Pato confinado

Receta de salsa gravy: perfecta para reforzar tus asados en Navidad

Salsa gravy.
Salsa gravy.

Si estás ya pensando en el menú de Navidad, la salsa gravy es útil para reforzar los sabores de platos y carnes. Se trata de una mezcla muy común en las cocinas anglosajonas, en la que se aprovechan los jugos de la carne asada para preparar una salsa que multiplique el conjunto.

Es típica en el pavo de Acción de gracias, por ejemplo, o con trozos de carne asada (funciona muy bien si se trabaja una carne seca como el rosbif). Se echa también al puré de patatas.

La gravy nace de desglasar los jugos que han quedado caramelizados en la bandeja del horno para mezclarlos después con un poco de caldo, harina o maicena, y mantequilla. Se espesa todo y sale una salsa, aunque británica, con un claro aroma francés (al fin y al cabo parte de un roux rubio, tostando ligeramente la harina con la mantequilla).

Puedes hacer esta salsa sin necesidad de los jugos del asado, solo con caldo de carne. Pero si te quieres acercar al sabor original, utiliza mejor un fondo oscuro, o añade al caldo común algún saborizante, como el Bovril (caldo concentrado que venden en los supermercados).

Receta de salsa gravy

Ingredientes 4 personas:

  • Jugos del asado (si los tienes).
  • 400 ml de caldo de carne o ave (la cantidad depende de los jugos, necesitas la justa para que espese).
  • 30 gr. de harina de trigo.
  • 30 gr. de mantequilla.
  • Un chorrito de vino blanco para desglasar los jugos.
  • Pimienta negra molida.
  • Sal.

1. Desglasa los jugos:

Primero desglasa los jugos del asado. En la misma bandeja, cuando el horno esté todavía caliente, y con la carne ya retirada, echa un chorrito de vino blanco o de algún licor, lo justo para que se suelte la parte oscura agarrada al fondo. Remueve hasta que se licue y reserva.

2. Haz la salsa gravy:

En una olla pequeña echa la harina y la mantequilla y cocínalo hasta que se tueste ligeramente (remueve con una cuchara de madera o varillas). Cuando tenga una consistencia parecida a un puré o papilla, y haya tomado un color rubio, agrega los jugos del asado y el caldo de carne. Remueve con las varillas sin que se formen grumos (en función de la cantidad de jugos que tengas, echa menos de caldo, pues tiene que quedar una salsa ligada y algo espesa, como una bechamel líquida). Remueve a fuego bajo hasta que espese. Comprueba el punto de sal y añade una pizca de pimienta negra.