Pato confinado

Receta de leche de almendras casera: una sencillísima alternativa vegana

Leche de almendras casera.
Leche de almendras casera. Pixabay.

La leche de almendras y sus hermanas vegetales están de moda. Los motivos son varios y de peso. Se llama evolución. Algunos son ideológicos o compasivos (no consumir productos de origen animal) y otros debidos a las intolerancias históricas (a la lactosa), o porque, si estas leches son naturales, resultan muy saludables. Nos costó acostumbrarnos al uso de leche animal en la edad adulta y algunas personas, por razones genéticas, todavía no lo han conseguido. La leche de almendras vino al rescate...

Aprender a cómo hacer leche de almendras en casa puede sernos útil. En realidad, la versión casera de esta leche vegetal es extremadamente sencilla. Solo necesitas dos ingredientes: almendras crudas (nunca tostadas) y agua. Y también una malla, filtro de café, colador muy fino o gasa para colarla y que no queden grumos o impurezas (se añade el resultado dentro de la malla o filtro y se aprieta, se presiona hasta obtener el níveo líquido, así ordeñan los veganos).

La receta es extensible a otros productos vegetales: anacardos, avena, etc. Puedes añadir algún tipo de endulzante a esta leche vegetal, como azúcar o vainilla o canela, si la quieres más golosa (al momento de triturarlo) o incluso sal. Con la elaboración de la leche de almendras obtendrás un sustituto de la leche animal saludable, rico y casero.

Receta de leche de almendras

Ingredientes para 1 litro de leche vegetal:

  • 300 gr. de almendras crudas (con piel o peladas y sin sal).
  • 1 litro de agua.

1. Remoja las almendras:

Las almendras tienen que estar crudas. No importa si llevan piel o no. Hay cocineros que prefieren pelarlas una vez hayan sido hidratadas. Ponlas en remojo con agua en un recipiente (que queden completamente cubiertas). Lo ideal es que estén un día entero en la nevera (mínimo entre seis y ocho horas). Cámbiale el líquido cada ocho horas.

2. Bate la leche de almendras:

Saca las almendras y lávalas con agua. Escúrrelas bien. Ponlas en el recipiente de la trituradora. Añade un pelín de agua y tritúralas. Ve añadiendo después más agua (hasta alcanzar un litro) a la vez que bates. Debes conseguir que no queden grumos. También puedes echar el agua de golpe y triturarlo de una vez si usas un robot de cocina. Después cuela el líquido con una malla y gasa o colador muy fino para quedarte solo con la leche y deshacerte de los restos de la pulpa. Guarda la leche de almendras en la nevera o sírvela caliente.

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