Salud en positivo

Reflexiones particulares, ¿23F o 24 de febrero?

Ilustración de Verónica Montón Alegre.
Ilustración de Verónica Montón Alegre.

Recuerdo que estaba estudiando Historia en casa con mi madre; teníamos examen al día siguiente, el 23F.  Primero de BUP. Recuerdo el nombre del profesor de historia, Francisco Zafra; negociamos con él al día siguiente y nos cambió la fecha del examen.

Estaba en mi habitación, que era casi mi santuario. Mi lugar favorito, donde hacía lo que más me gustaba, estudiar y leer. Porque no es lo mismo estudiar que leer (me costó explicárselo a mi madre, preocupada por si cansaba demasiado mis ojos). Bueno, estaba estudiando historia y hubo una llamada de teléfono, mi madre encendió la televisión y fuimos conscientes, ella y yo, de que algo grave pasaba y que la cotidianidad de la que estábamos disfrutando ambas había terminado abruptamente.

Nos preocupamos, yo desde mis 14 años, pero sabiendo que éramos de "los otros". Que no éramos de los que estaban perpetrando el ataque al corazón de la soberanía popular, al corazón de la democracia ese 23F. Mi madre desde el conocimiento cierto de que aquello podría terminar en una tragedia colectiva como la que tenía en su memoria y que, sin duda, afectaría a su familia.

Unas horas complicadas, tensas, preocupantes y con mucha tristeza, vivimos en muchos hogares como el mío. Una tensión que se palpaba en el ambiente. Semblantes serios, tristes, silencios que decían demasiado…

Nos jugamos mucho en esas horas. Nos jugamos el futuro de nuestro país. El futuro de nuestra joven democracia, en la que tantas expectativas e ilusiones se habían creado en tanta gente. Un futuro alejado del totalitarismo y de la dictadura; de miedos y de silencios. La sociedad española estaba aprendiendo a vivir en color, después de tantas décadas de blanco y negro (más negro que blanco) y de tanta represión y tanto miedo.

Estábamos aprendiendo a abrir nuestra mente, a ensanchar nuestras perspectivas, a pensar que teníamos derecho a mucho más, a todo quizás. Y todo eso, durante unas horas, estuvo absolutamente amenazado por una gente que no cree en la gente.

 El día después

Afortunadamente el 24F, que debería ser la efeméride, todo acabó. Y acabó con la victoria de la democracia y las y los demócratas. No fue nada fácil, pero triunfó la razón ante la sinrazón.

Pero aquello sirvió para tomar conciencia de que no hay que creer nunca que todo está hecho y que hay que trabajar cada día, uno detrás de otro, en defender la democracia, en defender la libertad y los valores democráticos, como la igualdad, la tolerancia, el respeto y la solidaridad, entre otros.

Y parece que fue hace un millón de años. Pero no. Este año se cumplen 40 años de aquello y eso no es nada en la historia de nuestro país. Pero lo superamos y con mucho esfuerzo (casi me atrevería a decir esfuerzo por todos, quizás con demasiado optimismo), superamos esa mancha negra en nuestra reciente historia democrática y seguimos adelante.

En este tiempo hemos conseguido mucho en nuestro país, enumerarlo ocuparía toda esta humilde reflexión, pero si es cierto que construimos muchas políticas que han permitido muchos avances en poco tiempo, relativamente, en nuestro país. Cada día de democracia nos hemos acercado más al modelo a seguir, el modelo de nuestros vecinos europeos.

Hoy podemos tratar a los países de nuestro entorno de tú a tú. Formamos parte de esa Europa de los derechos y de la ciudadanía (con todo lo que implica esta palabra).

No bajemos la guardia

Pero no hay que bajar la guardia. Ni un segundo en estas cuestiones. Nos van demasiadas cosas en ello. Y lo que está ocurriendo en las últimas semanas no ayuda.

No ayuda que en el espectro político tengamos un partido de ultraderecha que cuestiona día sí y día también nuestras instituciones y los valores democráticos, enarbolando la constitución a la que atacan con sus posicionamientos, blanqueado demasiadas veces en demasiados ámbitos.

O la violencia de los últimos días pidiendo la libertad de expresión. La violencia nunca es justificable. No es argumento para nada más que para el desastre. Y no vamos bien así.

Y no ayuda tampoco que banalmente se cuestione nuestra democracia en ámbitos en los que no corresponde. Es cierto que la perfección no existe. En ningún caso existe la perfección. Pero la realidad es que tenemos una democracia de las más consolidadas del mundo. Y desde esta realidad tenemos que seguir trabajando para perfeccionarla. Para crear ese marco de convivencia que algunos se empeñan en empañar.

Por eso, desde la convicción de que todo es mejorable, también nuestra democracia. Incluso nuestra cotidianidad en la que nos empeñamos cada día "la ciudadanía normal", yo celebraré más bien el 24F, como el día que nos despertamos de una pesadilla que podía haber hecho volar el sueño de tantas personas que lucharon tanto por cambiar las cosas y lo consiguieron.

Por eso, este artículo quiero que sea un pequeño homenaje a esas personas, entre las que se encuentran seres muy queridos para mí y que me inculcaron los valores democráticos "en vena" y son los que intento llevar a cabo cada día en mi vida.

Firma del Post:

      • Antonia García Valls. Asesora coordinadora en la Vicepresidencia Cuarta, Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Ha sido diputada en el congreso de los diputados.

Forman el Foro Ágora Salud:

      • Carmen Montón es embajadora observadora permanente ante la Organización de los Estados Americanos y ha sido Ministra de Sanidad, consumo y bienestar social y Consellera de Sanidad.
      • Ricardo Campos. Médico Oftalmólogo. Ha sido Secretario General del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social y subsecretario autonómico de sanidad.
      • Rafael Sotoca. Médico de familia y activista sanitario. Fue director general de asistencia sanitaria de la Comunidad Valenciana.
      • Begoña Frades García. Psiquiatra y jefa del área de salud mental del Hospital Pare Jofre. Ha sido coordinadora autonómica de salud mental.
      • José Antonio López Cócera es enfermero especialista en salud mental y miembro de la comisión nacional de la especialidad.
      • Isabel González. Médica radióloga. Fue jefa de servicio y profesora asociada de radiología en la Universidad Miguel Hernández de Elche así como Directora Gral. de la Alta Inspección y gerente de los departamentos de salud de San Juan de Alicante y La Ribera (Alzira)
      • Enrique Ortega. Médico especialista en enfermedades infecciosas y jefe de servicio de Enfermedades Infecciosas, Emergentes e Importadas. Ha sido profesor asociado de de medicina de la Universidad de Valencia y Director Gerente del Departamento de Salud Hospital General de Valencia.
      • Antonia García Valls. Asesora coordinadora en la Vicepresidencia Cuarta, Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Ha sido diputada en el congreso de los diputados.
      • Pere Herrera de Pablo. Medico de familia y médico SAMU. Ha ejercido como director del Servicio Emergencias Sanitarias de la Comunitat Valenciana.
      • Roser Falip Barangué. Doctora en Medicina y especialista en medicina de familia y en análisis clínicos. Ha sido gerente del departamento de salud de Alcoy.

Ilustra el blog:

      • Verónica Montón Alegre. Artista interdisciplinar.