La trama mediática

Tú patina, que yo regenero

Tres días, y aún no ha aparecido en El Mundo una triste fe de erratas reconociendo humildemente el patinazo de Isabel San Sebastián cuando escribió esto: "Y ayer, mientras Francia, Inglaterra, Estados Unidos, Noruega y otros países grandes y pequeños exigían a Pekín la liberación del disidente encarcelado por pedir democracia, él [Zapatero] miró hacia otro lado. Calló. Vendió nuestra dignidad por 30 yuanes de plata". La cosa es que la tal declaración del Gobierno español sí tuvo lugar. ¿Qué hacemos con el exabrupto?

No contesten, que se viene sobre nosotros una colosal letra "R" a bordo de la primera de ABC. No se hagan cábalas sobre el significado. Es la inicial de "Regeneración". El vetusto diario se ha embarcado en una campaña que explica así: "ABC propone a sus lectores, con un amplio informe, una reflexión sobre la regeneración ética de la sociedad española, víctima de la epidemia de la corrupción". Muy interesante, viniendo del periódico que negó siete veces siete la Gürtel y que sostiene que en el PP no hay mejor candidato a La Generalitat valenciana que Francisco Camps.

Senegalizar, un nuevo verbo

Una pena, que no se extienda la tal regeneración a los excesos verbales de su columnero Antonio Burgos, que sigue expeliendo gracietas rancias como esta: "La rama española de la Internacional Feminista funciona con un poderío que, ay, de ti como te coja. No te escapas ni con alas de compresa". Discípulo aventajado del sevillano, Salvador Sostres mejoraba -p sea. Empeoraba- al maestro en El Mundo: "El feminismo es un totalitarismo porque va por las personas y no por las ideas. Las señoritas contra Guerra. Por eso es tan agradable reírse de ellas".

¿Por qué lo llaman "políticamente incorrecto" cuando quieren decir "gañanada"? Pregúntenselo a David Gistau, que no encontró mejor modo de atizar al díscolo barón socialista Barreda que convertir en chiste la muerte del súbdito senegalés confundido por su GPS. También en El Mundo, qué raro: "Por un instante, Barreda vio agua, y se quiso bajar. Luego, ayer mismo, se retractó, se senegalizó, y volvió a ahormar su voluntad a la de la voz dominante, gregario al cabo".

De humorista a humorista, Carlos Dávila finiquita desde La Gaceta el espacio que nos queda: "Zapatero está muerto, pero es un vivo. Ojo con sus coletazos. Aquí, si no se va, que no se va, habrá para todos. No sólo para nosotros, que, desde luego, recibimos estopa por orden suya con rencor".