Punto de Fisión

El rey emérito de Schrödinger

El rey Juan Carlos I en una imagen de archivo.- EFE

Mientras toda Europa cierra filas para evitar la avalancha de la variante ómicron del coronavirus, en La Moncloa y en La Zarzuela se preparan para la llegada de la variante emérito de la corona, dos empeños que parecen destinados al fracaso. Con la variante ómicron importa poco que estemos vacunados o no y con la variante emérito importa todavía menos, ya que quien está inmunizado es el emérito. Ni en Londres saben qué hacer con el rey Juan Carlos y con la demanda interpuesta por su amiga entrañable, Corinna; por eso los jueces británicos se disponen a sacar los paraguas ante un embrollo jurídico internacional nunca visto en las islas desde los tiempos en que Pinochet tuvo que montar el numerito de ponerse el dodotis. Menos mal que en Londres, si de algo saben, es de paraguas.

El rey Juan Carlos anda con morriña navideña, morriña patriótica y morriña de la asignación de 161.034 euros que su hijo Felipe VI le retiró cuando saltó el escándalo de una cuenta opaca en Panamá donde se habían ingresado 65 millones de euros supuestamente donados por Arabia Saudí. Que por qué no va a poder él a disfrutar de sus ahorrillos si cualquier jubilado tiene su pensión a buen recaudo en el banco. En un movimiento prácticamente inverso al de las muñecas de Famosa caminando hacia el portal, el emérito quiere volver a casa por navidad desde Abu Dabhi, harto ya de ese tedioso paisaje de dunas, dátiles y camellos que es una fotocopia viviente del belén navideño sólo que con piscina, salones climatizados y un lujo digno de jeques árabes.

La ministra portavoz, Isabel Rodríguez, explicó este martes en una rueda de prensa que el Gobierno ha aparcado la hoja de ruta para modernizar a la Casa Real porque ahora mismo están muy ocupados con la recuperación económica, la recuperación del empleo y la gestión de la pandemia. Lo que no ha especificado es si todo este ajetreo no irá enfocado directamente a hacerle una PCR al rey Juan Carlos con el fin de permitirle que busque trabajo de locutor en Nochebuena o protagonizando una campaña de Campofrío o de Freixenet. Probablemente no, porque ante las preguntas de los periodistas de si era verdad que el rey emérito iba a regresar a España, la ministra ha contestado que ella no tiene ni idea y en cuanto al Gobierno, imagínate. Pedro Sánchez lleva más de un año estudiando una hoja de ruta que conduce directamente a la Edad Media y ya no recuerda si la ha dejado aparcada en doble fila o en el taller donde iban a reparar el artículo 56, punto tercero, de la Constitución, a ver si le ponen un freno de mano.

Sin embargo, algo va a tener que decir, ya que Mathew Nicklin, el juez británico encargado de dirimir el espinoso asunto de la inmunidad, ha pedido al Gobierno español que le aclare si el rey Juan Carlos sigue siendo un miembro de la Familia Real o no. Más incisivo aun ha resultado el abogado de Corinna, James Lewis, quien recordó que la abdicación de Juan Carlos lo dejó sin la cobertura legal de jefe de Estado y que los actos de acoso y hostigamiento de los que se le acusa son un asunto privado y no estatal. Con tantos siglos de monarquía a su espalda y en Gran Bretaña todavía no se han enterado que el emérito se halla bajo la jurisdicción de Schrödinger y que por tanto es rey y no es rey a la vez.