en horas extra no pagadas.

Aunque estos son tres personajes que representan la precariedad laboral de los jóvenes españoles existen más. Otro personaje podría ser el de Magüi (interpretado por Belén Cuesta), en Paquita Salas. Cuando Paquita tiene que cerrar, Magüi acaba trabajando para Bárbara Valiente (interpretada por Terelu Campos). Aunque no se habla exactamente de cuánto cobra, sí  recibe un trato vejatorio por parte de su jefa que le obliga a quitarse las gafas y ponerse lentillas, aún sabiendo que el líquido le provoca reacción. Cuando este personaje la lía y envía un vestido a Úrsula Corberó de forma errónea, acaba llorando y pidiéndole por favor que le devuelva ese vestido porque la van a despedir y no tiene nada. En la serie también se especifica que se come todos los marrones sin ni siquiera tener un contrato fijo.

Si conoces algún personaje televisivo que represente la precariedad de los jóvenes españoles, no dudes en comentarlo.