Balagán

Sublime Jerusalén

En muchas ocasiones el debate entre israelíes y palestinos asciende hasta lo más alto del cielo y adquiere tintes sublimes. El pasado 13 de mayo el diario panárabe de Londres Al-Sharq al-Awsat recogía una alocución de Binyamin Netanyahu. Eran unas palabras que el primer ministro israelí había pronunciado la víspera, durante un acto en conmemoración de la "reunificación" de Jerusalén, es decir de la ocupación de 1967. Utilizaba Netanyahu un argumento que es muy corriente oír de los judíos: "Jerusalem no se menciona ni una vez en El Corán; en cambio aparece decenas de veces en la Biblia (se refieren al Antiguo Testamento)". Y es cierto, el nombre de Jerusalén no se menciona ninguna vez en El Corán, aunque los estudiosos han querido ver algunas alusiones a la ciudad santa en el texto revelado a Mahoma, y recientemente incluso se ha publicado un libro titulado precisamente Jerusalem in the Quran.

Para combatir este argumento tan utilizado por los judíos, los musulmanes han desarrollado auténticos contra-argumentos. Por ejemplo, admiten que Jerusalén se menciona profusamente en el Antiguo Testamento, pero señalan que en la parte más importante del Antiguo Testamento, es decir el Pentateuco (o sea la Torá), que fue revelada por Dios a Mahoma, no se menciona ni una sola vez. Si Jerusalén fuera tan importante para los judíos, sería lógico esperar que se mencionara en el Pentateuco. Además, contra-argumentan los musulmanes, cuando Dios hace el reparto de la Tierra Prometida tampoco menciona a Jerusalén, de manera que Dios no quiso dar Jerusalén a los judíos.

Se trata de razonamientos quasi divinos que se usan para no discutir la cuestión con razonamientos humanos. En lo tocante a Jerusalén, unos y otros se vuelven sublimes y a menudo olvidan la muerte y el sufrimiento que se ha causado y se causa con unos argumentos tan sublimes.