Salud en positivo

Marie Curie y la Radiología

Isabel González

Médica radióloga

Ilustración de Verónica Montón

Cuando parecía que la ola se alejaba, el horizonte nos la devuelve en forma de variante, ahora toca sufrir a ómicron. Entramos en un nuevo año con algunas restricciones y una buena noticia: menos pacientes graves, gracias a la vacuna, y también una mala: nuestra  Atención Primaria está en la UCI, salvarla está en manos de todos.

Los visibles y los invisibles

Muchas profesiones se han hecho, por imprescindibles, visibles en estos casi dos años: cajeras, limpiadoras, conductores, repartidoras. Entre las profesiones sanitarias se han llevado la palma: internistas, intensivistas, enfermeras, auxiliares, profesionales de urgencias y de Atención Primaria. Ellos y ellas pusieron todo su empeño en curar, cuidar y consolar. Sus manos, sus miradas, su afecto fue lo único que tuvieron los pacientes y desde nuestros balcones se lo reconocíamos con el aplauso diario.

Hay otra parte menos visible pero esencial para el diagnóstico, el pronóstico y el seguimiento de un paciente con síntomas de Covid: el personal de laboratorio y de radiología. Del primero no sabríamos ni dónde está, y de radiología queda el recuerdo de pasillos desangelados, una sala, una máquina, unas manos que te llevan en volandas a una cama dura, respire, no respire, el siguiente, y si el equipo de radiología entra en la habitación sientes una placa fría en la espalda y el mismo ritual. Sin tiempo para cuidar, todo ocurre demasiado rápido, una imagen que vuela de pantalla en pantalla y un diagnóstico. Como escribió Imma Monsó en su novela Un hombre de palabra: "Me fijé en los dibujos, pinturas que algunos artistas habían regalado a la clínica radiológica, es típico del paciente estar agradecido a su cirujano, a su enfermera, pero ignoraba que los radiólogos concitaran tanta gratitud. A lo mejor es tan buen radiólogo que nunca encuentra nada malo...". Los pacientes con cáncer sí saben y sufren la espera de un control radiológico que, como escribe Monsó, puede ser una sentencia. Lo cierto es que para la mayoría el radiólogo y su labor continúan siendo invisibles.

La pariente pobre de la Radiología

El pasado 8 de noviembre, Día Mundial de la Radiología, la Covid hizo un poco más visibles a estos profesionales. Con ese motivo, la Sociedad Española de Radiología hizo entrega de varios premios entre los que merece destacar el premio al Servicio de Radiología del Hospital General de Segovia por su labor durante la pandemia. Fue un premio a una idea y también a la pariente pobre de la Radiología, la radiografía de tórax, exploración accesible, sencilla, de mucha utilidad y que ha tenido un gran papel durante la pandemia para evaluar la afectación pulmonar de los pacientes infectados por la Covid.

El equipo de profesionales tuvo la buena idea de dotar ambulancias con equipos de radiología portátiles para llevar esta técnica a los centros de salud y residencias de ancianos de toda la provincia, para evaluar si había afectación pulmonar y el grado de la misma y decidir así la conveniencia de ser o no trasladados al hospital, evitando de esta manera viajes innecesarios, el colapso de las urgencias y un aumento de los contagios.

Marie Curie y la Primera Guerra Mundial

Esta excelente idea tiene un precedente en Marie Curie, premiada con el Nobel de Física en 1903, compartido con Pierre Curie y Henri Becquerel, y de Química en 1911 por sus investigaciones en el campo de la radiactividad y el descubrimiento del radio y el polonio. Curie creó las conocidas como petites Curies, camionetas portadoras de equipos de radiología portátiles y un sistema de revelado. Hasta el momento los aparatos ubicados en algunos hospitales eran de gran tamaño, muy pesados y claramente insuficientes, pero, gracias a la genialidad del español Mónico Sánchez -inventor y fabricante de equipos ligeros y portátiles que permitían localizar balas, restos de metralla, fracturas y otras lesiones de  los miles de heridos de la Primera Guerra Mundial-, Curie, en 1916,  pudo disponer de unidades radiológicas en los hospitales de campaña, además de ampliar y mejorar unas doscientas instalaciones de radiología en la Francia no ocupada.

Marie, lejos de la imagen de científica encerrada en un laboratorio, fue una mujer adelantada a su tiempo que entendió que la manera de ayudar al país durante la invasión alemana era salvar vidas. Aprendió a conducir para llevar los coches radiológicos al frente, consiguió la donación de vehículos privados y supervisaba el montaje y traslado de los equipos. De ella partió la idea de formar a más de ciento cincuenta mujeres en el manejo de estos aparatos que tantas vidas salvaron. Su coraje, determinación, compromiso y valentía, adelantándose a la tardía respuesta de la organización sanitaria y del ejército, le permitieron disponer de los equipos de Rx portátiles que se estima atendieron a más de un millón de heridos.

Un ejemplo a seguir

Ahora que la patente de las vacunas suscita tanta controversia, es el momento de recordar al matrimonio Curie. En la línea de su pensamiento de considerar el conocimiento patrimonio de la humanidad y que debía beneficiar a todos por igual, decidieron no patentar su descubrimiento. Una muestra más de la generosidad de una gran mujer que dio la vida por la ciencia

Quién le iba a decir a Marie Curie que su idea de las petites Curies sería fuente de inspiración para diagnosticar pacientes en una pandemia del siglo XXI.

Forman el Foro Ágora Salud:

Carmen Montón es embajadora observadora permanente ante la Organización de los Estados Americanos y ha sido Ministra de Sanidad, consumo y bienestar social y Consellera de Sanidad.

Ricardo Campos. Médico Oftalmólogo. Ha sido Secretario General del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social y subsecretario autonómico de sanidad.

Rafael Sotoca. Médico de familia y activista sanitario. Fue director general de asistencia sanitaria de la Comunidad Valenciana.

Begoña Frades García. Psiquiatra y jefa del área de salud mental del Hospital Pare Jofre. Ha sido coordinadora autonómica de salud mental.

José Antonio López Cócera es enfermero especialista en salud mental y miembro de la comisión nacional de la especialidad.

Isabel González. Médica radióloga. Fue jefa de servicio y profesora asociada de radiología en la Universidad Miguel Hernández de Elche así como Directora Gral. de la Alta Inspección y gerente de los departamentos de salud de San Juan de Alicante y La Ribera (Alzira)

Enrique Ortega. Médico especialista en enfermedades infecciosas y jefe de servicio de Enfermedades Infecciosas, Emergentes e Importadas. Ha sido profesor asociado de de medicina de la Universidad de Valencia y Director Gerente del Departamento de Salud Hospital General de Valencia.

Antonia García Valls. Asesora coordinadora en la Vicepresidencia Cuarta, Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Ha sido diputada en el congreso de los diputados.

Pere Herrera de Pablo. Medico de familia y médico SAMU. Ha ejercido como director del Servicio Emergencias Sanitarias de la Comunitat Valenciana.

Roser Falip Barangué. Doctora en Medicina y especialista en medicina de familia y en análisis clínicos. Ha sido gerente del departamento de salud de Alcoy.

Susana Hernández:  Enfermera y feminista.

Ilustra el blog:

Verónica Montón Alegre. Artista interdisciplinar.