Punto de Fisión

La cara B de Bárcenas

No cabe duda de que Pablo Casado tiene lo que se llama sentido de la oportunidad. El mismo día en que alza la voz en el Congreso de los Diputados para acusar a Pedro Sánchez de ocultar información y pedir transparencia, aparece un escrito de Bárcenas en la Fiscalía Anticorrupción confesando la financiación ilegal del PP desde 1982 junto con otro montón de revelaciones la mar de divertidas. Hay quien calificaría esto de mala suerte, aunque el ala dura del partido no tendría el menor empacho en recurrir a Jüng y su concepto de "sincronicidad", esto es, un fenómeno de conexión acausal, lo mismo que cuando sueñas que eres concertista de piano y al salir a la calle te cae un piano en la cabeza desde un quinto piso.

En honor a la verdad, también hay que decir que, en cuanto a transparencia, Pablo Casado se sale: se sube a lo alto de la tribuna en febrero de 2021 y se ve perfectamente que está encima de la misma montaña de dinero negro, contratos bajo cuerda y chanchullos ilegales con la que el PP se ha ido apuntalando desde los tiempos de Fraga y Aznar. Pecunia non olet, le dijo el emperador Vespasiano a su hijo Tito cuando éste le recriminó que fuese a enriquecerse a través de una tasa impuesta a las letrinas. El dinero no huele, en efecto, pero las letrinas sí, y los populares están encima de una auténtica red de alcantarillado que va desde los títulos académicos falsos al millón de euros encontrado en un altillo, desde los botes de cremas mangados en el Eroski a las cloacas del ministerio del Interior.

En el centro exacto de ese inmenso Himalaya de mierda se encuentra Bárcenas, el tesorero que llevaba la contabilidad amañada del partido mediante la cuenta de la vieja, en unas libretas de tendero que se han convertido en algo así como el evangelio de San Pedro para el grueso del PP: han renegado de los papeles de Bárcenas tantas veces que ya toca crucifixión. Lo que todavía no está muy claro es de quién va a ser la crucifixión, probablemente de Pablo Iglesias, que tiene más pinta de nazareno que todos esos señores y señoras que pasaban religiosamente por un despacho de Génova a recoger su sobre. Puesto que la justicia acreditó en su día que dichos papeles correspondían a una contabilidad doble del PP, trufada de irregularidades y delitos, los españoles seguimos con el alma en vilo ante la duda de quién será el misterioso "M. Rajoy" que aparece como uno de los agraciados.

Después de callarse durante siete años y pico como un muerto (tranquilos, de momento sólo es una comparación), Bárcenas se ha decantado por la ópera mediante una partitura de la que todo el mundo se sabe la música y la letra: sólo faltaba que la cantara él. El caso es que llueve sobre mojado y a Mariano, igual que al resto de sobreseídos, le da lo mismo lo que pueda decir Bárcenas a estas alturas de la representación. Todo empezó siete años atrás con un aria de bravura, "Luis, sé fuerte", y Bárcenas responde ahora con un recitativo fuera de tono, una cara B repleta de los grandes éxitos del PP. En el entreacto le mandaron a casa un cura de mentira con una pistola de atrezo: a ver si en el último acto le van a enviar un arzobispo con la extremaunción.