Opinion · Jaulas Vacías

El pasado es Tordesillas, el futuro somos nosotros

En España, un año más, seremos testigos del linchamiento colectivo de un toro a manos de centenares de personas. Negar la angustia, el sufrimiento y el dolor que los lanceros causan al animal es ignorar la realidad. El Torneo del Toro de la Vega se ha convertido en el símbolo de las injusticias que se cometen contra los animales en nuestro país.

Quizá hace unos años, fuera necesario explicar los motivos por los que rechazamos festejos de este estilo, pero afortunadamente, hoy podemos decir que la sociedad española se ha posicionado abrumadoramente en contra de este lamentable espectáculo.
La preocupación de los ciudadanos por el trato que reciben los animales es algo constatable. Según nos acercamos a la fatídica fecha en la que se dará muerte a Elegido, el toro que tendrá el dudoso honor de ser el Toro de la Vega de este año, las redes sociales bullen con mensajes indignados. Resulta casi imposible encontrar una voz que defienda de forma coherente y racional la celebración del Toro de la Vega.

Sin embargo, en estos días asistiremos a una exhibición de hipocresía de la clase política. Escucharemos muchas voces críticas hacia lo que ocurre en Tordesillas dentro de los mismos partidos que lo consienten, sin exigir un posicionamiento a su propio partido.

Como representantes de los ciudadanos, los políticos deben atender a la voz unánime que clama por el fin del Toro de la Vega. Quienes tienen en su mano poner punto final a la barbarie no deben continuar de espaldas a la opinión pública, pues no hacen sino evidenciar la brecha que existe entre ciudadanos y clase política.

Como demostración del rechazo unánime que genera el Toro de la Vega, el Partido Animalista PACMA ha convocado una manifestación mañana sábado 13 de septiembre que saldrá a las 17 horas de la Plaza de Colón de Madrid, para pasar por las sedes de PP y PSOE, los auténticos responsables de que el Toro de la Vega se celebre un año más.

La tan de moda Marca España está manchada de sangre gracias a alcaldes como el de Tordesillas, y de los municipios donde se celebran festejos taurinos, empleando un dinero público tan necesario para otras cuestiones sociales.

Es el momento de avanzar, de tomar decisiones valientes que contribuyan al desarrollo moral, ético y económico de nuestra sociedad.

El futuro corresponde a quienes defienden el respeto a los animales, frente a los que se mantienen anclados en bárbaras tradiciones.

El pasado está en Tordesillas, el futuro somos nosotros ¿de qué lado están los políticos que autorizan la barbarie?