«Papá, ¿atracamos un banco?»

Los lazos familiares en el mundo de la delincuencia no es algo, ni mucho menos, extraño. Al contrario, para muchos cacos eso de delinquir en familia une más que la leche materna. Así, hay hermanos que aunan tanto sus lazos de sangre para saltarse a la ley que terminan detenidos al mismo tiempo. Incluso, existen familias enteras que tienen más fotos de sus miembros en los archivos policiales que en los álbumes de casa. Miguel Ángel M.O., de 42 años,  y su hijo de 17 años, van camino de ello.

A ambos los detuvieron los agentes del Grupo XII de la Brigada Provincial de Madrid el pasado 1 de febrero cuando volvían a casa en familiar armonía tras atracar presuntamente una sucursal bancaria de la capital. Eso sí, esta curiosa pareja de delincuentes actuaba de una manera que la hacía aún más peculiar: era el menor el que entraba en la entidad de ahorro a decir el «arriba las manos, esto es un atraco» mientras exhibía una pistola en la mano. El padre se limitaba a esperar fuera para facilitar la huida a su vástago. Hasta el momento, la Policía les acusa de nueve robos a mano armada con los que consiguieron un botín de 13.096 euros. Al menos, problemas para repartir no debían tener. Es lo bueno de atracar en familia.

La investigación que ha permitido detener a ambos se inició el pasado 30 de junio. Ese día, padre e hijo asaltaron supuestamente una sucursal en la calle Alcalá de Madrid. Los empleados de las mismas describieron al único atracador que entró en la oficina bancaria como un individuo joven, de piel oscura y que ocultaba su cara de las indiscretas cámaras de seguridad con una gorra y gafas de sol. Tras sacar la pistola y ‘recaudar’ el dinero, el delincuente había abandonado a la carrera el banco.

Desde aquel día, las denuncias por atracos protagonizados por un individuo de las mismas características se fueron sucediendo. Los agentes comprobaron además que todos ellos se producían siempre en la misma franja horaria del día, entre las 9 y las 11 de la mañana, y que fuera de la entidad bancaría esperaba un hombre de mayor edad, con el que el atracador escapaba del lugar. Unas veces, lo hacían en un coche. Otras, sencillamente a través de la boca de metro más cercana.

Con esos datos, los agentes fueron estrechando el cerco a los dos ladrones hasta que el pasado 1 de febrero volvieron a actuar y atracaron un banco en la calle Camarena de la capital. De nuevo, el hijo era el que entraba y el padre el que vigilaba fuera. La rápida puesta en marcha del dispositivo antiatracos que tenía preparada la Policía permitió localizarlos poco después a bordo del coche con el que se dirigían a su casa. La pistola con la que el menor ‘convencía’ a los empleados de las sucursales para que le entregaran el dinero, la llevaba encima el padre. Mientras, el hijo aún vestía la misma ropa deportiva que lucía cuando cometió este mismo atraco. De este modo, padre e hijo han pasado ya a formar parte de esa larga lista de familias fichadas por delinquir juntos y, con ello, sus fotos aparecen en el ‘album’ de esa gran familia que conforman los ‘chorizos’.