La trama mediática

Con jabón a Mariano

Mucho cuidado, no vayan a resbalar entre tanto jabón mariano que andan derrochando los tiralevitas diestros. ¿Que no será para tanto? Lean al licuado Jaime González en ABC y verán que sí: "Daría lo que fuera por invitarle a cenar [a Rajoy] el Fin de Año, para alzar mi copa y brindar por su suerte, que es la mía, pero mi intuición (vipassana) me lleva a pensar que tendré que tomármelo con calma (samatha). Es una pena, porque le habría preguntado cómo se corona la cima más alta de los sueños sin atragantarse de éxito". Por los paréntesis parece que el gachó se está haciendo un cursillo de Hare Krisna.

La Razón, como imaginan, no apta para diabéticos. "Confianza en el Presidente" (antes no lo escribían con mayúscula), cacarea una portada que da paso a un inenarrable besapiés en el interior. Bastan los títulos de las columnas: "La elegancia" (Alfonso Ussía), "Un tipo de fiar" (J.A. Gundín), "Sin errores" (José Antonio Vera), "Rajoy, presidente" (Iñaki Ezkerra). Había una más titulada "Arte con cerdos", firmada por José Luis Alvite, pero iba de otra cosa.

Vítores davileños

Que siga creciendo la leyenda. Desde su recuadrito sombreado (en azul, claro) de La Gaceta, Carlos Dávila se deja las orejas en carne viva aplaudiendo a su pistolero dialéctico favorito: "En poco más de un minuto liquidó Rajoy la pirueta repulsiva, hipócrita, chantajista, de los proetarras de Amaiur. Lo que le dijo el ya presidente a un sujeto de apellido Antigüedad es lo que venimos diciendo todos los españoles de bien". Debió de ser en otro debate.

¿Y no hay lugar para los versos sueltos? Por lo menos, para un par de ellos sí. Desde la segunda página de El Mundo, Federico Jiménez Losantos le afea al carismático pontevedrés haber dicho que España será lo que quieran los españoles:: "Hay algo más en la frase citada que me repele y es que se parece horrores a la retórica de los nacionalistas antiespañoles -no hay otros organizados- cuando hablan de la voluntad de ser. Eso es algo que en todos los nacionalistas, empezando por Hitler, empieza o acaba siendo simple Voluntad de Poder".

La otra disonancia en el coro adulador llega desde Cope, cuyo editorialista no entiende que gays y abortistas se salieran de rositas del discurso: "Las tareas económicas son urgentes pero para superar la ideologización del último período, no hay que dejar de lado ni lo social ni lo educativo.