Salud en positivo

Dante Alighieri volvió al infierno

Ilustración: Verónica Montón Alegre
Ilustración: Verónica Montón Alegre

700 años atrás, en una calurosa tarde de junio, se encontraba Dante Alighieri sobre una de las colinas que circundan la ciudad de Florencia. Se acompañaba de un refresco, contemplando la vieja ciudad entonces en el final de la enésima epidemia de una peste que asolaba Europa. La bebida, de color rojo pálido y brillante y compuesta por agua carbonatada natural de los manantiales cercanos, también contenía vino blanco seco y una mezcla de  naranja amarga, ruibarbo, genciana y un poco de  quina: lo que siglos más tarde los modernos llamarían Spritz.

Mientras saboreaba ese regusto de final amargo, el poeta percibió un cierto temblor bajo de sus pies que le llenó de inquietud. Hacía mucho tiempo que no bajaba a los infiernos, pero se decidió a ello ante la magnitud con que continuaba la sacudida. Se acercó a la puerta del Averno, y mientras se disponía a traspasarla llegó a sus oídos un alboroto que le costaba identificar y que no parecía humano. Con decisión cerró la puerta tras de sí, no fuera a escaparse el Maligno, y comenzó a bajar las escaleras mientras se acrecentaba la intensidad del ruido.

Don Diablo

Cuando había descendido varios trechos, se cruzó con un individuo de frente amplia, perilla y ojos con mirada inquisitorial. Le llamaban Don Diablo y al parecer ya se había escapado varias veces. Le susurró al oído "Seré tu amante bandido, bandido", pero  "il Sommo Poeta", no era hombre para tonterías así que siguió bajando hasta toparse con una plaza llena de insignias y banderolas en el que se destacaba un hombre bajito con un sombrero de forma cónica acabado en punta, alto, lujoso, con incrustaciones de oro. Lucía vestimenta de color rojo intenso con una cola muy prolongada, como la que llevan las novias adineradas florentinas, y cada vez que precisaba moverse debía ser ayudado por varios lacayos también adornados con extraños ropajes. El hombre decía cosas raras, como que se aprovechaba a los abortos para realizar conjuros y alquimias que serían utilizadas para preservar la salud de las personas, y que eso era obra del diablo siempre al acecho, y proponía que todos se cobijaran bajo su fastuosa cola para salvarse del mal. Dante no observó que hubiera algún bebedizo cerca de este profeta.

En cualquier caso, había más ambiente en una de las esquinas del este de la plaza, donde un hombre no muy alto, de pelo rizado y gafas de sol, cantaba: …" sácame de aquí, no me dejes solo, o todo el mundo está loco, o Dios es sordo…"  y muchos de los presentes la coreaban. Al parecer contagiado de Don Diablo, se estaba mostrando beligerante contra una hipotética vacuna frente a la epidemia, ya que va  a llevar en su interior un localizador que nos influirá en los comportamientos.  El Dante pensó:" espero que se le pase".

En la parte sur de la plaza se concentraba una amalgama de personajes ataviados de forma distintas con modas de épocas pasadas y futuras (hay que entender que el infierno es eterno y por lo tanto no se rige por la estrechez del concepto tiempo/espacio ni alberga "fashion victims"). Pues bien, allí había antivacunas, terraplanistas, que aseguran que la Tierra acaba en el abismo y por tanto la estrategia para acabar con todos los virus es llevarlas a sus límites y dejarlas caer…  También se entremezclaban los partidarios de ungüentos, de la numerología, los tarotistas, los homeopáticos, etc.

Satanás

Por la zona oeste deambulaba un señor con aires de haber mandado patrullas que aseguraba que un papa le había dicho que el diablo, el Diablo con mayúsculas, no Don Diablo, está empeñado en destruir España. Desde luego es mala suerte, pensó El Dante, con lo grande que es el mundo y que se haya tenido que fijar en la querida España. El hombre estaba solo, como allí no circulaban coches no precisaba tener cerca al ayudante alado que le indica dónde aparcar.

Un poco más allá gesticulaba un hombre encorbatado pasado de peso y al parecer mandamás de gestión universitaria, que se apuntaba sin razonamientos a juicios de la teoría del ataque del diablo que impregna todo y que la ha tomado con nosotros.

El Dante vio todo esto. O sea, que divisó muchos diablos, pero sin localizar a Satanás en parte alguna. Reflexionó y se dio media vuelta, subió las escaleras y llegado a la salida, cerró con sumo cuidado. Tras dar varias vueltas con la llave, inmediatamente avisó a los operarios que fraguaron las puertas de la catedral de Milán para que clausuraran una entrada que jamás debía volver a abrirse.

Después, lentamente, volvió a su posición inicial. Y se tomó otro Spritz.

FIRMANTES DEL BLOG

  • Enrique Ortega. Médico especialista en enfermedades infecciosas y jefe de servicio de Enfermedades Infecciosas, Emergentes e Importadas. Ha sido profesor asociado de de medicina de la Universidad de Valencia y Director Gerente del Departamento de Salud Hospital General de Valencia.
  • Carmen Montón es embajadora observadora permanente ante la Organización de los Estados Americanos y ha sido Ministra de Sanidad, consumo y bienestar social y Consellera de Sanidad.
  • Ricardo Campos. Médico Oftalmólogo. Ha sido Secretario General del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social y subsecretario autonómico de sanidad.
  • Rafael Sotoca. Médico de familia y activista sanitario. Fue director general de asistencia sanitaria de la Comunidad Valenciana.
  • Begoña Frades García. Psiquiatra y jefa del área de salud mental del Hospital Pare Jofre. Ha sido coordinadora autonómica de salud mental.
  • José Antonio López Cócera es enfermero especialista en salud mental y miembro de la comisión nacional de la especialidad.
  • Isabel González. Médica radióloga. Fue jefa de servicio y profesora asociada de radiología en la Universidad Miguel Hernández de Elche así como Directora Gral. de la Alta Inspección y gerente de los departamentos de salud de San Juan de Alicante y La Ribera (Alzira)
  • Antonia García Valls. Asesora coordinadora en la Vicepresidencia Cuarta, Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Ha sido diputada en el congreso de los diputados.
  • Pere Herrera de Pablo. Medico de familia y médico SAMU. Ha ejercido como director del Servicio Emergencias Sanitarias de la Comunitat Valenciana.
  • Roser Falip Barangué. Doctora en Medicina y especialista en medicina de familia y en análisis clínicos. Ha sido gerente del departamento de salud de Alcoy.
  • Aurelio Duque Valencia. Médico de Familia y Comunitaria y representante sindical. Ha sido presidente de la Sociedad Científica de Medicina Familiar en la Comunitat Valenciana.
  • Verónica Montón Alegre. Artista interdisciplinar. Ilustradora del Blog Coronavirus en positivo.
  • Juan Domene. Médico Inspector en el servicio de calidad asistencial y seguridad del paciente. Ha sido gerente del departamento de salud Arnau de VilanovaLliria.