Ahora que no nos oye nadie

Las cosas por su nombre: no son "frugales", son obstruccionistas

Rutte (Efe)The frugal four o "los cuatro frugales". La prensa internacional y, por supuesto, la española han 'comprado' sin dudarlo esa denominación para hacer referencia a los cuatro países que están poniendo todo tipo de trabas para que las ayudas económicas europeas lleguen en forma de la mayor liquidez posible a quienes más están sufriendo las consecuencias de la crisis económica desencadenada por la covid-19.

Holanda, Dinamarca, Austria y Suecia (con la incorporación posterior de Finlandia) son esos cuatro "frugales", expresión que casi evoca a los cuatro fantásticos solo que sin cómic de por medio. O sea, los convierte poco menos que superhéroes si al fácil símil entre ambas denominaciones le añadimos el hecho de que la palabra frugal está repleta de connotaciones positivas y asociadas al virtuosismo; léase, en este caso, austeridad y supuesta capacidad de ahorro.

Estas apropiaciones semánticas funcionan porque son expresiones performativas, establecen una conexión entre lenguaje y acción. Tanto es así que no hacerlas propias, no pronunciarlas, implica un rechazo implícito a esa acción que contienen. Recuerden -como para olvidarlo, ¿verdad?- ese bloque de partidos autodenominados "constitucionalistas"; quienes no están dentro son convertidos de manera automática en anticonstitucionalistas, aunque los del primer bloque utilicen a su antojo y siempre en su propio interés ciertos artículos de la Constitución y obvien otros sistemáticamente. Contundente y eficaz estrategia comunicativa.

El caso de los "frugales" es casi idéntico: ¿Quién no va a asumir la frugalidad como algo deseable? Frugalidad implica mesura, sobriedad, templanza, moderación... en contraposición con la gula o la voracidad. Es decir, si cuatro países son frugales, ¿qué son el resto de países, sobre todo los que están reclamando mayor volumen de ayudas sin la condicionalidad de los préstamos? ¿Gastones, codiciosos, voraces... irresponsables, cabezas locas, manirrotos...?

Además, la palabra frugal en el contexto económico actual contiene también un matiz importante: ¿Por qué alguien decidiría ser frugal de manera voluntaria si lo natural sería lo contrario? Parece obvio: porque se ha gastado mucho y ahora lo conveniente es ahorrar. Y ese es el mensaje de fondo que se nos traslada subrepticiamente cada vez que un medio de comunicación asume sin cuestionarse la denominación de estos países como "frugales".

Por eso, en Público no queremos ser parte de este metalenguaje que acaba construyendo ficciones a la medida de unos para tirar por tierra las realidades de otros. Desde ahora en nuestras informaciones no hablaremos de estos países como "frugales" y los llamaremos "obstruccionistas", una palabra que define de manera mucho más precisa el escenario actual.

Porque no les voy a explicar mejor de lo que ya lo ha hecho Juan Torres López que de frugales estos países tienen más bien poco, y de gastones y codiciosos, el resto tienen (tenemos) poco o nada. Este artículo del economista lo expone meridianamente claro: Lo que esconde la posición de Holanda contra el sur de Europa. Algunos hechos:

  • No se puede decir que el Estado español gaste más que el holandés: a finales de 2019, ambos gastaban el 41,9% de su PIB respectivo.
  • Es verdad que el porcentaje de la deuda pública española sobre nuestro PIB es mayor que el de Holanda, pero tampoco se puede decir que nuestro volumen de deuda sea desproporcionado. Nuestra población representa el 10,5% de la del conjunto de la UE, 2,7 veces más que la holandesa, y el porcentaje de nuestra deuda pública sobre el PIB de la UE (10,9%) es 3 veces mayor que el de la holandesa.
  • (...) la deuda total de Holanda es del 242% de su PIB (o del 298% si se toman todas las fuentes de deuda, según el Fondo Monetario Internacional), frente al 131% de la de España (195,21% según el FMI). La de los hogares holandeses es el 103% y la de los españoles el 57,4%; y la de las empresas holandesas, del 140% del PIB, frente al 73% de la que tienen las españolas.
  • No es verdad, tampoco, que España derroche en servicios públicos o en pensiones, lamentablemente para nosotros. El gasto público per capita es 8.000 euros mayor en Holanda que en España, allí se gastan casi 2,5 veces más euros por habitante en sanidad que en nuestro país y los holandeses tienen unas pensiones mucho más generosas que las nuestras (a pesar de los problemas que mencionaré enseguida) que permiten que haya un riesgo de pobreza entre las personas de más edad mucho más bajo que en nuestro país.
  • Los holandeses dicen que los españoles somos vagos pero trabajamos, en promedio, 1.686 horas anuales frente a las 1.434 de promedio en su país.

A pesar de esta realidad, Pablo Casado ha obviado las consecuencias económicas del coronavirus para culpar de la reciente crisis a las medidas aplicadas por el Gobierno en los dos últimos dos años y exigir al Ejecutivo reformas, "utilizando las recetas que siempre han funcionado" con el Partido Popular. Que, dicho sea de paso, coinciden bastante con las que proponen sus colegas "frugales". Y que, en el caso de las pensiones, ignoran con premeditación y alevosía que es precisamente el sistema de pensiones holandés el que está al borde de la quiebra.

[A Pablo Casado iba a llamarle "líder de la oposición", pero sería caer de nuevo en una expresión performativa].