Pato confinado

Receta de tarta de queso o cheescake casero (sin horno)

Tarta de queso o cheesecake.
Tarta de queso o cheesecake. Foto: Drobotdean - www.freepik.es

Postre con nombre propio y amigo de todas las casas. El pastel queso o cheesecake es como una criatura doméstica, una mascota querida y muy apreciada por los más glotones del hogar. Se trata de un postre muy popular en muchas partes del mundo, siendo uno de los más comunes y más servidos en restaurantes.

Algunos remontan esta receta a los tiempos de los antiguos griegos, cuando el queso era todo un festín -como decía el filósofo Epicuro en su Jardín-, o a las antiguas recetas romanas. Esas mezclas de queso serían como los tatarabuelos o cromañones de las actuales versiones.

Estamos hablando de un pastel con mucho linaje, abolengo, historia, una de las maravillas de la antigüedad, que quizás expandieron los romanos por Europa y más tarde los inmigrantes a los Estados Unidos, donde se volvió muy popular, llegando a ser el New York Cheesecake un icono.

Deberás mezclar los ingredientes, triturarlos, montar con las galletas y mantequilla su base, llenarlo de aromatizantes, y confiar en el placer del queso y de la crema de leche.

Cálzate, entonces, las alpargatas de pescador de Galilea o la bufanda de un intelectual neoyorkino, y dirígete a la cocina. Es el momento de endulzarte la vida con un pastel con mucha historia.

Dificultad de la receta: Tan difícil como multiplicar siete por tres.

Nivel de emoción al comerlo: Como pegarte un festín en el Jardín de Epicuro mientras discutes sobre la verdadera esencia del hedonismo.

Pega con... Pasear por Nueva York o por el salón de tu casa con manchas de pastel en la solapa.

Partículas elementales: Lácteos y azúcares confabulados en un conjuro que te atrae hacia la nevera como aquel dios mesopotámico de la peli de Los Cazafantasmas.

Receta de tarta de queso o cheesecake casero (sin horno)

Ingredientes 4-6 personas:

  • 25 galletas María, Lotus, Graham Crackers.
  • 500 gr. de queso crema.
  • 60 gr. de mantequilla.
  • 100 gr. de azúcar.
  • 8 hojas de gelatina.
  • 500 ml. de nata para montar.
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla.
  • Mermelada de fresa, frambuesa o frutos rojos.
  • Leche.

1. Tritura las galletas para formar la base:

Pon las galletas en un robot de cocina y tritúralas. Tienen que salir completamente deshechas, como si fueran pan rallado. Añade 60 gr. de mantequilla, pasada previamente por el microondas, para que se deshaga un poco y se integre mejor. Vuelve a triturar las galletas con la mantequilla y un chorrito de leche. Debe salir una masa compacta. Pon la mezcla en un molde de pasteles y sobre papel de horno. Reparte bien la mezcla y aplánala con una cuchara o con las manos, que quede lo más lisa posible. Pon el molde en la nevera y deja que repose (alrededor de una hora).

2. Prepara la capa de queso:

En un recipiente pon a hidratar en agua fría unas seis hojas de gelatina (ayudarán a darle la textura). También puedes hidratar gelatina en polvo (unos 10 o 12 gr.). En una olla echa el queso crema, añade los 500 ml. de leche para montar y los 100 gr. de azúcar y una cucharadita de extracto de vainilla. Calienta la olla a fuego medio y empieza a removerla con unas varillas. Ve deshaciendo la mezcla sin que burbujee. Cuando esté totalmente integrada retírala del fuego. Añade las hojas de gelatina bien escurridas. Remueve.

3. Monta el pastel:

Saca el molde del frigorífico y ve vertiendo la mezcla del queso sobre la base de galletas. Hazlo poco a poco y repartiéndola bien. Cubre gran parte del molde, que quede una capa de queso amplia. Deja que se temple y ponlo de nuevo en el frigorífico. Vuelve a hidratar dos hojas de gelatina. Pon la mermelada en un cazo a fuego medio. Caliéntala sin que burbujee. Añade las hojas de gelatina hidratadas y bien escurridas. Remueve hasta que se integren. Saca el molde de la nevera y vierte la mermelada sobre la superficie del pastel, formando una capa fina. Pon el pastel en el frigorífico y deja que repose hasta el día siguiente. Pasado ese tiempo, tienes que separar con cuidado la tarta del molde, con un cuchillo romo y repasando los bordes. Ponla sobre una base para tartas o un plato o fuente.

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