Opinion · Punto de Fisión

Mi(ni)sterio fiscal

El juez Castro llevaba esperando algún tiempo una explicación de Hacienda sobre el embrollo acojonante de las fincas de Pedralbes y decidió esperar sentado. El error repetido trece veces con un carné de identidad que parecía una bola del bingo ya es motivo de mofa universal, chascarrillos, estudios jurídicos y tesis matemáticas. Estábamos ansiosos por conocer las explicaciones de Montoro sobre si un DNI con el número 14 da infinito o da cero. Sorprende esta demora en un hombre que decía conocer al dedillo las faltas y delitos de todos los defraudadores. Pensábamos que a lo mejor estaba ensayando un monólogo al estilo de aquel que soltó sobre la amnistía fiscal y la regularización de capitales. Pero Montoro sabe que, aunque estuvo brillante, nunca lograría superar la gloriosa chorrada de Cospedal con la indemnización en diferido. Cientos de asesores del PP se queman las cejas día a día en busca de nuevos gags pero hasta el ridículo tiene sus límites.

Por eso Hacienda ha hecho público un comunicado que, en vez de aclarar algo, viene en prosa poética. Según Hacienda, la culpa la tuvieron los notarios, que no anotaron la letra del DNI ni notaron nada; más que notarios parecían monos chinos de la sabiduría, que ni ven ni oyen ni hablan ni sienten ni padecen. La culpa también la tuvieron unos cuantos registradores de la propiedad que, por lo que se ve, en todas esas fincas no habían registrado propiamente ni una ficha de parchís. Por último, la culpa de todo la tuvo el 13, por ser un número primo.

Al final ante el requerimiento del juez Castro sobre las fincas, Hacienda envió media docena de funcionarios para clausurar la bodega de Gastro, el restaurante de Sergi Arola en Madrid (puede ser que los notarios confundieran también la C de Castro con la G de Gastro). Esta curiosa ilustración de la teoría del caos (una mariposa bate las alas en Pedralbes y un restaurante con dos estrellas Michelin se va a tomar viento) avala la rapidez que puede mostrar Montoro si le da la gana. Arola llevaba tiempo liquidando su deuda en plazos mensuales, pero es que tenía un agujero fiscal de 300.000 euros en lugar de cuarenta y tantos millones sin declarar en cuentas suizas. Es la diferencia entre un ex tesorero con cintura de esquiador y un cocinero estrellado.

En el restaurante los funcionarios de Hacienda arramblaron hasta con los manteles y dejaron a cuarenta comensales con la comida en la boca, pero en las fincas de Pedralbes se lo están tomando con la calma y delicadeza que requiere el asunto. Lo siguiente (tras declarar a notarios y registradores como oficios rentables y aptos para discapacitados) será enviar un equipo de parapsicólogos para que hagan un listado completo de los espíritus que habitan el inmueble. Habrá que ver cuántos espíritus tenían DNI, cuántos tenían el mismo DNI y cuántos tenían el mismo DNI repetido. Entre el misterio de Bárcenas y el de la infanta, Hacienda ya parece una sucursal del ministerio de Ciencias Ocultas de Hitler. Pueden apostar el almuerzo a que al final todo acaba en un cuento de fantasmas.