Modos y Modas

Memoria histórica

EL OJO DE LA MOSCA // JULIÁN HERNÁNDEZ

¿O era histérica? Es que no me acuerdo... Bueno, da igual. A lo que iba. En Galicia (¿o era Alicia?), el último País de las Maravillas, la vieira está en boca de todos. En fin, de algunos, porque otros lo que se llevan a la boca es mortadela con aceitunas. La diferencia está en que el comedor de vieiras no recuerda que se las comió y la mortadela se queda grabada a fuego en los más recónditos lugares del cerebro. Ahora, los restauradores del cuerpo están bajo sospecha de distribuir toxinas que destruyen el alma. Porque, ¿qué si no es la memoria? De poco vale la reencarnación si no recuerdas haber sido un escarabajo de la patata (curiosamente, los que recuerdan algo fueron, en una vida anterior, princesas etruscas o tigres de Bengala).

Los peregrinos del Camino de Santiago lo recorren con un palo y una concha de vieira. Es por ello que sólo gracias a las fotos hechas con el móvil recuerdan la paliza que se metieron el verano pasado. Como a una acción corresponde una reacción, los vendedores de rabos de pasa están haciendo su agosto en septiembre. La toxina del olvido, oculta en el molusco, no es un virus informático, aunque algo se colara en los potentes ordenadores usados para diseñar la Cidade da Cultura de Compostela. El monstruo (ideado por el conselleiro de Cultura de Fraga, el de la famosa cantante Carmina Burana) tiene, visto desde el cielo, forma de vieira. De ahí que el cielo se haya olvidado de nosotros.