Opinión · Bulocracia

Seguirá habiendo microondas en Japón

El horno microondas, o algo parecido, se ideó en Estados Unidos en 1946 y un año después comenzó a comercializarse un mamotreto tosco y pesado basado en esa tecnología. Pese a ello, 25 años más tarde, en 1971, menos del 1% de los hogares estadounidenses tenían microondas, que pasaron a ser el 13% en 1978 y el 25% en 1986. Fue por entonces cuando en España comenzaron a proliferar hasta convertirse en un elemento más de la cocina. Dicho esto, recorre las redes sociales, especialmente Facebook y WhatsApp, una supuesta alerta que menciona, sin citar fuente alguna, que “el Gobierno japonés ha decidido deshacerse de todos los hornos microondas del país antes de finales de año”.

Y a mí qué Japón, dirán algunos. En cualquier caso, se trata de un aviso falso, puesto que Japón ni ha prohibido los microondas ni tiene intención de hacerlo, y menos aún “con penas de prisión” como castigo para quienes no quieran desprenderse de su electrodoméstico.

Todo esto viene por esa vieja teoría no probada que afirma que los microondas “producen” o “podrían producir cáncer”. También se ha defendido siempre ‘oficialmente’ que su uso no repercute negativamente en la salud, pero tampoco nos lo han dejado claro nunca… El caso es que la patraña surge ahora gracias a una publicación satírica rusa de nombre Panorama, que la difundió el 3 de marzo y que ha inspirado al mundo, especialmente a Sudamérica. Solo en Argentina, una docena de medios han ofrecido los últimos días como verdadera esta información, inventada para tratar de hacer gracia.

Pero el asunto cala en Facebook de la mano de una página llamada El sitio de los tiempos, que menciona cosas como ésta: “Todos los ciudadanos y organizaciones que no cumplan con el requisito son amenazados con penas de prisión de 5 a 15 años, dependiendo de la gravedad del delito”. Y se justifican con un presunto estudio, cómo no, esta vez atribuido a la Universidad de Hiroshima, donde supuestamente han descubierto que “las ondas radioactivas causaban más daño a la salud de los ciudadanos durante los 20 años de uso del horno microondas que el bombardeo nuclear de aviones estadounidenses en septiembre de 1945”.

Todo mentira. Y es bastante esclarecedor también que El sitio de los tiempos finalice su extenso texto con la frase: “Pásalo a las personas que amas. Hazlo, porque la amabilidad no nos cuesta nada”, que delata una cadena falsa, como tantas hay en las redes sociales.

Existen más avisos en Internet con este asunto, incluso en varios idiomas. Algunos citan que la prohibición entrará en vigor “antes de finalizar este año”, pero otros hablan de 2020, de 2021 o de 2023. Falta 2022. Por lo demás, la patraña es la misma, aunque una versión muy rusa, o dos, menciona que los microondas se prohibieron en la Unión Soviética en “1970” o en “1976”, y añade que con la desintegración de la URSS, se levantó la prohibición. También es todo falso. Incluso que los soviéticos dispusieran en los 70 de suficientes microondas como para que pudieran prohibirlos.