Una Comisión europea al servicio de las multinacionales

Pedro Chaves

Pedro Chaves
Asistente parlamentario en el grupo de la Izquierda Plural en el Parlamento Europeo

En estos días van a celebrarse las audiencias parlamentarias para evaluar a los futuros comisarios/as que integrarán el equipo dirigido por Juncker. Se ha dicho que se trata del “equipo más político que haya tenido nunca la comisión europea”. Y se ha defendido, desde diferentes foros, el cambio radical de actitud respecto a la inanidad completa de José Manuel. Barroso. Los cambios afectan a la forma y también al contenido. En lo que hace al modo y métodos de funcionamiento propuestos para la Comisión, Juncker ha apostado por una reforma funcional que hace más operativo y eficiente la toma de decisiones y la determinación de objetivos políticos al servicio de las prioridades de trabajo acordadas con el Consejo Europeo y con el Parlamento.

Lo sustancial, sin embargo, no radica aquí, en las propuestas para comisarios figuran 5 antiguos primeros ministros decididamente comprometidos con las políticas de austeridad y el traslado de los costes de la crisis a las políticas sociales. Es ejemplar el caso de Alenka Bratusek una de las Vicepresidencias propuestas que coordinaría, entre otras cosas, las diferentes Direcciones Generales encargadas de la política energética, entre ellas la atribuida a Cañete. La ex primera ministra eslovena -liberal y exsocialdemócrata- ha llevado a cabo uno de los planes de ajuste más duros de toda la UE.

Pero también encontramos en las propuestas de Juncker el compromiso de éste con los mercados financieros y sus exigencias. La candidatura del británico Jonathan Hill para los Asuntos Financieros es una de las más llamativas. Este antiguo lobbysta trabajó desde su consultaría financiera -Quiller Consultant- para, entre otros, HSBC, el mayor banco de la UE por activos. Una concesión a la City londinense, a los mercados financieros y a las propuestas de desregulación y de mantenimiento de la política de casino global que nos ha llevado a la crisis económica más importante desde el crack del 29.

Para la cartera de Educación, cultura y ciudadanía, Juncker propone a Tibor Navracsics, mano derecha del presidente Orban en Hungría y Ministro de Justicia con éste. Uno de los países que ha puesto de manifiesto el fin del mito de la europeización. Este mito defiende que el ingreso en la UE abre un proceso incremental positivo con consecuencias especialmente intensas en los procesos de consolidación democrática. El caso húngaro ha degenerado en una deriva autoritaria de la que el candidato propuesto es, singularmente, protagonista.

Pues bien, en esta Comisión aparece la propuesta de Miguel Arias Cañete, ex-Ministro de Agicultura, Pesca y medioambiente en el gobierno de Rajoy. Ahora mismo, es, sin duda, el candidato con más posibilidades de recibir un revolcón en el proceso de audiencia y ratificación por el Parlamento Europeo.

Para soltar lastre y evitar males mayores el ex Ministro Arias Cañete ha puesto a la venta sus acciones en las empresas DUCAR s.l. y Petrologic s.l. Aun cuando su familia sigue conservando más del 70% de las acciones en estas compañías. Es una buena noticia en el empeño por deslindar claramente los intereses generales de los intereses privados. Pero es una noticia que no cambia, en lo sustancial, las razones para oponerse con rotundidad al nombramiento de Arias Cañete como Comisario de Acción por el clima y energía de la futura Comisión Europea.

El asunto energético se ha convertido en un tema central para la economía europea y así se refleja en las prioridades que el Presidente de la Comisión ha fijado para su presidencia. La energía se propone como el tercero de sus diez objetivos con tres mandatos concretos:

1. Una nueva UE de la energía que reduzca la dependencia energética y diversifique las fuentes y los suministros

2. “Por ello, quiero que la Unión de la Energía de Europa pase a ocupar el primer lugar mundial en el sector de las energías renovables”.

3. “Quiero que la Unión Europea lidere la lucha contra el calentamiento global de cara a la reunión de las Naciones Unidas que se celebrará en París en 2015”

Se trata de objetivos ambiciosos que exigirán la movilización de importantes recursos económicos y un compromiso importante con los intereses generales. Al mismo tiempo, la dimensión relacionada con las energías renovables debería implicar una sensibilidad demostrada de defensa y  respeto al medio ambiente.

El ex ministro no está en condiciones de garantizar ninguna de las dos, antes bien, su práctica política y empresarial demuestra justo lo contrario.

Conviene recordar que el sr. Cañete fue el responsable de la Ley de Costas y del Plan Hidrológico nacional aquel que se iba a aprobar “por cojones” y cuya tramitación parlamentaria sería “un paseo militar” y que fue tumbado parcialmente por la Comisión Europea por incumplir de manera flagrante la Directiva marco del Agua.

La Ley de Costas fue el ejemplo paradigmático tanto de la sensibilidad medioambiental del Ministro y del gobierno del PP como de la colusión permanente entre intereses públicos y privados del sr. Cañete.

Esta Ley (denominada en lenguaje orwelliano Ley de protección y uso sostenible del litoral) significó cambios sustanciales en la protección de las costas y de entornos ecológicos muy frágiles: las Salinas dejaron de ser consideradas terrenos públicos; se modificaron los plazos de concesión de uso privado con fines industriales en ríos y rías; se ampliaba la concesión en puertos deportivos; se privatizaba el espacio detrás de un paseo marítimo o se creaban espacio de aplicación “laxa” de la ley como en Formentera. etc.

En todos los casos había beneficiarios próximos al Partido Popular o socios de negocio de la actividad empresarial del sr. Cañete: Abel Matutes, Gabriel Cañellas, el Grupo Villar Mir, Bautista Soler, Ignacio López del Hierro (marido de la sra. Cospedal) o Joaquín Rivero.

La puesta en marcha de la Ley implicó un incremento sustancial de la privatización de espacios públicos -de aquello que debería ser considerado lo común-; un aumento de la inseguridad jurídica y un desprecio olímpico por los criterios científicos que aconsejaban ir justo en la dirección contraria.

En lo que se refiere a su voluntad política para hacer real ese loable propósito del sr. Junker de hacer de la UE líder mundial en utilización de energías renovables, precisamente España puede ser puesta como ejemplo de un camino prometedor y de cómo ese camino se frustra cuando los gobiernos no atienden a los intereses generales sino al interés particular, en este caso las grandes empresas de producción de energía.

En Agosto de 2014 las energías renovables supusieron el 34,6% de la producción eléctrica en España, frente al 35,7% de la nuclear y de las fósiles. Pues bien, este camino promisorio es el que ha quebrado el cambio legislativo que el PP -con el acuerdo del sr. Cañete- ha introducido en nuestro país y que va a implicar que al menos hasta el año 2018 No se pondrá en marcha ni una sola instalación nueva de energía eólica, solar, hidráulica y de biomasa.

Al mismo tiempo que se detiene en seco la inversión en energías renovables se autoriza, mediante decreto-ley la reapertura de la Central nuclear de Garoña, una central con 47 años de existencia y con serios problemas de seguridad en los últimos años.

Por último, los cambios legislativos en nuestro país en la tarificación eléctrica han incrementado el peso de la pobreza energética en nuestra sociedad.

Por si no pareciera suficiente, llama la atención que se proponga al ex Ministro para el desempeño de una tarea en la que tiene intereses empresariales personales. En comparecencia a petición propia en agosto de 2013 el ministro declaró que ninguna de esas empresas se dedicaba al bunkering (repostaje de fuel en alta mar con gravísimas consecuencias medioambientales para los entornos marinos y uno de los principales factores de contaminación en la Bahía de Algeciras). Pero lo cierto es que la empresa Ducar es esencial en el proceso de repostaje en alta mar. A cambio de un canon anual, Ducar alquila la mitad de sus instalaciones (84.000 metros cúbicos) a la compañía Vilma Oil, una empresa dedicada a la venta de combustible para buques que transitan por el estrecho de Gibraltar y que reconoce suministrar y aprovisionarse de fuel proveniente de gasolineras flotantes gibraltareñas, que se benefician del favorable y cuestionado régimen fiscal del Peñón.

Habría más razones relacionadas con sus capacidades y con su reconocida incontinencia verbal. Son varias las ocasiones en las que ha tenido que pedir públicas disculpas por sus declaraciones y al menos en dos de ellas ha sido enmendado por el presidente de su partido, el sr. Rajoy.

La última y muy sonada ocasión fueron sus declaraciones machistas tras el debate preelectoral con la candidata del PSOE, Elena Valenciano.

Si el PP quiere acometer con rigor la regeneración democrática en nuestro país, puede ir empezando por su casa y dar marcha atrás en esta incomprensible propuesta. No hay ninguna buena razón que justifique la presencia del ministro en la Comisión europea y sí, muchas y contundentes razones para negarle esta responsabilidad.

Por otra parte, la UE, la Comisión, tienen, también, una buena oportunidad para redimirse de su alejamiento del parecer de la ciudadanía y hacer posible disminuir la desconfianza de ésta respecto de las instituciones, dando ejemplo de sensibilidad frente a lo obvio: el sr. Cañete no puede, en ningún caso, ser Comisario de la Comisión Europea.

Pero quien tiene una responsabilidad singular en este momento respecto al futuro del sr. Cañete y de la Comisión misma es la familia socialista europea. En función del pacto legislativo que ha llevado al socialdemócrata alemán Schultz a la presidencia del Parlamento, se supone que habrá respeto para las decisiones y propuestas de Junker y por tanto no se cuestionarán los candidatos. Todo parece indicar que, asegurada la elección, el PSOE hará el gesto de oponerse a Cañete sin especial intensidad. Mal asunto. Este es otro de los momentos en los que el PSOE, en particular, y los socialistas en general, pueden decidir dejar de ser parte de los problemas y comenzar a formar parte de las soluciones. No les quedan muchos trenes.

Entretanto la izquierda alternativa se ha aplicado en la denuncia de los candidatos/as que muestran el compromiso de esta Comisión con las políticas que han implicado sufrimiento y dolor para el conjunto de nuestras sociedades y premios económicos incomprensibles y suculentos para la minoría del 1%, responsable de la crisis.