Marco Incomparable

El tatuaje de tu ex

Justo ahora que empezaba yo a bajar la guardia ante los tatuajes, a plantearme incluso hacerme uno mini en plan locura -porque todos los que os tatuáis lo hacéis por algún tipo de arrebato, ¿no?-, llega Melanie Griffith y se emborrona el famoso Antouniou con el que su brazo quedó herrado de por vida con un corazón de dudoso gusto.

 

No es por nada, pero cuando el ser humano se enamora, así, en general, es que no aprende. ¿Cuál es la probabilidad de llegar al fin de tus días conviviendo con tu pareja? ¿Cuántos divorcios se firman a diario? ¿Cuántas relaciones acaban bien?

 

El caso de Melanie Griffith con Antonio Banderas es una gota más en el océano de amores que se acabaron para siempre, pero que dejaron profundas capas de tinta en la piel de los ex amantes.

 

Hay quien, como Eva Longoria, ha tenido que borrarse de la nuca un número: el 9. Encima se lo tatuó en letras, 'nine', que era justo la numeración de la camiseta de su marido Tony Parker, jugador en la NBA. Vaya gracia.

 

También están quienes, en vez de borrar con láser, han tapado con 'cover up' el nombre de sus ex. Así lo hizo el ex futbolista Guti. Se tachó con una estrella el recuerdo de la modelo Noelia López, pero no aprende este chico, que poco después se tatuó en la mano el nombre de la siguiente, Romina Belluscio. Vamos a darle una oportunidad con esta última, que encima es madre de su hijo, pero Guti, lo de Noelia estaba cantado...

 

Johnny Deep se tatuó a Winona Rider. Y anda que no ha llovido. Otra fan de cagarla es Angelina Jolie quien, aficionada a este tipo de muestras de amor, tapó el nombre de su ex marido Billy Bob Thornton después del divorcio y lo sustituyó por las coordenadas de los lugares donde nacieron sus hijos, que es bastante más probable que no se quiera borrar nunca.

 

Pero uno de mis favoritos es el tatuaje encadenado que se hicieron en el brazo Katy Perry y Russel Brand: "Go with the flow". Su matrimonio duró 14 meses y el divorcio se lo pidió él por mensaje de texto. Ella sigue sin borrárselo.

 

Decidido. Me voy a hacer el tatoo.