Punto de Fisión

Psicopsoe

Al contrario que el PP, que es un partido monolítico, monotemático y monorraíl, el PSOE, incluso en sus mejores momentos, sufre de doble personalidad. Sus dirigentes no sólo es que a menudo vean muertos, como el niño de El sexto sentido, sino que también oyen voces y no saben si son de Karl Marx, de Groucho Marx o de Chico Marx (a Harpo no lo oyen porque era mudo, aunque de vez en cuando alguien suelta un bocinazo). Lo de tener una party-line en la cabeza es un lío tremendo porque cuando estás en la oposición te da por decir una cosa y cuando llegas al gobierno haces exactamente la contraria. Es lo que en política se llama pragmatismo, en psiquiatría esquizofrenia y en castellano antiguo toma del frasco, Carrasco.

Frente al anís del Mono del PP, un recio brebaje de alta graduación, el PSOE tuvo momentos en que filirteó con el ron cubano y hasta con el vodka ruso, pero luego se hizo un embrollo con el whisky, el bourbon, la cerveza y el borgoña, y al final ya no se sabe ni dónde empieza el pacharán ni dónde acaba el txacolí ni de dónde sale tanta agua del grifo. Eso sí, al igual que con el PP, lo único seguro al final es la vomitona.

El PSOE lleva la bipolaridad inscrita desde las mismas siglas, marcadas con esa psi- griega que en un tiempo apuntaba a "alma", pero que se le fue perdiendo por el camino como se le ha ido cayendo el resto de las letras del escaparate: primero la O de obrero, luego la S de socialista, y las dos que le quedan ya están tambaleándose. Esa dentadura podrida que intentan cepillar en cada congreso es la misma a la que se aferra el votante de izquierdas en este país, ese pobre hombre obnubilado por el concepto de voto útil, que se piensa que su voto es algo más que un ridículo espermatozoide destinado a morir en cuanto fecunde un óvulo gordo y de derechas.

El óvulo crece y crece hasta transformarse en un rollizo feto que nace cada cuatro años con un pan debajo del brazo. El bebé a veces parece zurdo, pero qué va, sólo es una ilusión óptica. Tan vieja, tan aburrida y tan absurda es esta historia que podría contarse con aquel chiste arcaico que fue, tal vez, la primera historieta política que apareció en la televisión pública, más o menos por Nochevieja. Lo contaba Pajares referido a Suárez y venía decir que era como un boxeador, que amagaba con la izquierda y al final te pegaba con la derecha. El PSOE es el motel reluciente de Psicosis donde siempre te recibe sonriente el Zapatero Perkins de turno, pero que vive en un caserón tenebroso en cuyo sótano guarda un cadáver putrefacto que tiene la sartén por el mango. La continuación del PP por otros medios.