Otras miradas

78 años del asesinato de Lluís Companys, hombre de izquierdas, republicano y federalista

Este 15 de octubre se cumplen 78 años del ignominioso fusilamiento de Lluís Companys en el castillo de Montjuic de Barcelona, después de haber sido capturado en Francia por la Gestapo y torturado y sometido a un consejo de guerra por las autoridades franquistas. Toca, pues, conmemorar la efeméride y recordar y honrar la figura de uno de los grandes dirigentes que ha tenido nuestra izquierda.

Abogado de sindicalistas, periodista y político destacado, Companys fue diputado en las Cortes Generales, presidente del Parlament de Catalunya, presidente de la Generalitat, gobernador civil de Barcelona (ambicionaba ser alcalde de la capital catalana, pero tan solo ocupó el cargo provisionalmente durante unas horas, pues Macià no estaba de acuerdo) y ministro de la Marina del gobierno Azaña, entre otros cargos. Participó en la fundación de la Unió de Rabassaires en 1922 y de Esquerra Republicana de Catalunya en 1931. Antes, había formado parte de partidos como Unión Republicana, Unió Federal Nacionalista Republicana, Partido Reformista, Bloc Republicà Autonomista y Partit Republicà Català. Uno de los hechos más conocidos de su trayectoria fue la proclamación del Estado Catalán de la República Federal Española la tarde-noche del 6 de octubre de 1934, desde el balcón de la Generalitat de Catalunya.

Paredón del castillo de Montjuic donde fue fusilado Companys el 15 de octubre de 1940
Paredón del castillo de Montjuic donde fue fusilado Companys el 15 de octubre de 1940

Lluís Companys era un hombre de ideales profundamente izquierdistas, republicanos y federalistas, que además estaba bien relacionado con el anarcosindicalismo. No en vano, era íntimo amigo desde la infancia de Salvador Seguí, "el Noi del Sucre", destacado sindicalista y dirigente de la CNT. Era, como se suele decir, una persona que podía actuar como puente entre diferentes sensibilidades políticas de izquierdas, algo que hoy en día escasea y que es más necesario que nunca. En un interesante reportaje sobre la figura de Companys publicado por el diario Ara el 11 de octubre de 2015, se recogen declaraciones de diferentes historiadores que creo que conviene recuperar. Me ha parecido especialmente interesante este comentario de Joaquim Aloy: "Macià y Companys venían de unas tradiciones muy diferentes. Hay un factor muy importante pero que no hay que menospreciar. Companys es el hombre puente entre republicanismo, anarcosindicalismo, federalismo y catalanismo. Quizá haría falta una figura así (...). Cuando se proclamó la República, Macià era independentista pero Companys aún no". Algunos correligionarios suyos acusaban a Companys de ser poco nacionalista. El historiador Arnau González explica que "a diferencia de hoy, a lo largo de la trayectoria de Companys el término catalanista tenía una interpretación bastante ambigua. Companys venía de una tradición catalanista clara, de las izquierdas catalanas, pero esta cuestión no estaba en el centro de su discurso". También explica González que "en 1934 le piden que demuestre que es un verdadero nacionalista y casi un independentista. Cuando proclama el Estado Catalán dentro de la República Federal Española parece contentar a aquellos que le criticaban el poco compromiso nacional". Según González, "la formación del gobierno Josep Tarradellas el 29 de septiembre de 1936 con la CNT escandalizó a mucha gente, que lamentaba la estrategia dilatoria de Companys ante la violencia desatada en las calles. Un sector minoritario del catalanismo, del independentismo radical y una serie de elementos de ERC consideran que Companys era un obstáculo para llevar Cataluña a la independencia, y se planteó asesinar o secuestrar a Companys". Para otro historiador que conoce bien su figura, el ex dirigente de Catalunya en Comú i Podem Xavier Domènech, "si afrontamos Companys solamente desde la perspectiva de su muerte sería como volver a condenarlo a muerte. Tenemos que recordar la vida de Companys, porque al final si fue fusilado lo fue por su vida, una vida enormemente compleja".

Luis Companys
Luis Companys

Durante muchos años, la figura de Companys fue soslayada, particularmente por sectores pujolistas que nunca lo consideraron uno de los suyos. Hoy, es frecuente ver a líderes neoconvergentes participando con entusiasmo en homenajes a Companys, quizá por la manipulación que se ha hecho en los últimos tiempos de sus ideales, obviando interesadamente su activismo en defensa de los sindicalistas y sus convicciones radicalmente de izquierdas e incorporando un independentismo que no existió en Companys. Se dice que hoy sería o diría tal o cual cosa. Lo cierto es que desgraciadamente fue vilmente asesinado hace 78 años y nunca lo podremos saber, por muchas conjeturas que nos vengan a la cabeza.

Creo que conviene recordar que el Estadio Olímpico de Montjuic lleva el nombre de Lluís Companys desde 2001 gracias a una campaña impulsada y muy trabajada por militantes del sindicato de clase Comisiones Obreras (CCOO). Una campaña que contó con importantes reticencias procedentes de las derechas catalanas cuando se inició allá por 1988.

En otro interesante reportaje de Xavi Tedó en el diario Ara (6-10-2017) se recogen diversas declaraciones de ilustres historiadores como Borja de Riquer, Enric Ucelay o el recientemente malogrado Josep Fontana. Para Fontana, "Companys no hizo de ninguna manera un planteamiento de separación, reivindicaba un estado federal". De Riquer enmarca aquella proclamación de Companys en clave española: "la Generalitat asumió, en nombre de las izquierdas españolas, que no tenía poder en España, el no reconocimiento del gobierno de España por la entrada en el ejecutivo de la CEDA, de tendencias autoritarias". De Riquer reitera que no hubo declaración de independencia alguna: "el Gobierno apela al espíritu fundacional de la República de 1931 para reivindicar que fuera federal y no centralista y lo impone de facto con una soberanía compartida que demuestra su insatisfacción". Enric Ucelay remarca el componente social de los hechos del 6 de octubre: "era un conflicto entre izquierdas y derechas, no una confrontación entre Cataluña y España. En Europa avanzaba el fascismo y el conflicto tenía resonancia internacional".

Proclamación de la Segunda República en Barcelona.
Proclamación de la Segunda República en Barcelona.

Hoy, 78 años después de su asesinato, debemos recordar a Lluís Companys como lo que fue: un hombre de izquierdas, republicano y comprometido con la defensa de los intereses de la clase obrera y la fraternidad entre los pueblos. "Madrileños, Catalunya os ama", exclamó el 14 de marzo de 1937 en un mitin en la plaza de toros Monumental de Madrid. Lluís Companys fue un hombre que, en vida, fue admirado y querido en Cataluña, obviamente, pero también en el resto de las Españas. En febrero de 1936, tras ser liberado de la prisión junto a otros consejeros del gobierno catalán, Companys debía viajar del Puerto de Santa María a Madrid. Primero fue trasladado a Córdoba, donde pernoctó. Allí ofreció un mitin en el que fue aclamado por muchos cordobeses, de la misma forma que fue vitoreado en las diferentes paradas que el tren fue efectuando en su viaje.

Hoy, Companys debería tener muchas más calles y plazas con su nombre, en Cataluña y fuera de ella. Porque es patrimonio de las clases populares, por lo que fue, por lo que hizo y por lo que defendió hasta su asesinato. Hoy, debemos reivindicar su figura más que nunca, por los recortes en nuestras libertades, por la amenaza del fascismo y por una crisis sistémica cuyos principales damnificados son, como siempre, las mujeres y hombres de las clases más desfavorecidas. "Tornarem a sofrir, tornarem a lluitar i tornarem a vèncer".