Mis valientes

ANTONIO OREJUDO // ¿SOY YO O ES LA GENTE?

Una decisión valiente, dijo Corbacho, el de los fuertes antebrazos, refiriéndose a la idea de la Generalitat. ¡Qué tío, qué vozarrón! ¿Cómo se llevará con la vicepresidenta De la Vega? ¿Y de verdad que no había otra persona para gestionar la inmigración? Solucionar los problemas derivados de las oleadas migratorias no es un trabajo de brocha gorda; y este ministro tiene poco de Jesús Caldera y mucho de Pepe Gotera. Y de Otilio.

Confinamiento progresista
La idea es segregar en centros especiales a los extranjeros menores de edad que lleguen cuando el curso haya empezado. ¡Cuidado, impuntuales! Allí se les enseñará cuáles son las características sociales y culturales de Cataluña, tan peculiar ella. Y todo, por puro progresismo; no olvidemos que Esquerra Republicana tiene sus carteritas en la Generalitat. Me gustaría saber qué piensa Zapatero de esta idea de bombero de su amigo Montilla. ¿Pensará que es progresista, como la directiva comunitaria? Y los que la criticamos, ¿seremos ignorantes y demagogos o directamente fascistas? El que ha elaborado este plan tan fantástico, tan progresista y tan valiente o es un tipo al que le molestan los extranjeros o es un tipo que no tiene ni idea de aprendizaje de lenguas ni de educación. O ambas cosas a un tiempo. ¡Puede que hasta sea un pedagogo nacionalista!

Inmersión lingüística
Hace unos años llegamos con el curso empezado a Elckerlik School, un pequeño colegio internacional en la preciosa ciudad holandesa de Leiden. Mis hijos, que entonces tenían 4 y 6 años, no entendían una palabra de inglés, que era la lengua franca de aquel colegio, al que acudían niños de diferentes nacionalidades. Si en vez de ser Holanda hubiese sido Cataluña, los hubieran confinado y recluido con otros ignorantes mientras les explicaban las peculiaridades del carácter holandés. En el Elckerlik los metieron en su clase correspondiente, con los demás niños. Dos horas al día, tres días a la semana, una excelente profesora de inglés les enseñaba cositas que ellos luego ponían en práctica con angloparlantes de verdad. En menos de dos meses estaban perfectamente integrados.

Tener y no tener
Claro que nosotros éramos emigrantes ricos, por decirlo así. De hecho, no creo que los hijos de los nuevos fichajes del Barça sean confinados, por muy tarde que  lleguen a la apertura del nuevo curso. Me da a mí que la brillante idea de la Generalitat se aplicará solamente a los emigrantes pobres, que tienen la cabeza mucho más dura, y a los que no hay manera de que les entren los idiomas ni las peculiaridades sociales de Cataluña.