Salud en positivo

¿Es el final del beso/abrazo social?

Ilustración: Verónica Montón Alegre.
Ilustración: Verónica Montón Alegre.

Quizá estemos asistiendo al fin de usos y costumbres sociales dispares muchos de ellos, por antigüedad unos o por distribución geográfica otros.

El beso como expresión de saludo, quizá sea uno de ellos. El otro, el apretón de manos. Al menos para una temporada. Pero no en todas partes esta suspensión, temporal por el momento, va a tener la misma repercusión.

Desde luego que, en países como España y otros de nuestro entorno, va a costar, y mucho, prescindir de ambos. Y no sólo a nivel social, sino también a nivel familiar. Los que residen bajo el mismo techo no van a tener los mismos condicionantes que los que viven, aún siendo familiares, en hogares diferentes. Porque, ¿nos vamos a resistir en una visita a hijos e hijas, nietos y nietas, padres y madres, etc., a darles un fuerte abrazo y besos por doquier? Pues va a ser que sí, que habrá que aguantarse las ganas hasta que las cosas mejoren y no tengamos encima esta espada de Damocles que supone la COVID-19.

Estrechar la mano o saludar con besos

Igualmente va a pasar (ya está pasando) cuando, a pesar del confinamiento, nos encontramos a seres queridos y amigos o, simplemente nos presentan a alguien. El primer instinto es ir a estrechar la mano, pero ya empezamos a contener esa acción porque alguien de los presentes advierte: "las manos nooooooo", y vemos gestos nuevos como chocar los codos. Y otros que surgirán.

De momento ya hemos eliminado, y con el uso generalizado de la mascarilla se hará más evidente, el estampar sendos ósculos en las mejillas de las mujeres que te presentan y que no conoces de nada. Es un uso social que desde siempre me ha chocado, porque cuando existe una amistad de fondo se puede considerar natural ese saludo a cualquier amistad, independientemente del sexo, pero a una mujer que no conoces de nada queda como un poco atrevido invadir ese espacio de intimidad. Ignoro, porque nunca lo he preguntado, si a las mujeres les gusta que un desconocido las bese cuando les presentan a alguien que no conocen de nada. Intuyo que no demasiado.

El beso quedará para el ámbito íntimo y familiar

Seguramente deberemos adoptar usos de otras culturas. Personalmente, y no sé si mis lejanas raíces orientales son la causa, siempre me ha gustado la japonesa, donde el saludo además de cordial es respetuoso. Una inclinación de cabeza, más o menos pronunciada, en función del grado de amistad o del respeto que la consideración social establecida de las personas se merezcan. Disponen de diferentes grados de inclinación. Hay que reconocer que es mucho más higiénico y que, en la solución actual, sería una buena solución adoptar esta costumbre. Pero no sólo de forma coyuntural sino para que se extienda en el tiempo. La sociedad en su conjunto pienso que ganaría. El beso se quedaría para el ámbito familiar y sobre todo el íntimo.

Otra cosa es el apretón de manos. Ahí va a ser más difícil salvo que el uso de guantes haga que las partes se contengan, pero insisto, va a ser más difícil porque no se limita sólo al saludo sino también a otros usos sociales como cerrar tratos en los negocios. Va a ser difícil que un agricultor no cierre un trato con un buen apretón de manos. O un ejecutivo al firmar un negocio. Como signo de alegría si ha sido bueno de consuelo si ha sido malo. O para dar el pésame a la familia de algún difunto.

En fin, resumiendo, esperemos que esta pesadilla pase pronto, que se encuentre una buena vacuna y un buen tratamiento para volver a la normalidad pero desde luego, por mi parte les aseguro que destierro de mis costumbres el beso social. Por seguridad para todos y todas.

FIRMANTES DEL BLOG

  • Ricardo Campos. Médico Oftalmólogo. Ha sido Secretario General del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social y subsecretario autonómico de sanidad.
  • Carmen Montón es embajadora observadora permanente ante la Organización de los Estados Americanos y ha sido Ministra de Sanidad, consumo y bienestar social y Consellera de Sanidad.
  • Rafael Sotoca. Médico de familia y activista sanitario. Fue director general de asistencia sanitaria de la Comunidad Valenciana.
  • Begoña Frades García. Psiquiatra y jefa del área de salud mental del Hospital Pare Jofre. Ha sido coordinadora autonómica de salud mental.
  • José Antonio López Cócera es enfermero especialista en salud mental y miembro de la comisión nacional de la especialidad.
  • Isabel González. Médico radiólogo. Fue jefa de servicio y profesora asociada de radiología en la Universidad Miguel Hernández de Elche así como Directora Gral. de la Alta Inspección y gerente de los departamentos de salud de San Juan de Alicante y La Ribera (Alzira)
  • Enrique Ortega. Médico especialista en enfermedades infecciosas y jefe de servicio de Enfermedades Infecciosas, Emergentes e Importadas. Ha sido profesor asociado de de medicina de la Universidad de Valencia y Director Gerente del Departamento de Salud Hospital General de Valencia
  • Ana Boned Ombuena. Técnico Superior de Salud Pública de la Consellería de Sanitat Valenciana. Máster en salud pública por la U. de Harvard y especialista en medicina familiar y comunitaria.
  • Antonia García Valls. Asesora coordinadora en la Vicepresidencia Cuarta, Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Ha sido diputada en el congreso de los diputados.
  • Pere Herrera de Pablo. Medico de familia y médico SAMU. Ha ejercido como director del Servicio Emergencias Sanitarias de la Comunitat Valenciana.
  • Roser Falip Barangué. Doctora en Medicina y especialista en medicina de familia y en análisis clínicos. Ha sido gerente del departamento de salud de Alcoy.
  • Aurelio Duque Valencia. Médico de Familia y Comunitaria y representante sindical. Ha sido presidente de la Sociedad Científica de Medicina Familiar en la Comunitat Valenciana.
  • Verónica Montón Alegre. Artista interdisciplinar. Ilustradora del Blog Coronavirus en positivo.
  • Juan Domene. Médico Inspector en el servicio de calidad asistencial y seguridad del paciente. Ha sido gerente del departamento de salud Arnau de VilanovaLliria.