Punto de Fisión

La Radio Orquesta Topolino del PP

Pablo Casado, este domingo en Granada. EFE/ Pepe Torres

Resulta entrañable contemplar el auge de la democracia decimonónica en plena era tecnológica. Ni redes sociales, ni móviles, ni teletrabajo: nada consigue apear el espectáculo de un líder pateando la geografía de pueblo en pueblo como un buhonero en su carreta, aupando el brazo del jerarca local mientras vende crecepelo a voces. Es lógico seguir anclados en la nostalgia, ya que la democracia, en siglo y pico de vigencia, no ha podido ofrecer nada mejor que el cartel electoral, la urna y la papeleta. Los viejos métodos son los que mejor funcionan. Lo extraño es que los partidos utilicen el avión, el autobús o el tren cuando para estar a juego con su parafernalia deberían ir en calesa. En la gira de provincias que está realizando por la España biodiversa, clausurando congresos y aireando sobacos, a Pablo Casado únicamente le falta exhibir unos tirantes.

Este fin de semana le tocaba Granada, donde se vivió un fin de fiesta en el que parecían resonar los ecos de aquel especial de Nochevieja de 1990 en el que Martes y 13 hicieron un especial llamado Glorias de España y Lauren Postigo le decía a la cantaora Paca Carmona: "Paca, tú ahora mismo puedes hacer una gira por Soria y te forras". Casado recordaba aquellos tiempos de 2018 en que se echó a la carretera para celebrar 75 actos de campaña a lo largo y lo ancho de la geografía española, cuando, según confesión propia, tuvo que meterse urbasón, propóleo y aspirinas para poder aguantar en pie. Sí, los gigantes del rock se meten otras cosas para seguir adelante: es la diferencia entre el rock y la política, aparte de la música y las letras.

En advertencia a los tonos díscolos que pretenden sembrar la discordia entre sus filas, Casado ha recordado que el PP es una orquesta donde no caben solistas. Ha dicho orquesta y no banda, no sólo por la posible confusión con un grupo de rock sino porque hay varias sentencias judiciales que se refieren al PP como banda organizada y tampoco era necesario dar más pistas. Desde la tarima, con el público enfervorizado y aplaudiendo a rabiar, es posible que el orador de turno se crea sir Georg Solti dirigiendo a la Sinfónica de Chicago pero desde la platea la sensación es más bien la de estar oyendo a la Radio Topolino Orquesta.

Una vez más, el éxito ha sido apabullante, casi con un cien por cien de los votos de los congresistas respaldando a Juan Manuel Moreno, pero en Andalucía tampoco han faltado notas falsas. La primera, una filtración de un audio del vicepresidente andaluz, Juan Marín, que va a poner muy cuesta arriba pactar con la oposición los presupuestos del año próximo. La segunda, un do de pecho de la prima donna madrileña, Isabel Díaz Ayuso, que no pierde ocasión de meter cizaña y que le recomendó a Moreno volar libre, tomar sus propias decisiones y no comportarse como una marioneta. Ya decíamos que los viejos métodos son los que mejor funcionan y, la verdad, no se ha inventado nada más efectivo que una buena puñalada por la espalda.